jueves, 6 de noviembre de 2014

La ONU : la mayoría no siempre tiene la razón



El día 28 de octubre 188 países votaron a favor de la erradicación incondicional del embargo Norteamericano a Cuba. Dos a favor y tres se abstuvieron.  

 ¿A quién queréis  que os suelte: a Barrabas o a Jesús, llamado el Cristo-A Barrabás.  Pilatos les preguntó:  --¿Qué,  pues,  haré de Jesús,  llamado el Cristo?  

 Todos le dijeron:  

 --¡Sea crucificado!

 Este pasaje bíblico  recoge  la más grande de las injusticias cometida por el hombre en toda la historia humana. Por la voluntad de las  mayorías fue crucificado en un madero el hombre más Justo y Santo de todos los tiempos. Las mayorías no siempre tienen la razón.

Sin  el ánimo de ofender a ninguno de los dignos representantes de la justicia internacional me atrevería asegurar que poseen  muy poco conocimiento  de las verdaderas y justas razones del embargo. 

Ninguno de los embajadores allí reunidos, ni sus pueblos han sufrido la barbarie del castrismo. Ninguno se ha visto en la necesidad de robar, malversar, mentir, traicionar y perder la dignidad  para vestir,  dar de comer a sus hijos, o tener un hogar donde vivir. 
se ha visto buscando un lugarcito donde construir una humilde vivienda y  para formar  su familia y no encontrarlo, o encontrarlo y después de hacer la construcción ser multado o  desalojado   y todo  porque en las leyes del gobierno no estaba contemplada  para el cubano humilde esta  vital necesidad.

El Estado no ha ofrecido los medios, ni las oportunidades para lograr una vivienda  si no es  condicionado al servilismo político. 

Ninguno de estos dignos y “justos” jueces  ha perdido un familiar querido intentando cruzar  el estrecho de la Florida o le ha despedido en  el salón  de un aeropuerto o al borde de la costa para esa pequeña  distancia de 180 km desde Cuba a Miami  ser convertida en años de separación o en separación definitiva. 

 Ninguno de esos representantes  ha sufrido la  destrucción de la  economía de sus países por las negligentes e ineficientes  planificaciones del Estado programadas  por la prepotencia y el fanatismo político  del poder más  que por la razón lógica de la equidad. Ninguno conoce las verdaderas razones de nuestras miserias y sería muy difícil  que las entendieran sin haberlas vivido.

Ninguno de estos señores ama a la Cuba que sangra bajo la garra castrista, por eso el  señor Bruno Rodríguez Parrilla convence cuando ejerce la palabra  en nombre del pueblo de Cuba, representando en la realidad el poder del Estado.  Con la vanagloria de la demagogia olvida que para los  gobiernos  hablar en nombre de los pueblos que representan es una necesidad las elecciones libres, el pluripartidismo, la división de poderes  y  el respeto incondicional a los DDHH, aspectos   fundamentales de un estado democrático y de derechos, y que  desgraciadamente desde hace mas de  cinco décadas la nación cubana esta privada de ellas. 

El poder, dueño único de todos los medios  de información  y el capital suficiente para ejercerla  se ha dado a la tarea como programa de gobierno de presentar un panorama centrado en el embargo como causa fundamental de todo este desastre nacional. 

La señora embajadora de Nicaragua que se ha atrevido a expresar que no hay un hombre que se pueda decir honesto y apoye el embargo, desgraciadamente esta errada, es todo lo contrario. Un hombre honesto no puede votar a favor del robo, la mentira, la hipocresía, la doble moral, el oportunismo, la violación de derechos, la imposición de una única forma de pensar, la prisión política que en el fondo no es  ni  siquiera por   cambiar la forma de gobierno, sino por reclamar e intentar ejercer los derechos a que esos mismos países que votan a favor del gobierno cubano  conciben o proponen ser ejercidos  por los hombres solo por su  condición humana.

 Muchos se preocupan por el efecto extraterritorial que supuestamente les ocasiona el embargo impidiéndoles  realizar jugosos negocios con la dictadura. Pocos se preocupan por los efectos destructivos que le ha ocasionado a la nación cubana el bloqueo interno impuesto por el poder castrocomunista.
 El capital desgraciadamente es un depredador de la vergüenza, la dignidad, el honor y lo honesto, por eso vuelvo a nombrar la palabra de Dios: Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre  el reino de los cielos.

 Las causas que determinan nuestras  miserias son interiores, y quizás si no fuera por el embargo otros  países del continente Americano hubiesen instalado dictaduras parasitas y ladronas como la sufrida por Cuba.  

Es cierto que la prestación de servicios médicos es un sublime gesto de amor, pero cada médico cubano que presta servicio en el exterior es un embajador de la política del poder totalitario, cubre con su bata blanca  nuestras calles llenas de basura y deterioradas por la falta de responsabilidad. Cubre con su bata blanca  la negligencia de nuestro sistema de salud nacional. Cubre con su bata blanca la servidumbre, la corrupción, el fraude, la indisciplina, el irrespeto y  la falta de conciencia social generalizada como causa directa de la política dictatorial del gobierno. 

Dentro de cada bata blanca se oculta  un oportunista aprovechado del dolor físico del mundo para conseguir burdamente sus derechos por condición humana y sin cumplir  su obligación  a esa misma condición. Dentro de  sus zapatos blancos calzan una bota castrista, aun esos cuyo objetivo es escapar, hasta ese día  de la huida  son unos  servidores  incondicionales  del régimen y  sometidos  al juramento de los hipócritas y no  de  Hipócrates. Convierten  la asistencia médica en dinero sucio y el sufrimiento físico  en una mercancía. Mucho peor a esa  supuesta inhumana   actuación de un  médico en la sociedad capitalista. Son por condición  traidores  a Cuba como patria, pueblo y nación. Transportan  un mensaje muy siniestro  de la verdad. 

No hay diferencias en este curador y  el corrupto e irresponsable funcionario  sirviéndose de lo indigno para sobrevivir oculto tras la fachada de la decencia.  Uno evidencia  el acto que atenta contra la condición humana, el otro lo cubre con  la bata blanca. Se cuenta que  Pablo Escobar salvo vidas  pagando asistencia médica  a otros desafortunados. Sin dudas, la esencia del acto era humana. Ello  no le disminuyo su condición de asesino. 

Facilitar sin condicional a un régimen de derecho y de respeto por los DDHH, las relaciones comerciales abiertas al gobierno de Cuba con  los EEUU, sería ir en contra no solo de la política norteamericana,  sino  contra toda  política que opte  por la democracia, la justicia  y el respeto por los DDHH. 


Por Agustín Lopez Canino

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