martes, 13 de enero de 2015

Barbarie en Francia: 17 muertos en atentados terroristas. Todos somos Charlie




Francia, en nombre de todas las personas libres del mundo, vivió momentos de terror indescriptibles cuando el 7 de enero una manada de energúmenos pretendió “vengar” a su Dios porque consideraban que determinadas caricaturas publicadas por el semanario satírico Charlie eran ofensivas contra sus creencias. No importa si lo eran o no: ese no es el asunto. Lo importante es que si se admite que alguien pueda atribuirse el “derecho” de asesinar semejantes simplemente porque tengan y expresen opiniones diferentes a las suyas, se desciende en la escala humana hasta los niveles más bajos de barbarie y vileza, y nunca podrá ser justificado.

La incapacidad -hasta lo patológico- de permitir criterios diferentes a los establecidos define perfectamente a los retrógrados del mundo y los separa por barreras infranqueables de las personas libres. Terroristas musulmanes, inquisidores medievales, nazis, Estado Islámico, polpotianos, facinerosos de brigadas castristas de respuesta rápida, talibanes, guardia republicana iraní, guardia roja del maoísmo, paramilitares venezolanos, policía religiosa saudita, oficiales de la KGB, la STASSI o la Seguridad del Estado cubana, no se diferencian en objetivos: son dogmáticos tratando de imponer con más o menos sangre, fuego y cárcel -literalmente- sus “verdades” frente a “herejes” que piensen diferente, lo que los guardianes de textos y dogmas sagrados ven como el mayor delito, ya se trate de El Corán, la Biblia, escritos de Lenin, textos de Mao o Hitler, orientaciones de primeros secretarios, palabras del Ayatola Supremo, o discursos de Fidel Castro.

No por casualidad muchos de esos elementos execrables del mundo han sido o son amigos del gobierno cubano: narcoterroristas de las FARC, Caesescu, Khadafi, Saddam Hussein, Mengistu, Honnecker, Carlos el Chacal, la dinastía Kim, Brigadas Rojas italianas y japonesas, ETA, IRA, Hebe de Bonafini, gobierno de Irán, criminales reclamados en EEUU por delitos de sangre que viven tranquilamente en La Habana… Todos, con el poder de un Estado tiránico como respaldo, o aplicando terror indiscriminado, pretenden castigar a quienes piensen diferente.

No por gusto el gobierno de Raúl Castro fue de los últimos en condenar el acto criminal en Francia, y no hizo mención en ningún momento a la li-bertad de expresión que los asesinos pretendieron acallar con sus repugnantes acciones. Porque hay que condenar, naturalmente, asesinatos a sangre fría como los perpetrados en París, pero también, y con la misma fuerza, el intento de aplastar la libertad de pensamiento y expresión, valores fundacionales esenciales que han contribuido a la grandeza de la civilización y la fortaleza indestructible de la democracia.

Por eso, frente a los intentos de silenciar libertades fundamentales que son derechos esenciales de todo ser humano desde el momento de nacer, expresemos como han hecho digna y valientemente los franceses, gritando “Todos somos Charlie”. 

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1 comments:

Anónimo dijo...

Dan asco... Ustedes al igual q esos terroristas....

14 de enero de 2015, 22:54

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