miércoles, 20 de abril de 2011

¿Por qué del VI Congreso?: ¡Socialismo o Muerte, aquí nadie tiene miedo!



La soberbia de Fidel Castro no le hubiera permitido apelar a un congreso en momentos de crisis. Raúl Castro tenía demasiados problemas como para no convocarlo. Además, en el evento quería coronarse como nuevo faraón con el viejo enfermo presente.


Nunca antes los Castro habían estado en una situación tan difícil. Desprestigiados en el mundo. Un liderazgo sin legitimidad ni carisma. La economía en ruinas. El pueblo desmotivado. La nomenclatura desmoralizada. Había que reunir a la “vanguardia” y darle terapia.


La crisis económica mundial tiene al planeta en alerta. No se presta ni se vende a quien no paga. Ni China ni Venezuela quieren financiar el salvamento castrista. Lula ya no está y la nueva presidenta tiene otras prioridades.


El futuro de Chávez es una incógnita. Sin su petróleo, Cuba se detiene y los efectos sobre el turismo serían muy graves. El gobierno quedaría dependiendo de las remesas de los exiliados.


Los diplomáticos occidentales en La Habana comentan en privado que el país está en la quiebra. Hasta el propio heredero admitió que se encontraban al borde del precipicio.


Raúl Castro es en buena parte responsable del desencanto. Ante el desastre que le dejó su hermano, Raúl fue el primero en estimular las expectativas de cambio. Se puso a prometer más de la cuenta, y la gente pensó que tal vez él tenía la solución en la mano. Pero en lugar de recursos y voluntad política para el cambio, había temor y resistencia.


La situación empeoró. El régimen anunció el despido de más de un millón de trabajadores. La barca se hundía y fue como si el capitán ordenara: tiren los pasajeros al mar, no importa si hay tiburones. Cundió el pánico a bordo. Dieron la contraorden, pero en Cuba ya nadie se siente seguro.


El dócil pueblo que antes no se atrevía ni a chistar, ahora hace críticas hasta en lugares públicos. ¿Qué ha pasado? Hace algún tiempo no habrían ni abierto la boca. Temen todavía, pero hoy menos que ayer. Si siguen así podrían llegar a levantar el puño y volverse locos. En la locura cualquier cosa puede pasar. Los exiliados repiten que el pueblo es cobarde, pero la dictadura piensa diferente. Los esbirros no sueltan el garrote, duermen con él en la mano.


La nomenclatura sabe que en el mundo exterior las cosas no andan bien. Obama no acaba de aflojar como esperaban. El manejo del asesinato de Orlando Zapata fue un desastre. En la Unión Europea cuando se habla de Cuba, España ya no cuenta. Moratinos se quedó sin puesto. Alemanes, checos, suecos, húngaros, polacos y franceses rechazan el castrismo. La tiranía dice que la prensa occidental los ha traicionado; hoy los critica.


Hay desencanto, escepticismo y preocupación en las filas del régimen. El aire huele a sálvese el que pueda. Fidel no durará mucho. Raúl se volvió cuento. El VI Congreso fue el exorcismo colectivo para sacarle de adentro a la “vanguardia” castrista, el diablo del temor. No importaba si el impacto exterior era negativo. Había que cerrar filas y gritarse unos a otros: ¡Socialismo o Muerte, aquí nadie tiene miedo!

2 comments:

Escombros Hablaneros dijo...

Óptimo artículo Huber, felicidades

21 de abril de 2011, 15:21
Huber Matos Araluce dijo...

Un abrazo y gracias

21 de abril de 2011, 21:25

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