lunes, 24 de julio de 2017

Brote epidémico en Cuba. ¡Compadre aquello es un crimen!


En los municipios Arroyo Naranjo, Boyeros, Diez de Octubre y San Miguel los casos de conjuntivitis que se remiten de los cuerpos de guardia hacia el Instituto Cubano de Oftalmología Ramón Pando Ferrer se cuentan por decenas cada día, con mayor incidencia en niños entre uno y ocho años.

Estuve en el cuerpo de guardia del hospital pediátrico Aballi de Arroyo Naranjo, así como en el William Soler y aquello da lástima, las remisiones llueven.  Los casos más graves o que se sospechen sean de tipo hemorrágica los están ingresando en el Pediátrico Marfan, antigua clínica privada ubicada en 17 y 2 en el Vedado, a manera de protocolo de contención.

Ya los médicos de los cuerpos de guardia comienzan a usar las palabras brote epidémico y reconocen la gravedad de la situación. Señores lo peor es que, en el caso de los niños, las filas en los pediátricos se prolongan por horas.

Yo mismo estuve esperando 2 horas y 15 minutos para que atendieran a mi hijo de una año  y 8 meses y habían allí mismo incluso lactantes, ¡compadre aquello es un crimen!

Solo están trabajando dos consultas en cuerpo de guardia, con dos o tres médicos nada más, de ellos a veces residentes (acabados de graduar) muchas veces extranjeros de la ELAM y solo un especialista para consultas más profundas y en determinados casos

Los padres se preguntan ¿dónde están los médicos cubanos de toda la vida?

¡Es desesperante!

Un custodio del parqueo del pediátrico Aballi me dijo que esta semana habían sucedido varios incidentes por reclamos de los padres a la dirección del hospital por la falta de personal asistencial

"La cosa esta fea fea", me dijo. Estuve conversando con varios ambulancieros y me dijeron que no dan abasto porque no hay ambulancias. 

Más preocupante es que hay muchos casos que ni se reportan pues los padres temen ingresar a sus hijos y que recojan otra enfermedad distinta en las salas atestadas. Por ejemplo la situación se complica con las enfermedades diarreicas que se están presentando cada vez con más frecuencia tanto en niños pequeños como en ancianos.  Yo no ingrese al mío. Ahora también mi esposa y yo estamos infectados. Es sumamente incomodo e irritante para un adulto imagine como será para un niño que  no entiende el porqué de las cosas.

Le digo la situación es preocupante, más aun por la cantidad de niños afectados y la falta de personal en los hospitales. Además súmele a ello la crisis que hay con el transporte. El solo hecho de ir al hospital y regresar se convierte en un reto.


Por Steve Maikel Pardo Valdes, Defensor del Pueblo y activista del CID en el municipio 10 de Octubre.

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