lunes, 26 de marzo de 2012

SECUESTRO EN CAMAGÜEY


A las 2:00 pm del sábado 24 de abril mi esposa Katia Sonia Martín Véliz y yo dispusimos emprender viaje a la ciudad de Camagüey en vistas a fundar una delegación Juvenil del Partido Cuba Independiente y Democrática y luego continuar viaje a Santiago de Cuba, donde nos esperaba un sacerdote amigo, con dos credenciales para participar en la misa que Su Santidad el Papa Benedicto XVI, oficiará en la Plaza Antonio Maceo, de ese modo estaríamos en el estrado de los invitados durante el oficio eucarístico.

Llegamos pasadas las 11:00 pm a Camagüey a pernoctar en la vivienda de Irel Gómez Moreira, en la esquina de la Calle Palomino y 15, reparto Modelo, un auto Lada, color Beige, matricula particular, mantenía dentro una aparente pareja amorosa y en el porta maletas una bicicleta montañesa, nos miró con indiscreción, pero no nos molestaron.

Luego de que mi esposa ventilara y organizara estrategias de trabajo del CID con Irel, tratamos de reponer nuestras fuerzas con el sueño, nos levantamos temprano tomamos un café y nos dispusimos a visitar a uno de los jóvenes para darles las instrucciones de cómo sería el funcionamiento de la Delegación Juvenil en Camagüey, al salir nos abordó un hombre vestido de civil que hacía ademanes como que había algo de urgencia. Nos pidió documentación y los teléfonos, rehusamos a entregárselos por no ser el órgano competente, el chofer del Lada se interpuso y mostro un carnet del DTI (Departamento de Técnicas Investigativas), yo le respondí con un gesto diciendo ¿y eso que es?

-Soy oficial del DTI.

R/ Y yo no he robado, no te compete detenerme.
Entonces ya estaba el carro Patrullero 405, donde habían montado a Irel.

SE/ Ustedes monten conmigo en el Lada, refiriéndose a Katia y a mí.

R/ ¿Yo estoy detenido?

SE/ Sí

R/ Pues entonces montamos en la patrulla, yo no soy amigo suyo para montar en carro con chapa particular y con una pareja desconocida que viste de civil.
En el camino Irel nos dijo, nos llevan a Operaciones del G-2, luego pude leerlo en un cartel grande que identifica el edificio; pasaron a Katia le requisaron todo lo que llevaba en su mochila y lo asentaron en un libro, luego pase yo y repitieron la misma operación con mi mochila, vino un oficial con grados de Mayor que me pidió el código PIN de mi móvil y me negué a dárselo alegando que eso es personal, el oficial de guardia le entregaba entonces el teléfono de Katia y me preguntó ¿Por qué usan dos teléfonos, uno es satelital? Lo mire y tuve que reírme en su propia cara.

R/ ¿Con quién tengo el gusto? porque usted nos identificó por nuestros documentos, pero usted, yo no sé quien es.

SE/ Yo soy el mayor Fernando, y pronto nos vamos a conocer mejor.
Me pasaron a la celda tapiada, me acosté en una litera de angulares con tablas de bastidor, al rato vino un guardia a ofrecerme una colchoneta, que rechace, el militar me dijo: desde ahora tienes que responder por el 98.

R/ No, te equivocas, yo tengo nombre propio, Ricardo, a mi me bautizaron con ese nombre y por él es que respondo. El guardia asentó con soberbia en el rostro.
Pasado algún tiempo me piden que salga a interrogatorio, era el oficial con grados de mayor que había dicho llamarse Fernando, acompañado de otros con grados de teniente.

SE/ Siéntese Ricardo.

Me senté.

SE-¿A que vino a Camagüey?

R/ A visitar a Irel.

SE/ ¿De dónde se conocen?

R/ Es miembro del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Cuba Independiente y Democrática, al igual que mi esposa y yo, y además visita mucho La Habana porque hace tratamientos médicos allá.

SE/ Bueno Ricardo creo que sabrás donde estas, esto es lo mismo que Villa Marista ó 100 y Aldabó.

R/ Y que me van a hacer ustedes que no me hayan hecho, no me comiences a coartar mis derechos, porque desde aquí yo soy más libre que todos ustedes del otro lado, porque yo digo lo que quiero y ustedes aunque lo sientan no lo pueden decir.

SE/ ¿Para donde iban en el momento de la detención?

R/ Para la terminal.

SE/ ¿Tenían pasajes de regreso?

R/ No, pero con dinero baila el mono, el mayor se sonrió.

SE/ ¿Cuánto te paga Huber?

R/ nos mandan a todas las delegaciones casi una cantidad simbólica porque ya son muchas. No alcanza pero trabajamos en la organización por dedicación y porque sabemos que vamos a lograr una Cuba con libertad.

SE/ No, yo quiero cifra exacta.

R/No puedo dártela, porque cada día nos sorprende más, pude ver en su rostro sentimientos negativos y yo disfrutaba.

SE/ Mira Ricardo, hay ordenes del alto mando de que ustedes dos no pueden llegar a las misas del Papa.

Interrumpí diciendo con asombro. A sííí, no te parece violatorio que siendo sacerdote de la una de las ramas de la iglesia católica, un gobierno ateísta me prohíba participar en una misa.

SE/ No, no metas al gobierno en esto.

R/ Si, tú representas delante de mí al gobierno de Cuba.

SE/ No, no vamos a discutir, porque ustedes con estas detenciones y estas discusiones se enaltecen, esto los engrandece, mira a Katia, hace exactamente una semana estaba detenida y hoy está de nuevo en esto, nosotros vamos a resolverles dos pasajes para que regresen a La Habana, con el compromiso de que no pueden ir a la misa del Papa.

R/ No, no nos mandes para La Habana, porque nosotros no hacemos compromisos con ustedes; El hecho de que se repitan nuestras detenciones, no les dice a ustedes que están violando nuestros derechos elementales.
SE/ Llévenlo a la celda.

Ordenó dando un palmazo con la mano en el buró.

Al rato regresa un guardia a llevarme al cuarto de interrogatorio, me pidió que me sentara y lo hice, me presentó un acta donde decía que había dormido en compañía de mi esposa en el domicilio de Irel Gómez Moreira, y que saliendo de su vivienda fuimos detenidos para evitar desordenes públicos en vista de la visita papal; que en nuestros celulares habían mensajes que incitaban a la juventud a gritar Libertad en medio del oficio de la misa que presidiera el Papa Benedicto XVI en la Plaza José Martí, de La Habana y que para evitar estas circunstancias se nos advertía de que no podíamos participar en las misas del papa en Cuba, luego de leerla me negué a firmar diciendo que la firma es un acto de voluntad y que me asistía el derecho de firmar o NO. Fui conducido nuevamente a la celda.

Transcurrido algún tiempo, regreso el guardia a mi celda a buscarme para regresarnos a La Habana, me dijo el mayor Fernando.

SE/ Rápido que la guagua sale en 10 minutos.

Dos oficiales apresuraban al que nos entregaba nuestras pertenencias, yo le dije:

R/ Tengo que inyectarme así que con calma, porque yo no les pedí que me trajeran a aquí.

La Dra me inyectó un bulbo de 1 000 000 de penicilina Rapi-lenta intramuscular y me dispuse a abordar la patrulla del G-2, el chofer llevaba mucha velocidad y el copiloto le dijo: afloja que ellos tienen que esperar, (se refería a los choferes del ómnibus) habían retrasado la salida del ómnibus por 45 minutos, una vez en la terminal nos pidieron el dinero para el pasaje y solo teníamos CUC, el oficial tomo 10.00 CUC (equivalente a 240.00 pesos cubanos) y pagó los pasajes que costaban 212.00 MN y subimos a los asientos 31 y 32, nos esperaba arriba un oficial trasnochado vestido de chofer que viajó encimado sobre nuestro asiento la mayor parte del tiempo.

Desde allí comenzamos a lanzar SMS y Twitter, el oficial nos miraba con soberbia y desde su móvil enviaba mensaje y recibía llamadas que contestaba en el baño del ómnibus, así pasó todo el viaje.

Entrando a La Habana el oficial se puso en el primer asiento, al lado del conductor, pasando al Pontón, un área deportiva cercana a nuestra casa, el chofer detiene el ómnibus para que bajara un amigo y con inmediatez bajamos Katia y yo, dejando al oficial con asombro, una vez en la casa pasamos un mensaje de agradecimiento a todos los amigos que solidarizados con nuestro arresto y deportación a La Habana y que siguieron paso a paso lo ocurrido, declarando nuestro agradecimiento por su solidaridad.

1 comments:

Karel Becerra Hernandez dijo...

Un orgullo tener a Ricardo y Katia como lideres en el CID

27 de marzo de 2012, 11:43

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