miércoles, 14 de junio de 2017

Denuncio a la policía por asesinato de gallos


Yo, Daniel Domínguez Carménate, denuncio a la policía por asesinato de animales.       
                                        
El gallo en Cuba es símbolo de altivez, valor, hidalguía. También lo relacionan con virilidad y el apasionado  espíritu de lucha, que no lo abandona hasta el final de su vida.

Cuba es un importante exportador de gallos de peleas y se destaca en el mercado internacional por la pureza de sus razas. Las peleas de gallos fueron toda la vida parte de la cultura popular. En todos los pueblos había vallas y en algunos era el lugar más concurrido, no solo por los amantes de las apuestas, también los comerciantes encontraban alrededor del ruedo, una posibilidad especial para sus negocios.

Un buen gallo de pelea puede ser no solo el sustento, también el mejor amigo de un gallero. Un ser querido al que le dedica toda la atención y el tiempo. Es cierto que resulta salvaje y recriminatorio echarlos a pelear, igual que los gobiernos cuando mandan a sus hijos a la guerra.

En Cuba se prohibieron las peleas de gallos cuando triunfo la mal llamada revolución. La policía ha perseguido y puesto tras las rejas a muchos galleros en estos años de dictadura. En cambio se conoce que en las altas esferas del gobierno existen fanáticos de los gallos, poseen granjas o gallerías famosas como es el ejemplo de ALCONA, que está situada en calzada de Managua a la que asiste y dirige gente de la alta esfera de la dictadura castrista. En ese mismo lugar se sacan ejemplares de alta calidad que se comercializan.

En los últimos tiempos parecía existir cierta tolerancia con las peleas de gallos. Las vallas siguen funcionando de forma ilegal en rincones apartados, pero lo ocurrido recientemente en Arroyo Naranjo demostró lo contrario.

Una guagua alquilada por galleros de la zona se dirigía a la valla de Manolito, cercana al barrio de Parraga, con 54 galleros y 20 gallos de pelea a bordo cuando de repente los pararon varios carros patrulleros, los detuvieron y los trasladaron a la estación de Capri en Arroyo Naranjo.

En este lugar los galleros fueron despojados de sus ropas y registrados minuciosamente, se les decomisó todo el dinero que llevaban y les impusieron multas elevadas de hasta 1500 pesos, pero no les basto eso, la mayor humillación y crueldad impuesta a aquellos hombres fue el sacrificio de los gallos en público. Los policías agarraban a los animales por las alas y les propinaban fuertes bastonazos en las cabezas. Los gallos morían convulsionando ensangrentados en el suelo.

Hasta en estas cosas hay diferencias en Cuba, los burócratas y dirigentes corruptos pueden disfrutar de las peleas de gallos y venderlos, el pueblo es perseguido, multado, humillado y sus gallos son sacrificados salvajemente.  

Defensores del Pueblo Isley Pons Rodríguez, Delis Ramos Ortega y Niurka Caridad Ortega Cruz.

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