martes, 21 de agosto de 2012

Huber Matos: el exilio cubano y Hugo Chávez sostienen a la dictadura



Compatriotas: el exilio cubano es el principal soporte de la tiranía castrista.  Del exilio la dictadura recibe ingresos por cinco mil millones de dólares anuales.  Nadie pudo haber imaginado jamás semejante contrasentido. Que al final de medio siglo de lucha estuviéramos nosotros alimentando al régimen que ha sido el peor enemigo del pueblo cubano. 

Descansa esta afirmación en los datos aportados por el compatriota Roberto Álvarez Quiñones, quien en un artículo en Diario de Cuba, detalla cómo el exilio cubano beneficia al castrismo.  En remesas los exiliados envían y gastan en Cuba 2300 millones de dólares al año.  A esta cantidad hay que sumarle  2500 millones de dólares que se mandan en mercaderías a la isla.  Al resultado, que son 4800 millones de dólares, hay que sumar los gastos relacionados con trámites y otros rubros. El año pasado viajaron a Cuba 400,000 cubanos. En total cinco mil millones de dólares.

Álvarez Quiñones compara esta suma con lo que recibe el castrismo por el turismo y por la subvención chavista.  Afirma que el ingreso de los cubanos en el exterior es el más importante de todos.  Sin esta subvención de los exiliados el régimen estaría en lo más profundo del abismo, en la crisis final. Esta es la realidad y tenemos que enfrentarla. 

Hay que hacer algo porque en nuestras manos está tomar medidas que debiliten a la dictadura y faciliten el camino a la democracia.  La alternativa ideal es que los cubanos del exilio ayuden a quienes en nuestro país luchan por la libertad para que cuenten con los recursos suficientes para enfrentar al régimen.  La otra alternativa es que los políticos en los Estados Unidos que quieran apoyar la lucha por la democracia de Cuba estudien la posibilidad de establecer un impuesto a los viajes, las mercaderías y las remesas que benefician a la dictadura.

Un impuesto del cinco por ciento sobre el porcentaje de los cinco mil millones de dólares que pueda ser contabilizado y controlado podría representar hasta 200 millones de dólares anuales.  Los fondos que se obtengan de ese impuesto, o una suma equivalente,  se debe dedicar a ayudar a los cubanos que en la isla luchan por la libertad y la democracia. 

Como requisito para tener acceso a esos recursos las organizaciones deben formar un frente de unidad nacional, respetar ese acuerdo y cooperar unas con otras. Esos recursos serian destinados a quienes luchan en Cuba  No para que se utilicen en oficinas en Miami, ni en pagar salarios en Miami, ni en ningún otro lugar fuera de Cuba.  Sino para que apoyen al pueblo cubano y a la oposición en sus actividades a favor de la libertad, el progreso y el Estado de Derecho. 

Pretender que el pueblo cubano luche con las uñas contra una tiranía que no escatima en gastar lo que tenga que gastar en propaganda,  vigilancia y represión, es una expectativa injusta y  poco razonable. Las luchas por la libertad requieren hombres y mujeres dispuestos al sacrificio.  Los cubanos carecen de los medios para enfrentar a la dictadura y vencerla. 

En nuestro caso y en nuestras circunstancias necesitamos que el pueblo cubano sienta confianza en sí mismo y en su futuro.  Debemos convencer a quienes están en la nomenclatura que no deben  temer apoyar al pueblo en sus ansias de libertad.  Por estas razones hay que evitar la violencia.  La violencia juega a favor de la dictadura porque alimenta el temor, que es el que le sirve a la tiranía  como único y último elemento de cohesión.  Pero además, usar la violencia contra el castrismo es jugar en el campo donde es fuerte y nosotros somos débiles. 

Ahora más que nunca son necesarios recursos para enfrentar a un régimen que está dispuesto a luchar hasta el final porque teme y sabe que su fin puede estar cerca.  Pero nada está terminado hasta que concluye. No sigamos ilusionándonos con un levantamiento popular de un pueblo al que un exilio poderoso no le ha podido demostrar que el que lucha y se sacrifica por la libertad en Cuba tiene todo lo que necesita para ser efectivo.

La verdad es que los opositores en Cuba viven en la pobreza, viven desamparados. Son acosados por el régimen, son humillados y no tienen muchas veces ni medicinas ni comida para sus hijos. Quiero citar el caso aquí de Virgilio Mantilla Arango, el Coordinador del CID en la provincia de Camagüey. Un patriota carismático y sacrificado a quien el régimen le ha ofrecido hasta una pequeña finca para que se aparte de la oposición.   Virgilio lo ha rechazado, ha pasado años de absoluta necesidad por no dar la espalda a sus ideales. 

Respaldemos  a nuestro pueblo antes de exigirle.  Los cubanos del exilio  no podemos ser los  que con recursos sostenemos la dictadura en nuestro país. Por el contrario, seamos los garantes de  los medios que hagan falta para enfrentar al régimen.  Hagámoslo voluntariamente o respaldemos un impuesto dedicado a la lucha por la democracia. Brindemos apoyo económico a los valientes que reclaman el cambio desde el suelo patrio. 
        
 ¡El poder para el pueblo en alianza con los militares!

¡Patria, pueblo, pan y libertad!

Zapata vive, Laura Pollán vive, Oswaldo Payá vive, todos los mártires y héroes del pueblo cubano viven!  

¡Viva la Nueva República!

5 comments:

MARCOS F PINEDO dijo...

Al exilio cubano le falta lo que se perdio desde que salimos de Cuba en los tres primeros años de la revolucion...VALENTIA,Y HONOR. Muchos valientes cubanos pagaron con su vida ante los paredones de fusilamiento, otros fueron a parar a las carceles, las turbas en la poblacion sembraron el terror en el pueblo. De los que pudieron salir para el exilio, ya la mayoria tienen mucho que perder, y estan ya en sus tercera edad. Los que vinieron por el Mariel, y despues en los años 90 solamente vinieron buscando mejor nivel economico del que tenian en Cuba, ningunos vinieron huyendole al sistema comunista. Los paredones de fusilamientos, las carceles, y los gangster que se resguardan junto a los criminales que son partes de esta larga dictadura, hacen que el pueblo se mantenga callado con miedo. Hasta la Iglesia Catolica le ha dado la espalda al pueblo de Cuba. Fidel Castro dijo que El le iba a ganar a los Estados Unidos sin disparar un tiro, tal parece que tiene a tantos cubanos dando misinformacion y dando propaganda que ya casi son los que controlan con sus medios de radio, television y periodico lo que a ellos les hace un bien. Por otro lado, este pais ahora no cree en tirar ni un goyejo hacia Cuba. Me parece que me van a tener que enterrar aqui. Por favor alguien, me pudieran poner un bandera cubans y un ramo de flores en mi tumba.
Marcos F Pinedo....Vino como Pedro Pan a los doce años en Abril 6, 1961.

21 de agosto de 2012, 23:36
Anónimo dijo...

ENHORABUENA Marcos, esto te quedo muy bien , solo que yo agregaria la gran ignorancia hacia los verdaderos acontecimientos de La Fatidica ROBOILUCION por parte de estas nuevas generaciones de cubanos emigrando hacia USA. desde 1980 al presente, como tu bien aclaras ellos [la gran mayoria] no vienen por ser perseguidos politicos en la Cuba de hoy sino en buscas de mejoras economicas y poco les importa quien este en el poder o' si lo de Cuba es un Dictadura/Tirania comunista a estos cubanos solo les interesa su bienestar propio, desgraciadamente una de las labores del comunismo del actual regimen tiranico de Cuba ha sido crear nuevas mentes con la doctrinas fidelista inculcandoles la falta de patriotismo y valor, estas generaciones son expertas en sobrevivir y conformarse[conformistas] con lo que tienen y en el fondo llevan lo inculcado por las doctrinas marxistas/comunistas [odiarnos],saludos para contigo tu hermano Pedro Pan, Eddie E. Fernandez Tramezaygues Julio 25 1962 Matecumbe "El Frances"

22 de agosto de 2012, 4:19
Huber Matos Araluce dijo...

La voluntad de la mayoría de los cubanos en la isla y en el exilio ha sido quebrada por la dictadura. Esa es la estrategia de las tiranías totalitarias: desmoralizar a sus opositores para que agachen la cabeza y no se resistan. Unos cubanos se quejan de la falta de unidad, otros de que a las nuevas generaciones no les interesa luchar y no tienen dignidad. Otros de que el exilio esta nada más que por lo suyo. Quejas a la izquierda y quejas a la derecha. Por suerte hay otros cubanos, una minoría, que se está arriesgando en Cuba todos los días a enfrentar al régimen. Pasan un trabajo tremendo porque no tienen recursos ni para vivir decentemente, pero les sobra dignidad, voluntad y patriotismo. También hay un grupito de cubanos en el exilio que mandan ayuda a esos compatriotas. Esos cubanos van a triunfar y esos cubanos van levantar a Cuba de las cenizas. No es porque yo lo diga, sino porque la lucha por la libertad se lleva peleando en este planeta desde hace siglos y los pueblos, aunque den sus tropiezos y a veces su retrocesos, toman de nuevo las fuerzas y siguen avanzando. Huber Matos Araluce, San José Costa Rica.

22 de agosto de 2012, 19:21
Anónimo dijo...

Dice MArco que al exilio Cubano le falta lo que le sobraba a los que emigraron los primeros tres años de la dictadura... Según el "VALENTÍA y HONOR... Yo me preguto... no fueron esos los primeros que salieron corriendo cuando la dictadura todavía estaba débil u no contaba con los años de dominación que cuenta ahora? Valiente fue HUber Mato... el pago el precio pero no salió corriendo... Los que salieron los primeros tres años o los primeros 10 años en mi opinión fueron los que primero le temblaron las patas.

27 de agosto de 2012, 1:05
Huber Matos Araluce dijo...

Evaluar cuales cubanos tenían más valor, los de antes o los de ahora es un tema difícil. A las personas y a los pueblos hay que valorarlos en las circunstancias. Un individuo que nació en 1960 y pasó 50 años de vida bajo el comunismo en Cuba tiene que ser diferente a uno que nació en 1910 y a los 50 años (1960) era un adulto en la isla. El que vivió medio siglo bajo el castrismo ha sido sometido a un régimen de educación y represión para meterle el miedo hasta en su subconsciente. El que nació en 1910 vivió una Cuba diferente. El asunto todavía es más complejo que este simple ejemplo. Para ilustrarlo: cuando celebrábamos en una mezquita en Costa Rica el triunfo de la revolución en Egipto uno de los anfitriones me confesó: Nunca imagine que la gente de mi pueblo se iba a tirar a la calle a jugarse la vida, nosotros hemos vivido bajo dictaduras desde los faraones y yo creía que teníamos vocación de esclavos.

27 de agosto de 2012, 9:46

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