miércoles, 17 de marzo de 2010

Sobre el atropello contra las mujeres y contra los negros


La conducta represiva del gobierno en nuestro país, se caracteriza cada vez más, por el machismo y el racismo. Los negros y las mujeres que se atreven a contradecir, aunque sea pacíficamente a la minoría blanca que controla el poder en Cuba, se convierten en víctimas de la brutalidad oficial.

Ayer 17 de marzo, las Damas de Blanco fueron violentamente reprimidas por las autoridades; el gobierno no usó las turbas que a veces organizan contra ellas, sino que las agredió directamente.

Este grupo de esposas, madres y familiares de presos políticos, han desfilado por las calles de nuestra capital muchas veces. A todos los ciudadanos nos consta la forma pacífica y civilizada en que siempre han expresado sus reclamos.

Cualquiera pensaría que un régimen que tiene generales, coroneles, aviones de guerra, tanques blindados, cohetería y todo tipo de armamento de combate, no tiene porque temer a un grupo de indefensas mujeres que piden la libertad de sus seres queridos que hace siete años se encuentran injustamente presos.

A este machismo represivo, acompaña el racismo oficial. En los días 18 y 20 del mes pasado una turba de 40 personas vinculadas estrechamente al gobierno, escenificaron dos actos de repudio contra el principal representante del núcleo del Partido Cuba Independiente y Democrática (CID), el compatriota Rubén Marín Cárdenas, en la ciudad de Florida, en Camagüey.

En el segundo acto de repudio, molestos porque nuestro compañero había vuelto a poner las pancartas alusivas a los derechos humanos y que habían sido arrebatadas el día 18, entraron violentamente en su casa, se las rompieron y le gritaron: “negro de mierda, cualquier día vas a aparecer ahorcado en un árbol”.

No es coincidencia que cuando Raúl Castro se refirió a Guillermo Fariñas, otro compatriota negro cuyo delito es exigir –con una huelga de hambre- que pongan en libertad a un grupo de presos políticos, Raúl Castro se refiriera despectivamente a Fariñas como un “negro de mierda” que merecía morir.

Quienes piensan así debían recordar, que en nuestra guerra de independencia los negros y los blancos lucharon juntos, que había generales negros y generales blancos y que las mujeres cubanas apoyaron aquella guerra con igual valor y patriotismo.

El atropello contra mujeres indefensas o los insultos y atropellos contra una raza que ya es hoy la mayoritaria en Cuba es ilegal, injusto y peligroso.


Roberto Marrero de la Rosa

Presidente del Partido Cuba Independiente y Democrática (CID)

Camagüey, marzo 18 de 2010

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