Mostrando entradas con la etiqueta economia cubana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economia cubana. Mostrar todas las entradas

Cuenta-propistas y cooperativas víctimas del castrismo


Como era de esperar y muy a pesar de los tantos ingenuos que creyeron en las disposiciones de los llamados Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista, donde se planteó la creación de “cooperativas de primer grado como nueva organización económica de propiedad colectiva con personalidad jurídica propia, con la finalidad de producir y prestar servicios a la sociedad, todo ha quedado casi en letra muerta y son más los obstáculos que las facilidades para el emprendimiento privado.


En la capital  cubana, principalmente en las esferas de transporte y de expendio de alimentos los  cuenta-propistas son constantemente asediados por los inspectores estatales y por la policía, que hacen caso omiso y violan constantemente lo estipulado por el Consejo de Ministro de Ministros que, amparado en dichos lineamientos dictó el Decreto-Ley 305 del 15 de diciembre de 2012 donde autorizó la constitución de las llamadas Cooperativas no Agropecuarias. El Decreto No. 309 recoge el reglamento al que se atendrán en su funcionamiento dichas cooperativas.


A inicios de octubre de 2014 se constituyeron las primeras cooperativas no agropecuarias.  Al cierre del pasado año en toda Cuba funcionaban 345. En La Habana es donde se concentra la mayor cantidad: 173. Le siguen Artemisa con 64, Matanzas con 20, Mayabeque con 15 y Pinar del Río con 12. Según el propio gobierno las cooperativas no agropecuarias están autorizadas para establecer relaciones contractuales con empresas estatales, unidades presupuestadas, con pequeños negocios privados y otras cooperativas, tal como reza en el lineamiento 27. Pero también el lineamiento 27 señala, a modo de camisa de fuerza, que “después que las Cooperativas cumplan sus compromisos con el Estado, podrán realizar venta libre”. Esto se contrapone a la naturaleza jurídica de estas nuevas formas de producción que se supone sean independientes y no estén sujetas a ninguna de las estructuras económicas del Estado.


Inicialmente el gobierno autorizó a modo experimental la constitución de 498 de estas cooperativas, pero dos años después solo funcionan y con bastantes problemas 345. De esta manera recordaran como Marino Murillo Jorge, titular de Economía y Planificación, el todo poderoso zar de la economía cubana, fue claro al señalar que las Cooperativas tendrán prioridad de acceso  sobre los dueños de los pequeños negocios privados al mercado mayorista. ¿Dónde está ese fabuloso mercado mayorista con ventas en precios diferenciados? Otro elemento aparentemente a favor de las cooperativas es que su carga tributaria sería 50% menor que la que se aplica a los pequeños empresarios privados.


Según Murillo, estos pasos están dirigidos a estimular la creación de cooperativas y ralentizar, mediante altos impuestos, la actividad privada, para así evitar la extensión y consolidación de los pequeños negociantes privados, e impedir que surja una clase media adinerada e influyente, divorciada de los intereses e ideología gubernamentales. Algo simplemente inaceptable para la cúpula que ostenta el poder gracias al totalitarismo que controla los destinos de la Isla. 

Estas cooperativas debian regirse por las leyes del mercado, por lógica económica, y no por la planificación y la centralización, por las absurdas consignas que han mantenido por décadas a las empresas y unidades presupuestadas estatales.


Afortunadamente el sector privado ha llegado a Cuba para quedarse, tras décadas de socialismo ortodoxo: 201 oficios han sido abiertos a a la iniciativa privada.


Aun así la economía de mercado porque en la Cuba de Raúl Castro tiene sus peros. "No todos los negocios han podido consolidarse y prosperar", explicaba "Granma". Hasta noviembre de 2013 se habían registrado 407.608 bajas del trabajo por cuenta propia. Los problemas también tienen mucho que ver con la falta de mecanismos de abastecimiento, con las crónicas carencias diarias cubanas


Críticos como el economista Oscar Espinosa Chepe, acusan al gobierno de Raúl Castro de autorizar a los cubanos únicamente la creación de pequeñas "empresas bonsai", que posibilitaran la recaudación de impuestos pero sin permitir el surgimiento de un sector privado robusto. Esto basado en la realidad de que los 201 oficios aprobados para el "cuenta-propismo" se concentran en oficios sencillos como "reparadores de muebles", "fundidor" o "vendedor ambulante", excluyendo por ejemplo a profesionales de alta cualificación, como los médicos, colegios de abogados independientes y otros que ilustrarían una verdadera voluntad de permitir el paso hacia un emprendimiento privado de alto porte, que cambe la faz de la economía y la sociedad cubana.


Recuerden que un puesto de fritas o un almendrón no son indicadores de que exista un verdadero gremio de emprendedores privados, clave para el verdadero desarrollo sostenible del país y la consiguiente democratización de la nación.


Por Steve Maikel Pardo Valdés, activista del CID y Defensor del Pueblo en el municipio 10  de Octubre 


Regresar al blog CubaCID

 Regresar a página central CubaCid.org


 
     

Visitenos en
Desde Cuba
Ultimo Congreso
Patria Pueblo y Libertad
Huber Matos
Siguenos en:
Get Connected Get Connected Get Connected Get Connected




Leer más

Cuba y el fenómeno de las expectativas felices


Dar respuesta a las necesidades y aspiraciones de una población dada es la principal función de una economía bien dirigida hacia una gestión integral, entiéndase por ello que esta sea plenamente capaz de satisfacer de forma eficiente las demandas de todos los productos y servicios posibles, de manera que todos sus ciudadanos puedan adquirir, a precios aceptables y en correlación con sus salario o ingresos, desde un simple litro de leche cada mañana, un frasco de perfume, un par de zapatos, juguetes para los niños o una PC, hasta un boleto de avión o un automóvil.

En la Cuba del siglo XXI sufrimos aun las consecuencias del modelo socialista de plan general central o economía de mandato introducido en la Isla hacia 1961, todo en perfecta sintonía con el sistema de financiamiento presupuestario preconizado por el propio Che Guevara, el cual no contemplaba la existencia de las relaciones monetario-mercantiles dejando por ende poco margen al trabajo independiente de las empresas que, prácticamente carecían de personalidad jurídica propia, desalentando además tanto al empresario como al obrero en la búsqueda de ganancias o intereses individuales, ya que estos suponen una amenaza al adoctrinamiento comunista. Complementando por sobre todas las cosas aquella máxima de que: "con las armas melladas del capitalismo no puede formarse al hombre nuevo", evidenciando en si el desespero del régimen por legitimar sus métodos de ascensión al poder.

Así la economía nacional posterior a 1959 ha experimentado digamos que una impronta pendular, moviéndose según los caprichos de una recua de burócratas que la hicieron oscilar entre polos opuestos, del idealismo al pragmatismo, implementándose mediante los ciclos idealistas o de centralización medidas que fijaron metas extremadamente ambiciosas, como sucedió durante la afamada zafra de los 10 millones, los planes quinquenales de sobreproducción alimentaria, o los cordones de La Habana, métodos todos que fracasaron provocando además disímiles efectos adversos e inestabilidad social. Luego se generaría entonces un movimiento hacia el mercado, con la finalidad de aumentar el producto interno bruto elevando así los índices de expectativa y aceptación popular.

Por ese entonces nuestro modelo económico adolecía de toda competitividad, ajenos totalmente a los parámetros de calidad y productividad internacionales donde todos deben ser capaces de cubrir sus gastos a partir de sus propios ingresos basados en una gestión económica con un amplio nivel de autonomía, asegurando por demás que las cifras que aparecen en sus estados financieros reflejen a cabalidad la realidad de los hechos económicos y productivos alcanzados.

Aunque lo primordial resulta el lograr desarrollar un sentimiento de pertenencia en los trabajadores de cada empresa o negocio cualquiera. Al respecto, el cubano de acá  se enfrenta a situaciones un tanto controversiales, cuando observamos como increíblemente el Gobierno aun propugna su desgastado discurso en pro de que la sociedad incursione definitivamente en el principio socialista de: "cada cual según su capacidad, cada cual según su trabajo", cuando en la más cruda realidad cotidiana advertimos como esos vagos que podemos encontrar en cualquier barrio se pasean ociosos  por las esquinas, (seguramente en contubernio con la policía pues en su gran mayoría le sirven como informantes), cual jauría en espera de su presa, disfrutando de un nivel adquisitivo muy superior al de cualquier profesional, haciendo pues difícil, que algún trabajador honrado, y lo que es más alarmante, que algún joven estudiante, posean una convicción plena de la utilidad del esfuerzo o de la práctica de la superación académica como vías legitimas para mejorar su nivel de vida y por ende su postura socioeconómica, y que así su existencia posea una calidad decorosa que posibilite el desarrollar plenamente sus capacidades físicas y espirituales.

Por lo tanto si un modelo económico no es capaz de proporcionar al ciudadano medio todo lo que necesita para satisfacer dignamente sus aspiraciones o sus lineamientos no se dirigen a la consecución de esta meta, dicho modelo deberá entonces ser desechado a favor de otro más pragmático y no el acomodarse bajo las sombras, como en efecto sucedió cuando Cuba paso a ser satélite de la URSS, conectándose a la famosa tubería Soviética del CAME y que posibilitaba, tras la cortina de la solidaridad, que en la Isla se produjera a toda costa y a todo costo, atrofiando nuestra economía mediante una farsa sensación de bienestar, bajo la peligrosa condicionante oculta de constituir un aliado en medio de la Guerra Fría dada nuestra estratégica posición geográfica.

Realizar un análisis estadístico serio y objetivo del historial del desempeño socio-económico cubano del periodo revolucionario se torna hasta cierto punto complejo, debido a la  escasez de cifras así como por la poca fiabilidad de los datos oficiales o la posibilidad concreta de realizar comparaciones adecuadas de las distintas estadísticas, observándose a su vez la ausencia notable de cifras cubanas en las publicaciones internacionales dedicadas a este fin, por lo que resulta embarazoso acceder a informaciones clave como:

•         Producto interno bruto per cápita y Formación bruta de capital
       
•         Balanza de pagos
   
•         Exportación e importación de bienes
         
•         Inversión extranjera directa y Reservas internacionales
          
•         Deuda externa y publica
         
•        Desempleo abierto y Tasa de participación y ocupación laboral
          
•        Salario medio real y Precios al consumidor
          
•       Intercambio comercial de bienes y servicios (incluido el turismo)
          
¿Cómo dar crédito entonces a los datos que sobre el crecimiento económico anuncia Cuba?, imagine que de acuerdo a cifras oficiales, se experimentó un crecimiento en el PIB de manera sostenida desde 1997, alcanzando para el 2006 la increíble tasa del 12.1%, en su momento la más alta de la región e incluso superando la de China que fue de un 10.7% para el mismo año. De ser fiables estos resultados económicos como se explica entonces que, para finales del 2007 (donde comienza a gestarse la crisis económica mundial), la Isla tuviese ya sus excedentes comerciales y reservas, del todo agotadas. Por lo que se vio fuertemente afectada al reducirse el financiamiento por concepto de remesas familiares, demandas por exportaciones (níquel y tabaco), reducción del intercambio comercial de bienes y servicios al contraerse el mercado turístico, decayendo incluso un rublo tan rentable para el gobierno, tanto en la esfera política como en la económica, como el de los servicios profesionales exportables especializados.

Por lo que en realidad la población cubana sufrió por  la falta de previsión gubernamental, donde ante el déficit se provocó una crisis bancaria de liquidez y una nueva suspensión de los pagos externos al carecer de los recursos indispensables para una expansión contra cíclica, tomándose entonces medidas extremas al realizarse ajustes internos y recortes de gastos que generaron un agravamiento en el ya depauperado panorama económico nacional. Todo ello evidencia que el supuesto crecimiento ocurrido entre los años 2004 y 2007 constituyó solo un subterfugio utilizado por el Estado, una farsa resultante de la manipulación de indicadores estadísticos, que agrega al PIB el valor de los servicios sociales gratuitos y de los subsidios a los precios de bienes relacionados, controversial estrategia solo utilizada en Cuba y en total contraposición con las normas internacionales. Como sea, la realidad es que nunca se sintió esta supuesta alza en la economía doméstica, ni mejoras en la vida cotidiana del cubano de a pie, para quien aún a estas alturas sigue constituyendo todo un desafío de proporciones épicas el sencillo hecho de conformar un hogar decoroso y el cubrir las necesidades básicas de una familia promedio.

Como creer entonces que el Gobierno posee una voluntad real de fomentar los cambios imprescindibles para lograr llevar a la Nación hacia una gestión de  desarrollo sustentable que garantice por demás la estabilidad necesaria para promover un clima de confianza óptimos para que la inversión extranjera termine acercándose a la Isla con intenciones serias, coadyuvando así a la inyección de capitales frescos, la solvencia económica y a la integración sensata de Cuba al mercado regional e internacional.      

Atendiendo al hecho de que el desarrollo de un país se torna armónico siempre que una economía equilibrada cumpla con su objetivo, constituyendo así el principal soporte de una sociedad sana, ya que el solo hecho de priorizar por encima de todo, solo los sectores de la salud, la educación o los deportes, mientras resultan penosamente deficitarios otros servicios y además escasean constantemente los productos en los mercados o estos se hallan a precios inaccesibles para la gran mayoría, son estos síntomas de una gestión económica deficiente y de que quienes llevan sobre si la responsabilidad de la toma de decisiones  carecen totalmente de compromiso y de la indispensable visión integral para el sano desarrollo de la nación.

Al parecer, tras décadas de experimentos sociales en lo que hoy es Cuba, los que acá poseen la sacrosanta potestad de empujar el péndulo económico de la Isla, nunca calcularon minuciosamente las consecuencias del impulso, causando inestabilidad e incertidumbre entre una población cada vez mas harta de tanto engaño, harta de burócratas empeñados en perpetuar un régimen político al costo del perjuicio del desempeño económico, temiendo tal vez el fortalecimiento de la masa crítica poblacional constituida por el sector privado o cuentapropista, facción que cada día escapa un tanto más al control ideológico gubernamental.

Por todo ello no se le concedió suficiente tiempo a las políticas de tipo pragmáticas, ya de por sí bastante cautelosas, para que estas se implementaran del todo y maduraran produciendo logros positivos, reforzando así las medidas que acercarían al país al mercado, como lo aconseja racionalmente toda lógica económica, más aun en presencia de un ambiente internacional caracterizado por la inmediatez, la competencia e independencia institucional que han de poseer necesariamente quienes aspiren a integrarse de manera eficiente a la circulación de capitales de alto porte.

Hoy escuchamos hablar por doquier del futuro restablecimiento de las relaciones Cuba – Estados Unidos, de las tentativas de inversión de capital extranjero, de lo que de esto derivaría y hasta del bum turístico que produciría. Todo lo cual no hace más que ilustrar las altas expectativas que se ha formado la población cubana con estos cambios acaecidos de manera increíble y en tan corto lapso de tiempo.

Creo que deberíamos hacernos un llamado oportuno a la mesura, ya que todo esto sería muy positivo teniendo al menos en cuenta que, el largo camino por andar dependerá en gran medida del compromiso que asumamos y de la voluntad con que nos conduzcamos, del reconocer los hechos y errores que por más de 50 años han desarticulado nuestra Nación, del hecho ineludible de que nuestra infraestructura económica y social se halla desbastada, solo debemos echar una mirada a la situación tan poco manejable que resultaría de un arribo turístico de proporciones bíblicas y que colapsaría de inmediato la infraestructura aeroportuaria, de transporte y hotelera actuales, mencionando apenas el deplorable estado de las vías terrestres, del fondo habitacional o él ni siquiera contar con el número de contenedores o flota de camiones imprescindible para cumplir adecuadamente con el ciclo de recogida de basura en cada barrio de esta ciudad nuestra que de apoco se nos va de entre las manos.

Mientras tras nuestra economía, con sus dos formas de propiedad, subyazcan dos sistemas económicos que funcionen en paralelo, una de ellas muy cercana al modelo de economía de mercado, ágil, competitiva, eficiente y que por tanto ingresa al país grandes cantidades de divisas pero que sin embargo se ve obligada a subsidiar entonces a su contraparte, una economía de tipo socialista deficiente y retrograda de elevados costes y que solo puede mantenerse a flote mediante el apoyo que la otra genera, justificando su existencia la labor de soporte circense a la maquinaria ideológica y mediática  de la cúpula totalitaria en el poder, no será entonces posible la consecución de un estado de bienestar o un crecimiento económico verdaderamente apreciable y sustentable.

Si bien es cierto que, abrir nuestra economía al mercado conllevaría probablemente a coyunturas y problemáticas de tipo ético sobre el funcionamiento de la sociedad, donde comience a privar el egoísmo, los roces incómodos ante el inevitable relevo generacional, un  aumento considerable en los niveles de corrupción administrativa o profundización de la crisis de valores, todo ello constituye un reto que debemos afrontar y asumir ante las infinitas posibilidades y las nuevas realidades que traerán para el pueblo cubano todos estos cambios que, apenas solo hace unos meses resultaban utópicos y que ahora han echado a andar apenas sin darnos tiempo a salir de nuestro propio asombro.

Ante los cambios es inherente a los seres cierto temor, un marcado recelo hacia lo desconocido o las experiencias novedosas, por lo que solo nos resta prepararnos para encontrarnos a la altura de las circunstancias, el adecuarnos con versatilidad al contexto actual y a su dinámica de vida, escoger entre ser simples espectadores o el convertirnos entonces en verdaderos protagonistas del cambio, siendo garantes de una transición que , para muchos ya comenzó sin apenas avisar, pero que necesita de la voluntad y de la razón de hombres y mujeres comprometidos con los intereses de su pueblo, haciendo de palabras como Libertad y Democracia algo más que consignas o conceptos que constituyen por si mismos pilares insoslayables de la Nación. 

Mientras las directrices de las políticas comerciales implementadas por el Gobierno no sirvan como garantes al capital extranjero, ninguno de los potenciales inversionistas tomara el riesgo de acercarse u un país que históricamente, lamentable y vergonzosamente, incumple con los pagos y realiza ´´movidas´´ arbitrarias en el ámbito comercial, contraviniendo toda lógica económica, norma jurídica o postura ética. Cubanos, tenemos el deber y el derecho de exigirle a nuestro Gobierno que reestructure su política económica en  pos de los verdaderos intereses del Pueblo y la Nación, ya es tiempo de dejar a tras la trillada ideología comunista que la historia se ha encargado de deslegitimizar con hechos incontrovertibles y de marchar con la frente bien alta y longitud de miras hacia un futuro de integración y tolerancia, legándoles a la humanidad toda una tierra de seres dignos y respetuosos de las más elementales normas del civismo, formadas en el credo de la utilidad de la virtud.


Por Steve Maikel Pardo Valdes, activista del CID en el municipio 10 de Octubre


Regresar al blog CubaCID
 Regresar a página central CubaCid.org

 
     

Visitenos en
Desde Cuba
Ultimo Congreso
Patria Pueblo y Libertad
Huber Matos
Siguenos en:
Get Connected Get Connected Get Connected Get Connected



Leer más

Raúl Castro actualiza el estancamiento


Pese a planes, promesas y propaganda, el cangrejo no camina hacia adelante

¿Recuerdan a finales de marzo y comienzos de abril todo lo que se habló sobre la nueva ley de inversión extranjera?

La prensa se inundó de comentarios. Corresponsales extranjeros en La Habana citaban a veteranos oficiales del servicio de inteligencia cubano, presentándolos como “académicos y exdiplomáticos”, asegurando que esta vez sí se iban a desarrollar las inversiones, que ahora sí se iba a construir el socialismo.

En la siempre unánime Asamblea Nacional del Poder Popular los jefazos dijeron y repitieron que la economía cubana debería crecer anualmente entre 5 y 7 % para alcanzar niveles de desarrollo aceptables, y que para ello se requerirían inversiones por $2.500 millones cada año.

Se trataba de desarrollo, crecimiento del PIB, cifras de producción y consumo, no de índices de desarrollo de la bobería para entretener a quienes no saben economía. Campos de golf y marinas de lujo no alimentan a la población, ni autorizar trabajo por cuenta propia a peladores de frutas y paseadores de perros dinamizan nada. Se siguen necesitando casi dos mil millones de dólares anuales para importar alimentos, muchos de los cuales podrían producirse en Cuba. Y crecimiento al 5-7 % anual es casi imposible: este año, en el mejor de los casos, el PIB crecería al 1,4 %.

El tema no es de cantar triunfos en el noticiero de televisión, la prensa dócil o los discursos oficiales, sino de realidades concretas para los cubanos de a pie: desayuno, almuerzo y comida; vestuario y calzado; viviendas decorosas; transporte público eficiente y seguro; esparcimiento para todos, no para hijos de papá, compinches, concubinas, y privilegiados; educación con contenido y calidad de los profesores; salud pública para todos los cubanos, no para enviar médicos al extranjero e ingresar moneda fuerte en las arcas del régimen a costa de los trabajadores de la salud.

¿Dónde están aquellas inversiones que pronosticaron? Algunos dirán que es muy pronto, aunque ya han pasado siete meses de la aprobación de la ley y la propaganda del régimen no descansa. ¿Acaso podrían estar en el megapuerto de El Mariel? Desde que el primer buque descargó allí, el mismo día de su inauguración, contenedores de pollos congelados provenientes de Estados Unidos, dificultando a los apologistas de la dictadura hablar del “bloqueo” y que les crean, no ha habido demasiadas noticias sobre aquellas instalaciones.

Ni siquiera una incoherente reflexión del Comandante, que opina de lo que no sabe ni sabrá nunca, aunque la prensa oficialista —que algunos aseguran que está cambiando— reproduce todo lo que diga o escriba como si fuera una revelación divina o un amanecer desde las profundidades esotéricas.

No se informa sobre inversiones en Mariel por una sencilla razón: no hay actividad inversionista allí, más allá de alguna que otra construcción por la parte cubana, solicitudes de información por parte de extranjeros, y declaraciones de representantes del régimen asegurando que abundan los interesados en hacer negocios en el paraíso cubano, donde para un inversionista extranjero es más fácil conseguir quince años de cárcel o una orden de búsqueda y captura en contra suya que vender merengues en la puerta de un colegio, porque como en Cuba los salarios no alcanzan para vivir honradamente, los niños no tienen dinero para comprar merengues en la puerta de su escuela.

Sin embargo, esos avances acelerados de cangrejo perfeccionado se presentan como inicio de una etapa de actualización de mucha mayor complejidad, que podría definirse, recordando a Vladimir Ilich, como “el inmovilismo, fase superior del estancamiento”.

Entonces, como no se mueven las cosas, hay que mover a “los cuadros”: Marino Murillo, como si no fuera bastante con lo que tiene y no puede como vicepresidente del Consejo de Ministros y jefe de una Comisión sobre Lineamientos de nombre más largo que la cola para solicitar visas en la Oficina de Intereses de EEUU en La Habana, se echa encima también el Ministerio de Economía y Planificación (MEP), y el hasta entonces ministro del MEP es ascendido hacia abajo como viceministro primero.

¿Para qué harían falta dos miembros del Buró Político del Partido actuando como ministro y viceministro primero en el Ministerio de Economía y Planificación? Podría haber al menos dos explicaciones: que ahora sí se va a planificar en serio y por lo tanto la economía se levantará, que es lo que se dice siempre en estos casos; o que no alcanza con un solo “cuadro” para hacer efectivo y eficiente al elefante blanco del MEP, institución heredera de la jurásica Junta Central de Planificación (JUCEPLAN), que nunca logró poner orden en el país por sobre las veleidades y disparates de Fidel Castro. 

Sin embargo, ni aunque los 15 miembros del Buró Político fueran a dirigir el MEP mejoraría la economía cubana ni se verían los resultados, si no se modifican radicalmente las actuales políticas absurdas, erradas, mediocres y timoratas con las que se pretende “actualizar” un modelo que ni siquiera existe ni nadie ha logrado definir.

Es mucho más probable y realista vaticinar que ni siquiera con todo el Buró Político metido en el Ministerio de Economía y Planificación las cosas mejorarían si no cambian las políticas, o la falta de políticas, con que en la actualidad se pretende funcionar.

Todos lo sabemos. Todos menos el régimen y sus papagayos oficiales. Que jurarán, una vez más, como de costumbre, que ahora sí que las cosas van en serio y van a mejorar.

Aunque cincuenta y cinco años de fracasos demuestren exactamente lo contrario

Eugenio Yáñez, Miami | 09/10/2014 Cubaencuentro


Regresar al blog CubaCID

 Regresar a página central CubaCid.org

     

Visitenos encubacid.org
Desde Cubacubacid.blogspot.com
Ultimo Congresoelultimocongreso.lavozdelcid.com         
Patria Pueblo y Libertadpatriapuebloylibertad.blo



Leer más

Asambleístas toman pulso a la economía cubana — Primera pregunta: ¿todavía tiene?



Lo máximo que se puede decir es que está débil. Muy débil, realmente. La economía cubana está por el suelo y peor es que parece que continuará bajando, aunque muchos piensen que eso es imposible.  De cualquier modo, su crecimiento es tan lento que no se puede hablar de una recuperación.

Mientras el mundo supera la crisis económica de los últimos años, Cuba se queda atrás. El capitalismo hace su magia de siempre y sale de sus problemas, pero mientras en aquel sistema las crisis son cíclicas, en el “socialismo cubano” (que no es un socialismo en realidad, sino una grosera dictadura) la crisis es permanente.

Con un estado totalitario como el cubano ninguna economía podría despegar. Las reformas “sin pausa, pero sin prisas” que Raúl Castro comenzó desde hace varios no han dado los frutos que se esperaban. Es que el líder no quiere reconocer que con controles y ahorro no se hace una economía. Querer controlarlo todo es fatal para la libertad comercial, sin hablar de la libertad ciudadana. Y por otra parte, el ahorro no estimula el crecimiento económico sino que es su contraparte, el consumo, aquello que lo potencia.

El gobierno cubano no quiere que los ciudadanos se enriquezcan. Pero enriquecerse es, en definitiva, una aspiración de todo ser humano con dos dedos de frente. Es por ello que no debe considerarse como algo insano, a no ser que el enriquecimiento sea ilícito o pasando por encima de los derechos ajenos: la explotación tampoco traería desarrollo ni el deseado bienestar de los trabajadores.  

Tal parece que el régimen, en su afán de fomentar la pobreza (el gobierno cubano es un declarado enemigo del enriquecimiento), nos quisiera proteger a todos de “el veneno del dinero”. Por eso es que, de manera “altruista”, se queda con toda la riqueza y se niega a repartirla. A fin de cuentas, pensará, “nos está cuidando”. 

Por Víctor Ariel González



Regresar al blog CubaCID

 Regresar a página central CubaCid.org

     

Visitenos encubacid.org
Desde Cubacubacid.blogspot.com
Ultimo Congresoelultimocongreso.lavozdelcid.com         
Patria Pueblo y Libertadpatriapuebloylibertad.blo
Leer más
Powered By Blogger