lunes, 2 de diciembre de 2013

“Defender la Revolución es una necesidad de la mujer”


Ante esta afirmación publicada por el Granma el pasado 7 de noviembre es bueno recordar que en materia de derechos de la mujer, Cuba fue adelantada respecto a países desarrollados. Baste mencionar como ejemplo, que en la nación caribeña las mujeres tuvieron derecho al voto antes que en el propio EE.UU.

La revolución de 1959 no significó la emancipación femenina; más bien todo lo contrario. En Cuba, siendo tan difícil las condiciones laborales y domésticas, las responsabilidades de trabajar para cobrar un salario miserable y además llevar una familia adelante representan una doble carga, principalmente para la mujer.

El confort constituye un lujo que pocas cubanas pueden permitirse, y las madres son las que sufren más a la hora de servir algo en la mesa de sus hogares, pues nada más resolver la comida que hay que cocinar es todo un dilema.

Gracias a la mujer, en gran medida, es que la llamada “Revolución” no ha podido acabar del todo con la identidad de los cubanos porque la labor de la madre como primera educadora de los hijos ha servido para transmitir valores que el propio sistema se empeñó en destruir, entre ellos el arraigo familiar.

Las cubanas no necesitan de la Revolución, como no necesita de ella el pueblo de Cuba. Esa relación de dependencia es totalmente inversa: es el régimen quien depende de la gente. Debe ser ese el motivo por el cual se encuentra tan débil, pues su aceptación entre la población es ínfima y cada vez menor.

  
Por Víctor Ariel González
 
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Fuente bloqueo informativo al pueblo cubano, suplemento de La Nueva República

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