martes, 29 de mayo de 2012

SAN AGUSTÍN Y EL CARDENAL ORTEGA



Por Francisco Condis y Troyano
Profesor Honorario de Economía
Universidad de Lovaina
Delegado del CID para Europa del Este


Aurelius Augustinus Hipponensis, más conocido como San Agustín, nació en África del Norte el 13 de noviembre de 354 y murió en agosto del 430. Fue elegido contra su voluntad Obispo de Hipona. Fue un verdadero santo y es considerado por la Iglesia Católica como uno de los Padres de la Iglesia. Escritor de varias obras maestras y dotado de una gran inteligencia, contaba además con una retórica capaz de hacer callar a cualquier teólogo o filósofo.

Entre sus miles de sermones recuerdo uno que siempre se me quedó grabado cuando estudié sus obras tal vez porque fueron palabras dignas del Jesús que echo fuera del Templo, no los pobres que mendigaban a la entrada, sino los comerciantes y jerarcas fariseos…

En cierta ocasión le pidieron al Obispo Agustín que predicara un sermón sobre las riquezas terrestres ante no recuerdo que príncipe y su cohorte.

San Agustín dijo, entre otras algo así :“existen tres clases de ladrones: los ladrones de tercera clase que roban por necesidad y casi siempre terminan en la cárcel. Los de segunda clase que roban sin necesidad pero consiguen escapar de la prisión. Y los ladrones de primera clase, que están casi siempre al lado de los príncipes…”

No sabemos cual fue la reacción del príncipe y su cohorte ante esta declaración pero ciertamente debió haber sido un choque sicológico.

Un choque como el que sacude actualmente el Vaticano con las acusaciones de corrupción y fraude tanto del senado cardenalicio como del Banco de Vaticano. Escándalo parecido al que sacudió a Roma en 1986 y que mostró los lazos entre el Vaticano y los “ladrones de primera clase” se repiten. En 1982 hubo el escandalo del Banco Ambrosiano, ligado al Papa a través el arzobispo Marcinkus que termino con un fraude de 1,200 millones de dólares y la muerte de su presidente, Roberto Calvi, ahorcado (tal vez no por sus propios medios…) colgado de un puente de Londres. Su amigo y socio, Michele Sindona murió en 1986 en la cárcel al beber una taza de café con cianuro preparada por una mano desconocida…

Esta vez el escandalo surge con la publicación hace una semana de un libro aun no traducido del italiano “Su Santidad, los papeles secretos de Benedicto XVI”, escrito por Gianluigi NUZZI.

En ese libro se cuentan (cartas al apoyo) historias dignas del Davinci Código o de las peores historias del Vaticano en la época de Pio XII cuando encarceló (o fusiló según otras versiones…) al Sub-secretario de Estado (Monseñor Alighiero Tondi) por ser espía de Stalin después de la II Guerra Mundial…

Salvo que esta vez la lucha entre el Papa y su Secretario de Estado no es por espionaje, sino por corrupción a alto nivel y una guerra secreta entre los que aprovechaban del escudo jurídico del Banco del Vaticano, forzado por la Unión Europea a ponerse en regla con las directivas europeas en materia de “limpieza de dinero”.

Parece ser que la lucha se ha establecido entre el Presidente del Banco del Vaticano, Ettore Gotti Tedeschi (amigo del Papa quien fue dimitido por razones oscuras) y el propio Secretario de Estado, el Cardenal Tarcisio BERTONE. Esta pelea interna, que desembocó en el arresto del mismo mayordomo del Papa, un laico íntimo de Benedicto XVI, llamado Paolo Gabriele, acusado de ser “el topo” que dio las cartas a Nuzzi.

En su libro Nuzzi cita un testigo, al parecer bien informado, que se declara pertenecer a un círculo trabajando dentro o para el Vaticano, hartos de tanta "injusticia, intereses personales, verdades ocultas”…somos un grupo que quiere actuar para proteger al Papa”.

¿Protegerlo de quien ?...Según parece todo apunta hacia ese personaje oscuro y poderoso que es el Cardenal BERTONE. El mismo Cardenal que (como el Cardenal Ortega) pensaban que una simple visita del Papa a Cuba “ayudará al proceso de desarrollo hacia la democracia y abrirá nuevos espacios de presencia y actividad”(Bertone en La Gazeta)

Ante tanto silencio frente a ese “Vaticano-Gate”, el domingo pasado, en la plaza de San Pedro, se vivió un hecho insólito: el Papa fue abucheado…

¿Qué tiene que ver el “embrollo” del Vaticano con San Agustín y nuestro Cardenal Ortega?

Supongo que ya muchos habrán visto los lazos entre “los ladrones de tercera clase” que el Cardenal Ortega echo del templo antes de la visita del Papa a Cuba y “los ladrones de primera clase” que Ortega debe haber frecuentado muchas veces en sus visitas al Vaticano.

No me cabe la menor duda que el Obispo Agustín, protector de los “ladrones de tercera clase” (aquellos que como miles de cubanos están obligados a robar para subsistir en un sistema donde los “ladrones de primera” dejan poco) debe haberse revuelto en su tumba al escuchar al Cardenal Ortega en sus recientes declaraciones en Harvard…

No me cabe la menor duda tampoco, que el Obispo Agustín le hubiera dicho a su colega Obispo Ortega, lo que dijo muchas veces a sus colegas obispos: “no olviden que como cristianos Dios les pedirá cuentas por el mal que ha hecho, pero como pastores, nos exigirá cuentas de lo que no hemos hecho por nuestras ovejas”…

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