martes, 11 de septiembre de 2012

Entre la prepotencia y el miedo


Editorial de La Nueva República*

Es común que ante una crisis final a los dictadores les cueste aceptar su destino. Tuvieron que estar las tropas soviéticas entrando en Berlín para que Adolfo Hitler comprendiera que había llegado el fin de su soñado  imperio de mil años. Nicolas Ceacescu fue fusilado por no darse cuenta de lo obvio: que el comunismo en Rumania estaba por concluir. Hosni Mubarak y Gadafi pasaron por el mismo trance.  Desde hace poco más de un año el dictador sirio Assad, en lugar de irse o hacer cambios radicales, se propuso  cavar su tumba.

Víctimas del mismo mal, la prepotencia y el miedo, no podemos esperar otra conducta de Raúl Castro y lo que quede de su hermano Fidel.  No ven las señales ni en el horizonte ni a su alrededor.  Casi al mismo tiempo que conocemos que la hija de Murillo, el vicepresidente raulista y dicen que futuro heredero, cruzó la frontera mexicana para irse a vivir amorosa y plácidamente en la histórica ciudad de Tampa en los Estados Unidos, nos llega la noticia de que la estratégica fabrica de níquel Nicaro, que emplea más  de cinco mil empleados, va a cerrar, por cierto después que doce funcionarios del régimen, entre ellos tres vice ministros fueron condenados por corrupción en un caso relacionado con esta empresa.

Un incendio en  una gasolinera acabó con la vida de seis personas y tuvo un saldo de muchos heridos, casi simultáneo con otro en un almacén de municiones.  Como si estos acontecimientos no tuvieran ninguna relación, fueron precedidos por dos epidemias, una de Cólera y la otra de Dengue, que causaron estragos en una población mal alimentada y profundamente frustrada.

La más reciente de las malas noticias, por lo menos hasta este momento, ha sido el famoso Apagonazo.  Una inexplicable pérdida de energía eléctrica en una buena parte del territorio nacional en un país en que el famoso “genio y sabelotodo” Fidel Castro había diseñado y construido un nuevo sistema eléctrico. La prensa oficialista se ufanaba que de la Revolución Energética del “Comandante en Jefe” tenía que aprender el mundo entero.

Si a todo esto sumamos las noticias de que se han reducido las inversiones extranjeras en Cuba y que la producción agropecuaria en el país va de mal a peor, el panorama no puede ser más palpable para todos menos para el grupito que cree que dando golpes y haciendo cuentos puede seguir tejiendo la telaraña en la que ya no atrapan a nadie.

Que ellos no se den cuenta es casi una constante histórica y es mejor que así sea.  En la medida en que los viejos verdugos pierden habilidad para conectarse con la realidad cometen errores que aceleran su fin.  Lo importante es que nosotros no caigamos en el error de seguir pensando que la presunta fortaleza inexpugnable lo sigue siendo, o un error peor, pensar que se desintegra sola y que en forma espontánea nacerá el castillo de la libertad y del progreso.  Hay que aprovechar las circunstancias para luchar por la Nueva República y su democracia y no dejar que oportunistas de río revuelto se nos presenten como los salvadores. 


*LNR es el semanario del partido Cuba Independiente y Democrática (CID) en Cuba.


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1 comments:

Karel becerra dijo...

Re afirmo DOS puntos importantes de este articulo, reconocer que la dictadura NO es invencible y que están en nosotros terminarla !

11 de septiembre de 2012, 12:05

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