lunes, 13 de noviembre de 2017

Me rompió el contrato por decir la verdad y defender mis derechos

Herminio Urguellé Colón

Ciego  de  Ávila   3  de  noviembre  2017

A:  Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP),  provincia  Ciego de Ávila.

De:  Herminio  Urguellé  Colón, dirección finca El Piñasito,  entrada Caimanes,  carretera  Violeta,  municipio Baraguá.

Asunto: Por defender mis derechos me expulsó de la reunión y rompió el contrato que tenía con su cooperativa.

Yo, Herminio Urguellé Colón, soy campesino usufructuario y me dirijo a esta asociación para quejarme de los malos tratos  que recibimos los campesinos por directivos en mí municipio.  

El 1ro de noviembre del presente año nos reunimos todos los campesinos asociados a la (Cooperativas de Créditos y  Servicios Raimundo Martínez (CCS), ubicada en la carretera de Violeta, para celebrar nuestra asamblea mensual.  En la misma estuvieron presentes directivos de la CCS y el delegado de la agricultura en el municipio, quién quería saber cómo estaba la producción. 

El directivo hizo un llamado a producir más, resaltó que los campesinos estamos  obligados a cumplir con la CCS y  habló sobre los deberes que hay que cumplir. Los campesinos  planteamos que la CCS no cumplen con los acuerdos, ni respetan  nuestros derechos cómo productores.

El delegado me preguntó por qué había decaído mi producción y  le explique que  el objeto social de mis tierras es la siembra  de piñas, pero que  mis cultivos se han visto afectados por plagas y falta de equipos para el mantenimiento, situación que he planteado varias veces a  la CCS y  no me han ayudado a resolver.  La CCS me dice que no tienen líquido, guantes, ropa ni zapatos para abastecernos, sin embargo en el mercado negro lo encuentras todo a un alto precio, proveniente de algún jefe  de una CCS.  

Los créditos que nos  presta el banco no nos  alcanzan, por lo que pasamos todos los años endeudados ¿Para qué asociarse a las CCS si están corruptas y no te garantizan los insumos necesarios para tener productividad?  ¿A manos de quién quedan las ganancias de nuestro trabajo?, ¿A quién le importan  las horas del día que pasamos al sol para salvar la cosecha y ganarnos unos centavos? ¿Qué administrativos de la agricultura visitan las fincas y reconocen nuestro sacrificio?  

Al expresar esta realidad, el jefe de la CCS me dijo que le estaba faltando el respeto al delegado de la agricultura por hablarle de esta forma, me expulsó de la reunión y me rompió el contrato que tenía con su cooperativa.  

Yo como campesino tengo derecho a reclamar y a recibir una respuesta  en  esta asociación, a quién le he  pagado mis impuestos hace más de 15 años.  Les exijo  obliguen a  la CCS a restablecer  el contrato que firmamos. Ustedes saben que sin ese contrato mis ventas se verán afectadas porque el gobierno no me deja vender si  no  estoy asociado.

Espero recibir una respuesta con la urgencia que merece esta carta.

Sin más,  Herminio  Urguellé  Colón.

Por Yasmani Díaz Romay Coordinador de la Defensoría del Pueblo en Ciego de Ávila y la Defensora del Pueblo Zulema Hernández López.

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