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¿Con cuánto sobornó Odebrecht a Raúl y a Fidel Castro?

En la foto, a la izquierda Marcelo Odebrecht  (condenado a 19 años) mirando sonriente a Dilma Rousseff (suspendida de la presidencia de Brasil) y al dictador Raúl Castro.  

Detrás del silencio cómplice de políticos latinoamericanos ante los atropellos de las dictaduras como las de Cuba y Venezuela hay una práctica sistemática de sobornos con la que se les compra.  El pago incluye dinero, oportunidades de negocios, silencio ante información comprometedora y la colaboración de las fuerzas de izquierda organizadas en cada país que pueden crear problemas –huelgas, denuncias y violencia- si el chavismo castrista lo pide.  

Hay empresas privadas que no se quedan atrás en la práctica de sobornos a los políticos a cambio de contratos de obras públicas o privilegios especiales.  El último escándalo de este tipo que ha aparecido en la prensa es el de la primera dama de Perú, Nadine Heredia, (esposa del presidente Ollanta Humala) a quien las autoridades judiciales le impiden salir del  país por cuatro meses mientras se le investiga por lavado de activos. 

Parece que la primera dama no declaró  dinero recibido de Hugo Chávez y de dos empresas brasileñas. Según el fiscal, los fondos vinieron de Venezuela y de las empresas constructoras brasileñas Odebrecht y OAS. Parte del dinero recibido fue usado por Nadine Heredia para pagar la hipoteca de una propiedad.  El fiscal aseguró que tiene en su poder una carta del ex-presidente Chávez a Heredia, escrita con tinta roja, donde señala que envió dos millones de dólares.  

Una de las dos compañías privadas involucradas en este escándalo es la empresa brasileña Odebrecht, que tiene en Cuba operaciones muy importantes. Odebrecht fue la responsable de la construcción del mega puerto de Mariel, una obra de $1000 millones de dólares, financiados casi en su totalidad por el gobierno brasileño. Una de las subsidiarias de Odebrecht, la Compañía de Obras e Infraestructura (COI), administra y moderniza el ingenio azucarero 5 de Septiembre en la provincia de Cienfuegos según el contrato suscrito, durante 13 años, con la estatal cubana Azcuba.  La dictadura castrista también le dio a COI el contrato para las obras de ampliación en la Terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí, un proyecto valorado en 207 millones de dólares. 

A principios de febrero de 2016, en una entrevista con Prensa Latina, Mauro Augusto Hueb,  representante de la subsidiaria de Odebrecht  en Cuba, dijo que  en Cuba habían encontrado “un gran potencial de permanencia y perpetuidad” porque las posibilidades de negocios en la Isla eran enormes.  Por lo visto esta transnacional capitalista brasileña tiene luz verde para apoderarse de una buena tajada de la economía cubana. Hasta el momento se desconoce el monto de los sobornos pagados por Odebrecht y su subsidiaria (COI) a Raúl y Fidel Castro y a otros funcionarios castristas.  

La fiscalía brasileña ha descubierto que el esquema de sobornos de Odebrecht es gigantesco. Hace unos meses el presidente de Odebrecht, Marcelo Odebrecht, fue condenado en Brasil a 19 años y 4 meses de prisión por haber pagado sobornos en la red de corrupción montada en la petrolera estatal brasileña Petrobras.  Los íntimos amigos de los hermanos Castro, el ex-presidente brasileño Luis Inácio Lula Da Silva y la presidenta suspendida Dilma Rousseff, son investigados por sospechas de que fueron parte del esquema de sobornos de Odebrecht.  Esta es la empresa constructora más grande de Latinoamérica, en 2014  hizo negocios por  $40.000 millones de dólares y tiene 181.000 empleados en 21 naciones.  



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Corrupción, complicidad y el descuido de los pueblos



La corrupción de la izquierda latinoamericana está haciendo metástasis: La derrota electoral de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, el fracaso del chavismo en las últimas elecciones parlamentarias, el voto de los bolivianos contra el presidente Evo Morales, quien pretendía perpetuarse en el poder a través de una reforma constitucional, y más recientemente, el escándalo protagonizado por el ex presidente Luiz Ignacio Lula Da Silva, acusado de lavado de dinero y fraude.

Sin embargo, ninguno de estos eventos parece hacer mella en la intransigencia ideológica del obstinado socialismo cubano, y el gobierno del General Raúl Castro continúa apoyando y defendiendo, a capa y espada, la inmoralidad desenfrenada de estos parias políticos.

Pero no existen antecedentes de sentido común por parte de los dirigentes políticos de la isla. La vieja autocracia del unipartidismo cubano prefiere seguir anclada en su rol de agitadores inescrupulosos que luchan desesperadamente por una bipolaridad ideológica que garantice el regreso a la “guerra fría”.

Es cierto que los pueblos latinoamericanos han sido víctimas, durante siglos, de las políticas depredadoras de los intereses capitalistas. La desclasificación de archivos secretos y la confesión de muchos involucrados han puesto al descubierto operaciones y programas secretos de gobiernos poderosos para controlar los recursos naturales de naciones empobrecidas por la corrupción de sus gobernantes.

No obstante, la desigualdad económica y otros inconvenientes de la economía de mercado que, como consecuencia de los nacientes capitalismos -a veces impuestos por esas políticas depredadoras- sufren los países tercermundistas, resultan apenas pequeñas y superables incomodidades comparadas con el saqueo permanente y despiadado que comete la izquierda socialista, atrincherada en sus discursos populistas.

Lula Da Silva, Evo Morales, el por fortuna fallecido Hugo Chávez , el farsante Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Rafael Correa o Fidel y Raúl, son hijos de esa mafia genocida que engendraron Marx, Engels, Lenin y Stalin.

La lección que queda para los pueblos sigue siendo la misma que dio origen a la democracia. No se puede confiar el poder a un solo hombre o mujer, o ideología fanática que habla en nombre de todos.

Las riquezas de una nación y la libertad de sus ciudadanos es un patrimonio que no se puede sujetar a la voluntad de ningún gobierno, o los monstruos del apocalipsis socialista seguirán arrojando su metralla de calamidades sobre el descuido y la ingenuidad de una humanidad desventurada.      

Por Ernesto Aquino

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