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Requiem for the movie theater: in 1947 there were 487 movie theaters and theaters in Cuba



The building that housed the Edison movie theater at Calzada del Cerro, between Zaragosa and Santa Teresa, Cerro, Havana. 

Cuban  social and cultural life in the republic’s first 50 years, enriched and livened by the increasing  numbers of movie theaters and theaters, offering movies, plays and shows, turned into a graveyard of lost history after communism rose to power.

Since the arrival of cinema, on January 24, 1897, Cuba became a cultural reference for the world. Over the following 50 years, the island saw a fast development of the movie industry which turned into significant intellectual, artistic and economic growth.
Building that housed the Maravillas Movie Theater, at Calzada del Cerro, corner of Palatino. Cerro, Havana.

According to the “Anuario Cinematográfico y Radial Cubano” (Cuban Cinema and Radio Yearbook), a specialized publication founded in 1940 by Ramón Peón and Pedro Chávez, in 1947 in Cuba there were “487 movie theaters and theaters in  a country which then had a population  of 4,778,583 inhabitants.”

Other data taken from the Yearbook states that “in the province of Pinar del Río there were 33 theaters; 124 in the city of Havana; 47 in the province of Havana (not including the capital); province of Matanzas 46; province of Las Villas 88; province of Camagüey 62 and province of Oriente 98.”

The building that housed the Favorito Movie Theater, at Belascoaín, between Sitios and Peñalver. Downtown Havana, Havana. 

An 89 year-old worker who was outstanding for his intellectual work within the Cinemateca de Cuba (Cuban Cinematheque) and who prefers not to reveal his identity, tells us that “during the first years of the revolution, many hard-working professionals who loved movies tried to preserve the movie effervescence that marked the island’s cultural life but very soon ideology destroyed the cosmopolitan value of that cultural life.”

“Before 1959, movie theaters and theaters –he adds- were true cultural centers where opera, zarzuela, comedy and vernacular theater, ballet and other dance and artistic expressions thrived. Cuba was an endless festival where art added beauty to everything.”

The building that housed the Mexico Movie Theater, at Salvador, between San Anselmo and Buenos Aires, Cerro, Havana. 

Another interviewee who offered his testimony in exchange for not identifying himself, was a 70 year-old Programador de Cine (Movie Programmer) who for more than 40 years worked in the culture sector.

“Until the end of 1968 –explains the 70 year-old programmer-  which the government declared as “Año de la Ofensiva Revolucionaria” (Year of the Revolutionary Offensive), hundreds of North American, Argentine, Mexican and Spanish films of those countries’ golden years were shown and theaters offered popular and classical music concerts, comedy and varied artistic shows much accepted by the people.”

The site where the Cuatro Caminos Movie Theater used to be, at Belascoaín, between Monte and Campanario, downtown Havana, Havana. 

“But –the interviewee continues- those of us who then tried to keep our cultural heritage safe knew that the death of all that was good was a matter of time. Since 1970 a spiral decline of movie theaters and film offer began. The peak of the soviet era and of the socialist art proposals was beginning.”

The building that housed the Mara Movie Theater, at Juan Delgado, between Labret and General Lee, Santos Suárez, 10 de Octubre, Havana. 

Evelio Valdivia, an 81 year-old construction worker who was a member of the “many demolition brigades,” remembers that “movie theaters and recreation places  stopped being a priority for social plans of the revolution, which devoted all its efforts and resources to indoctrination and absolute control of national life.”

Building that housed the Astor Movie Theater. Belasocaín, between Peñalver and Concepción de la Valla, downtown Havana, Havana. 

“Year after year –Evelio tells us- the country lost iconic popular recreation installations. For decades we were buried behind a wall of rifles and restrictions which isolated us from the world’s cultural and technological development. And we’re still suffering the consequences.”

“It is embarrassing –says the veteran construction worker- to walk around a city that was once called “The Paris of the Americas”, because of the dynamics of its cultural and social life where movie theaters and theaters were highlights in the world of the enlightened Americas, and to see how it has turned into an extermination camp for human creation and development.”

By Ernesto Aquino Montes
Photos by Aquino

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Réquiem por el cinematógrafo: en 1947 en Cuba existían 487 salas de cines y teatros

Edificación donde se ubicaba el cine Edison en Calzada del Cerro, entre Zaragosa y Santa Teresa, Cerro. La Habana. Foto Aquino.

La vida social y cultural cubana de los primeros 50 años de república, enriquecida y animada por la creciente abundancia de salas de cine y teatro, fecundas de variados filmes y espectáculos, se convirtió en un cementerio de historia perdida, tras la llegada al poder del comunismo.

Desde la llegada del cinematógrafo, el 24 de enero de 1897, Cuba se convirtió en un referente cultural para el mundo. En los próximos 50 años, la isla observó un vertiginoso desarrollo de la industria cinematográfica que se tradujo en un significativo incremento intelectual, artístico y económico.

Edificación donde se encontraba el cine Maravillas, en Calzada del Cerro, esquina Palatino. Cerro, La Habana. 
Foto Aquino.

Según el “Anuario Cinematográfico y Radial Cubano”, una publicación especializada fundada en el año 1940 por Ramón Peón y Pedro Pablo Chávez, en el año 1947 en Cuba existían “487 salas de cines y teatros, en un país que para esa fecha, contaba con una población de 4.778.583 habitantes”.  

Otros datos extraídos del Anuario aseguran que “en la Provincia Pinar del Río existían 33 teatros; 124 en Ciudad de La Habana; en Provincia La Habana (sin incluir la capital) 47 salas; Provincia de Matanzas 46; Provincia de las Villas 88; Provincia de Camagüey 62 y Provincia de Oriente 98”.

Edificación donde se ubicaba el cine Favorito, en Belascoaín, entre Sitios y Peñalver. Centro Habana, La Habana. Foto Aquino

Un trabajador de 89 años, que destacó por su labor intelectual dentro de la Cinemateca de Cuba, y que prefiere reservar su identidad, nos comenta que “en los primeros años de la revolución, muchos profesionales laboriosos y amantes del cine tratamos de conservar la efervescencia cinematográfica que caracterizó la vida cultural de la isla, pero muy pronto la ideología fue destruyendo la riqueza cosmopolita de esa vida cultural”.

“Antes de 1959, los cines y salas de teatro –continúa el entrevistado-constituían auténticos centros culturales donde se cultivaba con empeño la Ópera, la Zarzuela, el teatro Bufo y Vernáculo, el Ballet y otras expresiones danzarias y artísticas. Cuba era un interminable festival de celebraciones donde el arte lo embellecía todo”.

Edificación donde radicaba el cine Mexico, ubicado en Salvador, entre San Anselmo y Buenos Aires. Cerro, La Habana. Foto Aquino.

Otro entrevistado que ofreció su testimonio, a cambio de no identificarse, fue un Programador de Cine, de 70 años, que por más de 40 laboró en el sector de la cultura.

“Hasta finales de 1968 –explica el programador de 70 años-, declarado por el gobierno “Año de la Ofensiva Revolucionaria” se lograron exhibir cientos de filmes norteamericanos, argentinos, mexicanos y españoles de las épocas doradas del cine de estos países, y los teatros ofrecían conciertos de música culta y popular e importantes obras del teatro clásico, programaciones humorísticas y espectáculos artísticos variados de mucha aceptación popular”.

Lugar donde se encontraba el Cine Cuatro Caminos, ubicado en Belascoaín, entre Monte y Campanario. Centro Habana. La Habana. Foto Aquino

“Sin embargo –continúa el entrevistado-, los que entonces nos esforzábamos por mantener a salvo nuestra herencia cultural sabíamos que la muerte de todo lo bueno era cuestión de tiempo. A partir de 1970 comenzó una espiral de deterioro de las salas de cine y de la calidad de las ofertas cinematográficas. Comenzaba el apogeo de la Era soviética y las propuestas del arte socialista”.

Edificación donde se encontraba el cine Mara, ubicado en Juan Delgado, entre  Lacret y General Lee, Santos Suárez. 10 de Octubre. La Habana. Foto Aquino.

Evelio Valdivia, un trabajador de 81 años que laboró en la construcción y que formó parte de “muchas brigadas de demolición” recuerda que “la conservación de los cines y salas de recreación dejó de ser una prioridad para los planes sociales de la revolución que dedicó todos sus esfuerzos y recursos al adoctrinamiento y control absoluto de la vida nacional”.

Edificación donde se ubicaba el cine Astor. (Belascoaín, entre Peñalver y Concepción de la Valla). Centro Habana, La Habana. FotoAquino.

“Año tras año -nos refiere Evelio-, el país perdía instalaciones icónicas de la recreación popular. Durante décadas quedamos sepultados tras un muro de fusiles y prohibiciones que nos aislaron del desarrollo cultural y tecnológico del mundo. Y aún estamos sufriendo las consecuencias”. 

Es de vergüenza ajena –concluye el veterano constructor-, caminar por una ciudad que fue calificada como “La París de América”, por la dinámica impresionante de una vida cultural y social donde los cines y salas de teatro ocupaban un lugar destacado en el mundo de la América ilustrada, y ver cómo se ha convertido en un campo de exterminio de la creación y el desarrollo humano”. 

Por Ernesto Aquino Montes

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Esperemos que el pueblo en un acto de amor a sí mismo


Una nueva temporada de payasadas macabras se ha reservado el régimen cubano para las fiestas de fin de año. Otro capítulo para las navidades negras cubanas que pronto cumplirán 59 años.

El 2017 va cerrando sus puertas al compás de una celebración luctuosa por el primer aniversario de la muerte del “comandante eterno”.

Artistas sin arte entonan canciones de homenaje que nadie recordará, acompañados por ciudadanos de culebrones que van derramando lágrimas que pasarán de largo, con una sonrisa burlona, en el primer contacto telefónico con un familiar en los Estados Unidos, mientras la vieja carroza de los discursos apocalípticos arrastra el futuro del país a su próxima muerte.

La isla parece, cada vez más, una vieja foto de archivo retocada por el atrevimiento de soñadores aficionados que sólo tienen a su favor el desconocimiento de la historia y la fuerza de unas alas que terminarán rompiéndose contra la intransigencia de los viejos esquemas ideológicos.

La falta de compromiso de las nuevas generaciones, con un proyecto social que ya no tiene nada que ofrecer a un país envejecido y desmantelado que a nadie le importa salvar, seguirá calando en las múltiples fisuras del empobrecimiento económico y moral que nos ha convertido en una sociedad caricaturesca y lamentable.  

En el 2018 la incertidumbre alcanzará su mayor esplendor. Esperemos que, finalmente, el pueblo pierda todas sus esperanzas y, en un acto de amor a sí mismo, ponga sobre la espada a las fuerzas que lo oprimen y lo anulan.  

Por Ernesto Aquino Montes

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Los dos huracanes


La amenaza de un huracán de gran intensidad ha desplazado la incertidumbre cotidiana del cubano. Lo peor no será el paso del fenómeno meteorológico, ya de por sí preocupante y aterrador, sino lo que vendrá después.

Más familias sin vivienda, más cosechas destruidas, más llamados a la austeridad y más pobreza, con su aumento impredecible de otras calamidades. Una nueva cabeza de turco para que el gobierno pueda seguir justificando su incapacidad y toda la miseria que ha generado su indolencia.
El huracán Irma, con una intensidad de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson encontrará, a su paso por Cuba, una isla devastada, maloliente, esquelética y enajenada que ha soportado, durante 58 largos y demenciales años, el impacto del huracán Castro, un azote categoría 10 en la escala Stalin-Lenin.

Puede ser que la poderosa tormenta considere suficiente el dolor y la desgracia que ya pesan sobre el corazón y el desarrollo de la vida nacional. Puede que sea más intensa la piedad que la velocidad de sus vientos, y reconsidere su apocalíptica trayectoria.

Oremos. Cada quien a la fe que más se acomode a su creencia. Oremos y confiemos; pero sobre todo luchemos, para que el peligro mayor que oprime y anula nuestra existencia desaparezca para siempre bajo el peso demoledor de la rebeldía inclaudicable.

Por Ernesto Aquino Montes

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La larga espera



La esperanza del cubano tiene más paciencia que la ilusión de un niño. Lleva más de un siglo (desde 1902) esperando que el poder extraordinario del milagro político de un mesías lejano, lo salve de ese amasijo de trampas y cadenas que su ingenuidad y cobardía fueron tejiendo alrededor de la garganta de su libertad.

Lo mismo el ciudadano común, que los grupos de oposición al gobierno, están sentados en una sala de espera, contemplando el panorama venezolano y aguardando las decisiones del presidente Donald trump. Porque su trasnochada, inveterada y esquizofrénica fantasía continúa entreteniendo la creencia de que la solución del problema cubano está ligado indisolublemente a estos eventos.

Mientras tanto, las raíces de los males políticos siguen levantando  trincheras, engrasando la maquinaria represiva y haciendo alianzas. La historia no se equivoca; no es una cartomántica alucinada creando fantasmas y contradicciones para confundir. La historia es una sonora campanada de alerta, persistente y obsesiva, sobre el oído de la indiferencia de los entretenidos y la estupidez de los soberbios.

El futuro de una nación no puede mendigarle paliativos a la beneficencia ajena, ni construir sus alivios sobre la sangre del sacrificio de otro pueblo oprimido.

Para el 2018, Cuba tendrá lo que su pueblo quiera. Los pueblos siempre deciden, y en la forma que decidan tendrán la cantidad de bienestar que se merecen. 

O el pueblo cubano toma el control definitivo del poder, con toda la autoridad que le da su derecho a ser libre, o la farsa electorera entonará el canto luctuoso de su triunfo nefasto sobre las ruinas de un pueblo débil, humillado y más sometido que nunca.

Por Ernesto Aquino Montes

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La bendición maldita


“Aguas pasadas no mueven molinos”, pero derrumban viviendas y producen calamidades y desgracias que siempre tienen que sufrir los más desfavorecidos.

La temporada de lluvias era recibida por las comunidades primitivas como una señal inequívoca de bonanza. Garantizaba la prosperidad de las cosechas, lo que aseguraba un año de alimentación básica. Muchos países en el mundo celebran todavía, con alegría y fanfarria, la llegada de las lluvias.

Paradójicamente para los cubanos, que viven en una isla agrícola y ganadera y fustigada la mayor parte del tiempo por altas temperaturas, la temporada de lluvias es una gota más en la desbordada copa de sus infortunios.

Cada temporal, o fenómeno meteorológico acompañado de lluvia, produce pánico, incertidumbre y depresión en la población. Cientos de familias (que suman miles de personas) quedan sin hogar, luego que el paso de las aguas cede su lugar al ardiente sol y sus deterioradas viviendas colapsan y se derrumban.

Las calles insalubres, agujereadas por el abandono estatal, aumentan su escenografía de fango y excremento, factores propiciatorios de epidemias y muerte. Y las cosechas, que en otras partes del mundo prosperan y producen, se pierden y desaparecen junto a las aves de corral, las crías de cerdos y otros paliativos alimentarios.

El agua es la madre de las señales que, según hasta donde alcanza la ciencia humana, da fe de la existencia de vida en un planeta. Es el mayor regalo que la naturaleza hace al ser humano, y sin costo adicional, excepto para el cubano que, abandonado por todas las garantías y protecciones de un gobierno indolente, cínico y perverso, siente cada gota de lluvia como un zarpazo infernal que hará más insoportable su agonía y su desamparo.    

Por Ernesto Aquino Montes

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El próximo presidente


El 2018 traerá otra comparsa electorera, entre la indiferencia de un pueblo cada vez menos libre y el descalabro insalvable de una economía en coma profundo. El esclerótico generalato cubano está preparado para la vieja fiesta de las unanimidades.

Raúl Castro, que ha prometido abandonar la presidencia del país, continuará detentando el cargo de Primer Secretario del Partido Comunista (el órgano rector de la sociedad) hasta el 2021, y la Constitución Socialista, como un bufón inalterable y sombrío, permanece impasible en su trono de primera dama vitalicia.

Las promesas necróticas, el cuero del mayoral, la escasez, la mentira insolente y los fusiles apuntando a los desobedientes seguirán siendo los compañeros de viaje de esta república bananera, pero sin bananas, habitada por gente que usa el presente para esperar el futuro mientras habla del pasado. 

La falta de oportunidades sigue siendo el telón de fondo del drama nacional, un drama donde sus protagonistas se debaten entre las redes de una esquizofrenia psicopática donde lo único importante es la supervivencia de unos sobre otros.

Vivir un día cada vez será la solución de los más equilibrados para no quedar atrapados en esas dos eternidades que son el pasado y el futuro, esos dos agujeros negros donde sus víctimas viven lamentándose de lo que no pudo ser sobre la fantasía de que mañana será mejor, mientras se pierden la utilidad del presente en el necio ejercicio de esperar.

Da igual la identidad del próximo fantoche sin autoridad real que represente, nominalmente, la jefatura de Estado de la Isla. El próximo presidente de Cuba seguirá siendo, por el momento, el mismo de siempre: El comunismo.  

Por Ernesto Aquino Montes

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A los niños del Remolcador 13 de Marzo


Yo no quiero que los niños sean dueños del reino de los cielos; yo sólo quiero que la justicia les garantice un mundo más seguro para que no sigan muriendo asesinados aquí en la tierra.

Iban, con la esperanza y el júbilo del entusiasmo ajeno; llevados por la autoridad de sus mayores, y quién sabe qué otra fantasía del imaginario infantil. Ese día, la libertad tendría que recoger muchas alas rotas.

Llegaron con sus sueños de Príncipes Enanos; se entraron en la nave fatal, como entra la navidad en los corazones abrazados por la fe. 

Y se fueron, arrebatados por una muerte ciega, entre gemidos y espasmos de pánico. ¡Lágrimas de ángeles desesperados! clamando, a una voz, por una salvación que los dejó esperando. Fue como un concierto de rezos blancos entre las garras enojadas de una noche de demonios.

Y aún están, como sombras de luces dormidas, esperando la hora de todos los justos; el rescate de todas las inocencias; el fin de la esclavitud, la mentira y la muerte.

Ellos, no son las únicas víctimas. Las guerras, las epidemias, las enfermedades mortales, los accidentes, los desastres naturales, ¡El Hombre! y todos los errores de la indolencia, la ambición y el abuso son proveedores de millones de muertes innecesarias en todo el mundo; pero esa realidad, no puede hacernos olvidar nuestro compromiso moral y humano de exigir justicia; de perseguir sin descanso a los culpables, de señalarlos y llamarlos por su nombre, para que la ignorancia no le sirva de argumento a los cobardes, en esta hora donde estar unidos debe ser la causa de todos los que sufren.

Por Ernesto Aquino Montes

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Los sueños en español se cumplen en inglés


El estudio del idioma Inglés se ha convertido en una pandemia cultural que se multiplica por todos los confines de la tierra; pero en la conciencia del cubano, se presenta como el genio milagroso que puede cumplir todos sus deseos.

La población cubana interesada en el aprendizaje del idioma Inglés sobrepasa los límites de edad, sexo y raza. Un número cada vez más creciente de personas están incorporando el estudio de la lengua inglesa a sus prioridades.

Conversamos con Heidi Pruna de La Rosa, una estudiante de 22 años que cursa el tercer año de la carrera de Derecho y ha alcanzado el tercer nivel del idioma inglés.

“Yo comencé haciendo un “Curso Viajero de Italiano” -nos comenta Heidi-, que es un curso muy básico, porque sólo te provee de lo elemental para comunicarte como un turista ordinario. Es entretenido y a los jóvenes nos motiva mucho porque se aprende rápido. Pero luego decidí tomarme más en serio lo del estudio de un idioma y me decidí por el Inglés”.

Según la experiencia de Heidi, “en el tiempo que llevo estudiando el inglés he preciado el incremento de personas muy adultas (entre 45 y 60 años), en las aulas, y la mayoría refiere como motivo las exigencias laborales y profesionales”.

“Lo complicado –continúa Pruna de La Rosa- es acceder a la matrícula en escuelas estatales de calidad, como la Lincoln (Abraham Lincoln), que está ubicada en Calle G esquina 17, en el vedado (Municipio Plaza de la Revolución, La Habana), que es la mejor, porque los profesores tienen mucha experiencia, lo que eleva considerablemente la calidad de la enseñanza; además, solo tienes que pagar 20 pesos moneda nacional, más o menos 1 dólar”.

El problema con la enseñanza estatal, como afirma Heidi y otros entrevistados, como Saraí Fernández Estezo, de 24 años, “es la dificultad con los materiales de estudio”.

“Hay algo que no podemos negar -nos explica Saraí Fernández-, y es la incapacidad de los servicios estatales, en todos los sentidos. Es una apatía hacia la solución efectiva de cualquier problema que es muy depresor; pero en el caso de las escuelas de idiomas, que es de lo que estamos hablando, tampoco se puede negar que existe mucha indolencia e indisciplina por parte del alumnado, que destruye y se roba los materiales de estudio que provee la escuela como préstamo”.

Aunque Iván Carrazano Méndez-Díaz, un enfermero de 32 años, nos dice: “Mira, lo de destruir y robar está mal, eso nunca se justifica pero en Cuba, la lucha por la sobrevivencia ha cambiado mucho los conceptos y lamentablemente, una guerra con armas de fuego no se puede ganar con arco y flecha. O te insertas y sobrevives, o te aíslas y pereces”.

“El conocimiento del idioma inglés ya no es un lujo o un capricho snob –comenta Carrazano Méndez-Díaz-. Si quieres encontrar oportunidades en el mercado laboral, sobre todo en el extranjero, tienes que aprender inglés. Y en mi experiencia, la mayoría de las personas que estudian ese idioma, sobre todo los jóvenes, lo hacen para tratar de mejorar una vida que, por más que la sueñes en español, sólo puedes hacerla real en inglés”.

Pero según la opinión de Marta Callejas Solano, una profesora privada de 64 años, quien ha dedicado 41 a la enseñanza del idioma inglés, “para muchos cubanos el estudio del idioma inglés sigue siendo una utopía, porque entre lo difícil de conseguir una matrícula en una escuela estatal que imparta una enseñanza de calidad y los elevados costos de la enseñanza privada, las cosas se pueden complicar mucho para los interesados”.

Callejas Solano, quien por “razones muy personales” prefiere impartir sus clases “en el domicilio de los alumnos”, nos informó que “la mayoría de los alumnos que tengo han empezado en escuelas privadas, pero han tenido que abandonarla porque su economía, o la de sus padres, no se lo permite”.

Asegura la profesora Marta que, según el testimonio de “mis alumnos y sus padres, una matrícula en una escuela privada cuesta 30 dólares y después tienes que abonar una mensualidad de 10 dólares. En algunas de esas escuelas los dueños garantizan todos los materiales de estudio, en otras sólo lo más específico relacionado con el método de enseñanza (que en la mayoría de los casos utilizan el programa Espectrum) y hay algunos profesores privados que cobran 20 pesos moneda nacional (un dólar) por clase, pero el alumno tiene que proveerse de los materiales”.

Pero Marta prefiere la enseñanza personalizada, a domicilio. “Esta es una práctica -nos dice- que es más inclusiva. Con este método de trabajo se benefician muchas personas de bajos ingresos. Por ejemplo, varias personas interesadas, que pueden ser 10 ó 15, se reúnen en la casa de uno de ellos y yo les cobro 5 dólares por clase, lo que significa que cada alumno paga 50 centavos dólar por clase,  si son 10 alumnos o 30 centavos, si son 15. Es una opción que la gente aprecia mucho”.

Para la realización de este reportaje tratamos de entrevistar profesores de escuelas privadas, pero en todos los casos fuimos rechazados, con el argumento de que “no queremos problemas. Ya tenemos suficiente con los inspectores, que no nos dejan en paz.

Una profesora, que no consintió en revelar su identidad ni permitió que tomáramos imágenes del frente de su domicilio, donde un cartel anuncia el servicio que ofrece, “porque no quiero que me relacionen con ese trabajo que usted está haciendo”, nos comentó que “hace ya algún tiempo, creo que 2 años, más o menos, un periodista grabó un video de una clase en una escuela privada y lo que nos cayó encima fue terrible”, “las opiniones de la gente que aparece en ese video –concluye la profesora- no fueron del agrado del gobierno, y usted ya sabe lo que pasa cuando los que gobiernan no están contentos con lo que piensan los gobernados”.

Pero a pesar de lo que piensan los que gobiernan, los gobernados son cada vez más ingobernables, porque para los que buscan oportunidades en un país cada vez más asfixiado, el idioma inglés (también el francés se ha popularizado mucho) es el camino más seguro para cumplir lo que “soñamos en español”.


Por Ernesto Aquino Montes

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Primavera Negra: Parto de luces



Todavía nos azotan los inviernos rojos que parieron todo el pesar de la Primavera Negra. Aún están de luto todas las libertades y nos siguen sobrando las razones para seguir quemándonos en la llama del sacrificio, por nuestro amor a Cuba.

En Marzo de 2003, la soberbia de los malos cubanos que gobiernan nuestro país condenó la razón y la decencia, cuando encarceló a 75 inocentes por el “delito” de expresarse libremente.

Pero la última palabra, en aquellos escandalosos juicios -que avergonzaron la justicia y el sentido común-, la pronunciaron las organizaciones internacionales de derechos, que se sumaron al reclamo por su liberación, los declararon inocentes y le otorgaron la condición de Presos de Conciencia. 

Han transcurrido 23 años de aquel ultraje a la dignidad de todos los hombres libres. ¡Cuánta infancia y cuánta adolescencia se perdió en el dolor de aquellos inocentes que tuvieron que abandonar su vida de sueños y juguetes para acompañar a sus padres en el tormento de la sentencia arbitraria! ¡Cuánta lágrima - ¡De hombre y de mujer!- quebró la ingenuidad y la pureza de aquella niñez acorralada!; pero no todo fue oscuridad. La Primavera Negra trajo también sus luces y sus amaneceres.

El amor y la virtud fecundaron el martirio y el parto fue un estallido soberbio que transformó el silencio avergonzado, en un eterno clamor de libertad y vida. 

La antorcha de la esperanza está encendida, y la firmeza de todos los que estamos alimentando el fuego, cumplirá el sueño de Una Patria con Todos, donde todas las primaveras sean de abrazos y de alas. 

Por Ernesto Aquino Montes

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La fe perdida


La fe no es el efecto de una fiebre alta, ni la aparición de una morbosa fantasía que desata un galope de delirios donde van a refugiarse nuestras frustraciones.

La fe tiene que ser una fuerza en movimiento que se dilata y robustece en la riqueza que va creando. No se puede esperar algo de una fe sedentaria que se alimenta de las profecías corales de improvisados profetas que contemplan desde lejos los tormentos y las carencias.

Y por ese camino (de esperar lo que no llega) va la fe del cubano, levantándose y cayendo; simulando y escapándose, aferrado a la última promesa de algún “iluminado” o enredado en la complicidad de otro soborno.

La solución de la problemática cubana se vuelve cada vez más individual, más personalizada. No sólo por el egoísmo clásico, sino  por la falta de confianza en las alternativas y la incertidumbre de no saber ya quiénes son los amigos.     

La oposición frontal contra el régimen está perdiendo su atractivo y ha pasado, de lo cívico y patriótico, a convertirse en un suicidio temporal donde lo único que se pierde es la vergüenza, que en definitiva parece que está demasiado sobrevalorada en un universo humano donde mienten los que nos gobiernan y los que nos quieren salvar.

Por Ernesto Aquino Montes

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