viernes, 24 de mayo de 2013

El castrismo en guerra contra los campesinos: evacuación forzosa, confiscaciones y pueblos cautivos

EL CID en el pueblo cautivo de Lopez Peña


Por Gonzalo Daniel Fernández Reyes
Abogado, ex Director Jurídico del Ministerio de la Agricultura

La eliminación de  la propiedad agrícola privada no se detuvo el 3 de octubre de 1963 con la II ley de Reforma Agraria.  Desde 1961 a 1976 se ejecutaron  acciones que obedecían a la misma política de concentrar la propiedad privada en grandes latifundios estatales. En la historia de Cuba solo la brutal concentración campesina del gobierno español de fines del siglo XIX, superó las acciones emprendidas por Fidel Castro contra la población campesina.

Evacuación forzosa de campesinos y sus familias

En los primeros meses de 1960 se producen varios levantamientos armados en la región central del país, específicamente en las montañas del Escambray, desde  esa fecha y hasta 1966, en que fue capturado el último grupo de campesinos alzados se combatió duramente contra la instauración del socialismo en Cuba.

El Escambray es  una región montañosa que estaba poblada por miles de pequeños y medianos propietarios que se rebelaron contra el gobierno revolucionario: Los jefes guerrilleros provenían de las fuerzas que lucharon contra Batista como el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario Estudiantil y el II Frente Nacional del Escambray. Casi la totalidad de los  combatientes eran campesinos de la zona, que además contaban con el apoyo del resto de la población.

Fidel Castro aplicó la táctica contrainsurgente de concentrar decenas de miles de soldados en operaciones de exterminio conocidas como la I y II Limpia del Escambray, pero no lograba erradicar el foco insurreccional que se había extendido. 


Ante esa situación decide evacuar de forma forzosa a las familias campesinas de estas regiones y deportarlos  a lugares remotos e inhóspitos  en Pinar del Rio, Camagüey y Ciego de Ávila.  El  objetivo era privar a los insurgentes de sus principales y vitales fuentes de abastecimiento e información. 

En 1966 fue capturado el último grupo armado y por razones que solo son explicables si se sigue el hilo conductor de un objetivo final de erradicar a los agricultores a finales de 1971 se proponen eliminar la presencia de la población campesina en las montañas del Escambray.  Las propiedades de estos agricultores serian brutalmente confiscadas sin que mediara ningún tipo de proceso administrativo o judicial.

Personas que fueron expulsadas de esas regiones me explicaron que pese a que muchos ya no tenían tierras ni existían grupos armados, fueron citados a una gran reunión donde había más de mil campesinos.   Allí un mayor de la Seguridad del Estado se dirigió a ellos, los insultó y los responsabilizo con la muerte de los combatientes revolucionarios durante los siete años de guerra.  

Este oficial les informó que allí no se les quería, que eran personas indeseables y contrarrevolucionarias por lo que a partir de ese momento no podrían regresar al Escambray y otras zonas similares, que serían enviados a otras partes del país, que allí vivirían en lo sucesivo y que posteriormente serian remitidos a esos lugares  sus esposas, hijos y otros familiares y que les estaba prohibido regresar.


Los campesinos fueron trasladados en trenes con vagones cerrados con cuatro soldados en cada vagón hasta las zonas que se había dispuesto para su concentración. Los albergaron en barracas de campamentos militares y de la agricultura, siempre rodeados de guardias que los escoltaban para evitar que se fugaran, así como para llevarlos a trabajar forzosamente. Transcurrieron varios años hasta que fueron autorizados a traer  a sus familiares. Esas comunidades son conocidas como “pueblos  cautivos”.

Despu
és de 43 años desde la última evacuación y en absoluta violación del precepto de la constitución vigente en Cuba,  que establece que los ciudadanos tienen derecho a domiciliarse en cualquier lugar del territorio nacional, esas personas y sus familiares están condenados a no regresar y asentarse en las regiones donde nacieron y vivieron en libertad. A estas alturas todavía existen prohibiciones legales a quien resultó evacuado y a sus familiares. Ninguno pueden residir ni recibir tierras en usufructo en las regiones montañosas del país.

Conocí al menos a dos jóvenes que eran hijos de evacuados del Escambray, la exclusión impuesta  es inimaginable, aquellos muchachos eran excelentes técnicos medios pero la Seguridad del Estado no permitía que progresaran en sus cargos técnicos y mucho menos ingresar a una organización política.

La guerra heroica y desigual librada por los campesinos cubanos en esas regiones permanece en el silencio total.  Generaciones de cubanos ni siquiera conocen de las evacuaciones forzosas. Algún día nuestro pueblo rendirá tributo a los combatientes que lucharon y en su inmensa mayoría cayeron en combate o fueron fusilados acusados de ser agentes de la Agencia Central de Inteligencia, de la que ni siquiera conocían su existencia o significado y de los miles de ciudadanos que han permanecido marginados y privados de sus elementales derechos por el único delito de no ser revolucionario y haber vivido en aquella época de conflicto armado..

Ocupaciones de tierras por motivos religiosos: los Testigos de Jehová

El temor del régimen a cualquier manifestación política opositora siempre prevaleció. La expansión lenta pero significativa de los Testigos de Jehová en Cuba fue motivo de adopción de medidas punitivas de todo tipo.  Se les excluyó de participación social,  se destruían en forma misteriosa sus rústicos templos y se perseguía a los predicadores. En el caso de los agricultores que poseían tierras, se dispuso que aquellos que no aceptaran las normas establecidas por el Estado para explotarlas y entregar la producción se le confiscaran las tierras.

El silencio que caracterizó esas operaciones en la década de los años sesenta y setenta del pasado siglo. Centenares de agricultores pequeños se les ocuparon sus tierras sin que mediara ninguna medida administrativa o judicial.  No les serian devueltas sus propiedades ni tampoco recibieron indemnización.

Despojo de tierras a personas de avanzada edad o aquellas que no sembraban caña de azúcar

La ausencia de un mercado de tierras, unido a éxodos masivos hacia las ciudades y poblados en busca de luz eléctrica y medios de comunicación, así como la deficitaria escasez de fuerza de trabajo en el entorno de las familias campesinas, provocaron  escases de mano por lo que varios miles de agricultores que contaban con una edad avanzada  estaban dedicando sus tierras principalmente a la ganadería que demandaba menos esfuerzos físicos.

También desde los primeros años de la revolución la producción de caña dejó de ser atractiva para los productores privados.  Prefirieron dedicarse a abastecer  a la población de productos agropecuarios que empezaron a escasear debido a la ineficiencia de los latifundios estatales. Esto, unido al racionamiento estimuló  un incipiente e importante  mercado negro.

Es en esas circunstancias  se le ocurre  al Comandante en Jefe “la brillante idea”  de que el país lograra producir diez millones de toneladas de azúcar en la zafra de 1970.  Esto dio inicio a una feroz campaña para incorporar a la producción cañera todas las tierras posibles, razón por la que se decide exigir a cada propietario de tierras para que sembrara toda la finca de ese cultivo.

El proceso presentó matices diferentes en las provincias.  En unos casos se hizo un convenio con pequeño agricultor privado de que la Granja Estatal sembraría su finca de  caña y al concluir la cosecha previa las deducciones de los gastos se le pagarían sus beneficios.  

Muchos agricultores no aceptaron la oferta estatal.   Entonces se les ocupaban sus tierras al estilo clásico del despojo, que incluía  la presencia de soldados armados de fusiles y la desagradable posibilidad de terminar en prisión si se oponían.  A varios centenares de agricultores se les quitaron las tierras y nunca les fueron devueltas.  Otra cantidad mucho mayor  se acogió a la propuesta dada su edad y el miedo a perderlo todo.

La Zafra de los Diez Millones constituyó un rotundo fracaso que distorsionó aun más la economía del país.  No obstante,  las Granjas Estatales durante varios siguieron años cargando con aquellos productores que de hecho habían arrendado sus tierras al Estado.  En 1986 durante el denominado proceso de “Rectificación de errores y tendencias negativas” se dicta la Resolución 283/86 del Ministro de la Agricultura destinada a eliminar esa situación, por lo que centenares  de productores se les confiscaron sus tierras en forma definitiva.

Desde 1961 a 1976 la política agraria en Cuba no tuvo otro objetivo que aumentar el control estatal de la producción agrícola eliminando la pequeña propiedad campesina que todavía quedaba.  Cuba se convirtió en una gran finca dirigida personalmente por Fidel Castro, quien se dedico a micro gerenciar cada proyecto.  Solo la subvención soviética evitó un colapso económico en el país. 


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