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Declaraciones de Almagro sobre hechos en Venezuela

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Ex presidenta de Costa Rica apoyaría Carta Democrática para Venezuela


La ex mandataria costarricense criticó a la oposición venezolana por “no tener claridad intelectual, ni consistencia política” durante su participación en el diálogo

Laura Chinchilla, ex presidenta de Costa Rica, opinó que los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) deben actuar “con medidas drásticas” contra el gobierno venezolano, luego de que el secretario general del organismo, Luis Almagro, emitiera un informe que señala la ruptura del hilo constitucional en Venezuela.

 “Al dialogo se le ha dado una oportunidad de más de un año y lo único que ha sucedido es que hoy los venezolanos están sufriendo más que hace un año. (…) Ya no se valen medias tintas, los gobiernos deben tomar una posición con absoluta claridad”, aseveró Chinchilla durante una entrevista concedida a NTN24.

Advirtió que “no hay otra salida”. Pidió a los gobiernos, que se consideran demócratas, impulsar la aplicación de la Carta Democrática de la OEA contra el gobierno de Maduro.

Criticó a la oposición venezolana por “no tener claridad intelectual, ni consistencia política” durante su participación en el diálogo.

“Con esta visión tan errática de no saber qué hacer frente a un régimen que cada vez agrava más la situación de los venezolanos, muy difícilmente una acción internacional por más sensata o convincente que sea como la del señor Almagro va a poder prosperar”, cuestionó.

Fuente: El Nacional, Venezuela
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A Manuel Martínez León le robaron, está preso y en huelga de hambre

Manuel Martínez León

En horas de la mañana del 25 de febrero en el poblado de Velasco en Holguín la Inseguridad del Estado asaltó la casa de Manuel Martínez León, auditor del CID para las provincias orientales.  Le registraron su humilde vivienda y le quitaron 300 CUC, una cámara fotográfica, dos teléfonos, un pomo de líquido para fumigar, un computador una impresora y varias copias del semanario La Nueva República

A Manuel lo esposaron y lo golpearon frente a su hija de siete años.  El dirigente del CID fue  trasladado a Instrucción Penal en Holguín donde se ha negado a comer y a tomar agua.  Los esbirros que participaron en el atropello fueron Mario Naranjo, alias Repello y Yovani  de la Inseguridad del Estado en Velasco,  el instructor del caso Julio  Garrido, Fernando La Guardia y  el policía llamado Guajiro.  

La persecución y los abusos contra Manuel Martínez son continuos. El CID tiene que reaccionar en forma contundente.  En el exterior, este y otros caos recientes de robo y atropello contra dirigentes y activistas de la organización serán presentados a la Unión Europea, en los organismos defensores de los Derechos Humanos de la ONU y la OEA.  También serán denunciados a la opinión pública internacional y a las empresas hoteleras que tienen negocios en Cuba y que son cómplices de estos abusos de la tiranía con la que se han asociado.  

En la Isla todas las delegaciones deben redoblar sus esfuerzo con trabajos de la Defensoría del Pueblo, distribuyendo La Nueva República, consiguiendo firmas de apoyo al Proyecto Constitucional y reclutando simpatizantes. Ni un paso atrás.  La agresión contra un miembro del CID es un atropello contra todos nosotros. 

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Lo humanamente correcto POR ÓSCAR ARIAS SÁNCHEZ



Es una gran ironía que la ola democratizadora en América Latina haya generado un efecto auto-censurador en el discurso de quienes, durante décadas, alzaron la voz con valentía en contra de las dictaduras que marcaron con plomo la región.

Una vez que los Gobiernos latinoamericanos empezaron a ser el resultado de elecciones democráticas, una vez que la tortura, las desapariciones, los asesinatos masivos dejaron de abofetear la dignidad de millones de seres humanos, surgió en el medio internacional un nuevo estándar retórico. Como ya no se puede llamar dictadura a ningún Gobierno en la región, con excepción de Cuba, es "políticamente incorrecto" ser demasiado agresivo en el ataque al comportamiento de ciertos líderes con tendencias indiscutiblemente autoritarias.

Nos hemos sumido en un nivel de crítica tenue y respetuosa. En atención a la soberanía de los países, y, sobre todo, en atención al hecho de que las propias poblaciones son las que eligen perpetuar estos regímenes, nos eluden las palabras apropiadas para condenar categóricamente el comportamiento de gobernantes como Nicolás Maduro.

Sacudir los buenos modales. Es hora de sacudir los buenos modales. En Venezuela se están cometiendo violaciones a los derechos humanos y no importa si Maduro se cree líder electo libremente, y no importa si las encuestas reafirman su popularidad, y no importa si algunas de sus políticas sociales supuestamente buscan aliviar la pobreza, y no importa si carecemos de mecanismos efectivos para que la comunidad internacional intervenga: A fin de cuentas, quien suprime a la oposición es un enemigo de la democracia.

No planeo atemperar la acusación. Maduro está persiguiendo a sus opositores con una maquinaria institucional cómplice y corrupta. Su proceder en contra de Leopoldo López, María Corina Machado, varios alcaldes de la oposición e innumerables estudiantes que se han lanzado a las calles para protestar contra el régimen, es un atropello a todo lo que inspira la Carta de las Naciones Unidas, la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos y, en general, el ordenamiento internacional de los derechos humanos.

Dirán que es poco lo que podemos hacer. Dirán que aquello tiene asomos de proceso judicial y es difícil demostrar la total arbitrariedad de las investigaciones. Dirán que hay que ser cuidadosos de no equiparar el Gobierno venezolano a otros regímenes mucho más brutales. Me tiene sin cuidado. En las palabras de Willian Faulkner: "Creo que el hombre no solo perdurará, sino que prevalecerá. Creo que es inmortal no por ser la única criatura que tiene voz inextinguible, sino porque tiene un alma, un espíritu capaz de compasión, de sacrificio y de perseverancia".

Valores de la humanidad. No basta tener una voz. Solo sirve si la usamos para defender los más caros valores de la humanidad. Me sumo al coro que pide la liberación de Leopoldo López. Me uno al coro que pide el fin del proceso contra María Corina Machado. Me sumo al coro que condena este circo alucinador, donde la locura se hace pasar por inventiva, y la intransigencia por patriotismo.

Lo más probable es que el gobierno de Maduro ignore mis palabras. Con suerte, me endilgará el caché de ser agente de la CIA.

Lo que no puede ignorar es una verdadera avalancha de censura internacional. Lo que no puede ignorar es la sumatoria de miles y miles de voces en cientos de países, articulando la condena que hasta ahora no ha adquirido la contundencia que merece.

'Libérenlos'. El único comportamiento que un demócrata puede aceptar de parte de Maduro es el cese de toda hostilidad contra los opositores. En ninguna democracia del mundo existen presos políticos. "Libérenlos. Libérenlos. Libérenlos." Eso es lo único que es políticamente correcto decir, porque es lo único que es humanamente correcto exigir.

La Nación, Costa Rica

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Gobiernos de América Latina: ¿de espaldas al pueblo cubano?


Ante la cercana Cumbre de Las Américas varios paises han reclamado la presencia de Cuba en el evento. Ha sido el grupo compuesto por Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, en fin: todos aquellos gobiernos que mantienen buenas relaciones con el régimen cubano.

Del otro lado se encuentran EE.UU., principalmente, y Canadá. Según la prensa oficialista cubana, “una vez más el imperio se ha quedado aislado del resto del continente en su política respecto a Cuba”.

La cumbre de la Organización de Estados Americanos no cuenta con la participación de Cuba desde hace décadas. En 1962 la mayor de las Antillas fue expulsada de la OEA, no siendo reincorporada sino hasta 2009, aunque no en calidad de participante.

Sería bueno recordar algunos de los objetivos de la OEA: consolidar la democracia, fortalecer la paz y la seguridad, promover los derechos humanos y apoyar el desarrollo económico, entre otros. Ninguno de ellos es cumplido por Cuba, quien condiciona –y lo reconoce sin ningún pudor– los derechos humanos en el país a la política norteamericana del embargo. El regimen castrista sembró la inestabilidad en América Latina con las guerrillas entrenadas en la Isla, desconoce la democracia y frena lo más que puede el despegue económico que sólo es posible con la iniciativa privada.

Algo que llama la atención sobre ese supuesto “aislamiento” que sufre EE.UU., es que ninguno de los países latinoamericanos que critican la política norteamericana hacia Cuba ha hecho tanto por los cubanos como el propio EE.UU. Ningún país del continente ha ofrecido una ayuda efectiva al pueblo cubano. Al contrario: muchos se prestan para reconocer a un gobierno que desde hace décadas perdió el reconocimiento de su propio pueblo: el cubano.

Ningún país latinoamericano tiene el mismo sistema político de Cuba: es decir, un solo partido, con gobernantes que no deben someterse a elecciones periódicas. En cambio, son varios los gobiernos que tienen intereses con Cuba a expensas de la explotación que sufren sus “hermanos cubanos”.

Ahí tenemos, por ejemplo, a Brasil: a la presidenta Dilma Rouseff no le interesa que los médicos cubanos que trabajan en su país sean tratados como esclavos y deban tributar la mayor parte de su salario al Estado. No le interesa, además, que esa sea la única vía honesta que tienen muchos galenos cubanos para tener un poco más de poder adquisitivo.

También está México, por otra parte, con un presidente que se atrevió a decir en la pasada cumbre de la CELAC que le encantaba ver cómo se aceptaba la diversidad en aquel encuentro. No le interesaba a Peña Nieto que en ese mismo momento a líderes opositores y a miembros de la sociedad civil los tuvieran encerrados. ¿No lo sabía el señor presidente? La argentina Cristina Fernández tampoco se midió. Venezuela y Ecuador… ¿para qué mencionarlos?

Hoy por hoy Latinoamérica enfrenta un retroceso democrático que ha traído consecuencias desastrosas. El caos político y económico en Venezuela, la crisis que viene galopando en Argentina, la ingobernabilidad mexicana, con sus guerras internas entre cárteles de la droga. Muchos líderes populistas latinoamericanos no tienen tiempo para pensar en democracia, y su hipocresía los lleva a culpar al enemigo externo. Siempre, y no por casualidad, es EE.UU. el acusado.

Sería bueno que Cuba volviese a los foros regionales como la OEA, pero cabiendo allí como un país con un Estado de Derecho, como democracia. Prestarse para reconocer una dictadura es ser cómplice de ella, como son cómplices varios gobiernos latinoamericanos, parcial o totalmente plegados a la actitud que mantiene La Habana. Quién sabe si, en el fondo, estos caudillos latinoamericanos desean otra dictadura cubana para sus propios países.

Por Víctor Ariel González



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Costa Rica se enfrenta a Correa en la OEA


Ante los intentos de debilitar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el Ministro de Relaciones de Costa Rica Manuel González Sanz (en foto) se convirtió en un obstáculo infranqueable.  Cuba Independiente y Democrática (CID) aplaude tan valiente y consecuente decisión.  A continuación un artículo sobre el tema de Armando González del periódico La Nación.


Costa Rica brilla

Costa Rica volvió a brillar en el concierto de naciones americanas por su defensa de la libertad y compromiso con los derechos humanos. Nuestra pequeña nación ejerce un liderazgo indiscutido entre los guardianes del Sistema Interamericano y lo volvió a demostrar en la última reunión de la OEA, celebrada en Asunción, Paraguay.

Sorpresivamente, el Gobierno ecuatoriano de Rafael Correa renovó pasados intentos de recortar las alas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y, en particular, a su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión. Quito no les perdona a los organismos del Sistema las frecuentes denuncias de abuso de los derechos fundamentales cometidos en el Ecuador y en sus países aliados, especialmente Venezuela.

Disfrazada como una iniciativa para “fortalecer” la Comisión, Ecuador presentó en Paraguay un conjunto de propuestas encaminadas a desfinanciar a la Relatoría y controlar sus informes. Los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América pretenden replicar en el ámbito internacional lo que han conseguido en la administración de justicia interna: obediencia, obsecuencia y supresión de la crítica.

Costa Rica ha sido condenada por la Corte Interamericana, criticada por la Relatoría y reprendida por la Comisión, pero no le duelen prendas. Es una democracia ejemplar, sometida al derecho internacional. No decapita al mensajero. Más bien, lo defiende, agradece el mensaje y procura mejorar.

La administración del presidente, Luis Guillermo Solís, lo comprende a cabalidad. Por eso brilló en Asunción de la mano del canciller, Manuel González, y el embajador, Edgar Ugalde, todo un símbolo de la política de Estado desarrollada en el Ministerio de Relaciones Exteriores para la defensa del Sistema.

Las menciones del país en la prensa internacional son legítimo motivo de orgullo para los costarricenses. El Tiempo , de Bogotá, celebra en su editorial del viernes que “países como Perú y Costa Rica reaccionaron a tiempo”. En una entrevista reproducida a lo largo y ancho del continente, José Miguel Vivanco, de la prestigiosa Human Rights Watch, elogió al país y a otro puñado de naciones por mantener “la defensa de los valores universales”.

Con actuaciones como la de Asunción, la Casa Amarilla interpreta fielmente el sentir de los costarricenses y testimonia, ante los ojos del mundo, nuestra fidelidad a los más caros valores democráticos. De paso, comunica nuestra solidaridad con pueblos hermanos menos afortunados, pero igualmente merecedores de un futuro en libertad.

8 de junio de 2014

Armando González R. Director Corporativo de Opinión

Vinculado al Grupo Nación desde 1986, laboró en la revista Rumbo, el periódico La Nación y el periódico Al Día, del cual fue director durante cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. Es abogado por la Universidad de Costa Rica y máster en periodismo por la Universidad de Columbia, en Nueva York. agonzalez@nacion.com 8 de junio de 2014

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Un emplazamiento a la OEA sobre el caso venezolano



Señor Presidente del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos Embajador Pedro Vergés  (República Dominicana)

Señor José Miguel Insulza
Secretario General de la Organización de los Estados Americanos

Excelentísimos señores:


En mi condición de ciudadano venezolano, quien tuvo el alto honor de  servir al Hemisferio como Juez de la Corte Interamericana de Derechos  Humanos, y luego servirle a Venezuela como Gobernador, Ministro de  Relaciones Interiores, y Encargado de la Presidencia de la República, me dirijo a Ustedes con la emergencia del caso, para demandarles la  convocatoria de un Consejo Permanente que analice y considere la grave deriva dictatorial que ha tomado el gobierno del señor Nicolás Maduro Moros, en mí patria.

Durante el día de ayer, 12 febrero, conmemorativo del Día de la Juventud, los estudiantes, cabalmente comprometidos con la democracia, disponiendo como único elemento de lucha sus lápices y cuadernos, acompañados de cantos y de dirigentes democráticos igualmente empeñados en protestar para que el gobierno del señor Maduro y los militares quienes lo acompañan, en calidad de ministros y uno de los cuales encabeza la Asamblea Nacional, adopten las medidas que eviten el despeñadero económico y social que sufre la nación.

Luego de una marcha pacífica, al apenas concluir fueron objeto de agresiones y disparos por parte de funcionarios del régimen, en lo particular de miembros de su policía política – SEBIN – y de la antigua y venerable Guardia Nacional hoy llamada “guardia del pueblo”.

Los mismos, acompañados de los también denominados “colectivos populares”, que integran miembros de bandas criminales que azotan nuestras zonas metropolitanas cada fin de semana, han puesto en marcha una ola de represión convocada deliberadamente al efecto y que termina, por exigencias del grupo militar-cívico que controla el poder que ejerce el señor Maduro bajo instrucciones directas del gobierno cubano, con el mandato de arresto de calificados dirigentes democráticos, uno de ellos pre-candidato a la Presidencia de la República, Leopoldo López, como el ex Vice Canciller y ex embajador Fernando Gerbasi, y el almirante retirado, Iván Carratú Molina. Varias decenas de estudiantes han sido detenidos.

A la par, para ocultar la emboscada preparada por su gobierno y silenciar definitivamente a la oposición democrática y toda voz disidente, durante las últimas semanas se ocupan el señor Maduro y su entorno de negarle las divisas necesarias a la prensa escrita para comprar papel y circular y amenazan a la radio y tv privadas con procesos administrativos; aparte de anunciar que ¡poco le importa le llamen dictador! pues se dispone a ponerle final al marillismo de los periodistas venezolanos. No bastando ello, sobre los graves acontecimientos antes señalados y en pleno desarrollo, el señor Maduro y los suyos ordenan sacar de la grilla de las cableras la emisión de la televisora NTN24, que transmite desde Bogotá, Colombia. Buscaba ocultar ante los venezolanos y la comunidad internacional los actos de terrorismo de Estado que decidió poner en práctica.

Señor Presidente, Señor Secretario General:

La Carta Democrática Interamericana es precisa al disponer que la democracia es un derecho humano del pueblo, y los gobiernos tienen el deber de promoverla y defenderla. No se trata, por ende, de una dádiva de los gobernantes de turno, como lo juzgan algunos gobernantes que la desconocen en la región. Que un gobierno como el del señor Maduro se ponga al margen del Estado de Derecho para reprimir a la disidencia política y encarcelarla; que le impida su participación activa en la democracia, criminalizando a su dirigencia y usando para ello – como lo reconoce la Comisión Interamericana de Derechos Humanos – a los jueces y las policías; que niegue la libertad de prensa como columna vertebral de la democracia, haciendo uso y abuso – como ocurre este 12 de febrero – de la hegemonía comunicacional de Estado formada durante los últimos 15 años; que cree deliberadamente riesgos para la vida e integridad personal de los ciudadanos, instigando a la violencia de sus seguidores de calle y los cuerpos armados a su servicio, para luego argumentar que se trata de grupos nazi-fascistas que intentan desestabilizarlo; que la cabeza del órgano parlamentario – Teniente Diosdado Cabello – aparezca dictando órdenes ejecutivas dirigidas incluso a la Fuerza Armada y protegiendo a los “colectivos populares” cuya actuación propició el gobierno para producir la violencia durante este día 12 de febrero; todo ello, de conjunto, representa una grave alteración del orden constitucional y democrático, según los términos del artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana.

La protesta estudiantil y política tiene lugar, justamente, por cuanto, el pasado año ocurrieron 23.000 homicidios en Venezuela y la respuesta oficial es su aspiración a la convivencia ciudadana con los grupos ejecutores de los delitos. Tiene lugar por cuanto el gobierno no reconoce la legitimidad de los gobernadores y alcaldes opositores electos popularmente, e intenta doblegarlos bajo amenaza de persecuciones y descalificándolos. Tiene lugar por cuanto al margen del orden constitucional y el Estado de Derecho, funcionarios militares y policiales cubanos ejercen autoridad en la administración pública venezolana y en organismos de seguridad del Estado, y dado que miembros de nuestra FF.AA. ocupan los puestos de decisión fundamental, sin respeto por la subordinación que deben al poder civil. Ocurre la protesta legítima, en ejercicio de derechos humanos y libertades tutelados por la misma Constitución y la Convención Americana de Derechos Humanos que denuncia el señor Maduro, por cuanto, mediante graves actos de corrupción que no investiga el Ministerio Público, han sido dilapidados 1.300 billones de dólares durante los últimos 15 años y hoy escasean los alimentos y las medicinas que afectan a todo el país.

Han cedido, señor Presidente y señor Secretario, de conjunto, los elementos esenciales de nuestra democracia y sus componentes fundamentales, enunciados en los artículos 3 y 4 de la Carta Democrática Interamericana.

En consecuencia, conforme a lo dispuesto en el citado artículo 20 de dicha Carta, que es vinculante como interpretación auténtica de la Carta de la OEA, les solicito, respetuosamente, pues basta para ello la iniciativa del mismo Secretario de la OEA o de alguno de los Estados miembros, disponer la convocatoria del Consejo Permanente a fin de que revise los actos de represión ejecutados por el gobierno de Nicolás Maduro Moros contra los estudiantes y la oposición democrática de Venezuela, con saldo de muertos y heridos, y las medidas de censura de la prensa que ha establecido al efecto a lo largo de las últimas semanas y el mismo día 12 de octubre, luctuoso para todos los venezolanos.

No huelga, Señor Presidente, Señor Secretario General, les cite, con vistas a lo anterior, al recién fallecido ex presidente surafricano, Nelson Mandela, a quienes todos nuestros gobernantes de las Américas, sin excepciones, dicen admirar y recordar: "Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia, y si no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan parlamento".


Les saluda atentamente,

Asdrúbal Aguiar
C.I. 3.410.477


Asdrubal Aguiar  es miembro de la Academia Internacional de Derecho Comparado de La Haya y Académico Correspondiente de la Real Academia Hispanoamericana de  Ciencias, Artes y Letras.


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Obama y Cuba (Los Estados Unidos mantienen la hegemonía mundial III)



En el primer capítulo de esta serie comentamos de la superioridad económica y militar de los Estados Unidos sobre cualquier otra nación del planeta y de cómo esa supremacía permanecerá sin rival por un tiempo que no es fácil calcular.  En el segundo capítulo tratamos sobre el cambio del Obama que llegó a la Casa Blanca en 2009. Creyendo inicialmente que podría negociar con los enemigos de Estados Unidos, el joven presidente fue modificando su posición original.

En este capítulo analizamos como el Obama de 2009 también intentó una política de acercamiento al castrismo que fue rechazada por la dictadura, y cómo ante esa situación el nuevo gobierno estadounidense se quedó en el limbo, confundió a la comunidad internacional brindándole credibilidad y otros beneficios al régimen castrista.  Esa estrategia de conciliación inicial fue más allá de lo que se conoce pues el gobierno estadounidense trató de convencer a la Unión Europea de que suavizara sus exigencias al régimen cubano. La Unión Europea había acordado de que una normalización de sus relaciones con el gobierno de los Castro dependería del progreso en cuanto a respeto a los derechos humanos -política europea conocida  como la Posición Común. 

Los Estados Unidos, responsables de la represión en Cuba

Cuando Obama entró en escena como candidato en 2008 la principal crítica de un sector de académicos, políticos y periodistas de los Estados Unidos en el tema cubano era el mantenimiento del embargo hacia Cuba. Para ellos, la confrontación había impedido el acomodo civilizado entre Washington y La Habana.  Además, argumentaban que el embargo era la razón por la actitud recalcitrante del régimen castrista contra los Estados Unidos y la que justificaba un estado de paranoia permanente en el gobierno en Cuba, que a su vez lo inducía a reaccionar represivamente contra cualquier manifestación de oposición en la isla.   Este razonamiento conducía a una inevitable conclusión: la dictadura castrista era represiva y anti-yanqui por culpa de la “política cubana” de los Estados Unidos. 

Obama, el mensajero de la paz

Por eso cuando Obama puso en práctica su política de apertura y conciliación hacia “Cuba” provocó una ola de elogios y expectativas entre los críticos de la “inoperante y contradictoria” estrategia de confrontación.  En una buena parte del mundo “expertos” y periodistas aplaudieron el inicio del inminente e inevitable cambio en las relaciones de ambos gobiernos. Apertura que abriría el camino a una era de transformaciones en Cuba que conduciría irreversiblemente a una transición hacia la democracia.

La esperada transición no se materializó, pero la creencia de que se había dando un paso irreversible hacia la democracia en Cuba ha permanecido viva en millones de personas en todo el mundo. Obama no puede exonerase de su cuota de responsabilidad en un error que ha restado credibilidad a la oposición democrática cubana favoreciendo a la tiranía.

Por este tipo de beneficio gratuito a las dictaduras Hilary Clinton, en uno de los debates por la nominación a la presidencia en 2008, le contestó a Obama que un presidente de los Estados Unidos no podía hablar con regímenes que violaban los derechos humanos sin que ciertas condiciones se hubieran considerado, porque eso brindaba a las tiranías credibilidad sin costo.

Durante su campaña presidencial en Florida Obama prometió eliminar algunas limitaciones de los viajes de los exiliados a Cuba. También prometió que derogaría las restricciones de envíos de dinero a la isla.  Era una forma de ganar votos entre los cubanoamericanos, quienes según Washington se convertirían en una especie de embajadores de la libertad. Ningún medio de comunicación rebatió que durante muchos años Cuba había sido visitada por cientos de miles de exiliados y millones de canadienses y europeos. Todos estos embajadores de la libertad habían amentado en la isla el deseo de huir al extranjero y una buena parte de ellos habían sido promotores y clientes de la industria de la prostitución en Cuba.

Estas medidas conciliatorias de Obama, una vez puestas en práctica en los primeros meses de 2009, le garantizaron al régimen castrista ingresos de miles de millones de dólares.  Para una tiranía que sobrevivía con dificultad gracias a la subvención chavista, esos ingresos adicionales representaron una bonanza inesperada, y son actualmente una fuente de dólares sin la cual el castrismo estaría en una situación mucho más difícil que la actual.  Según los cálculos de expertos, el exilio envía a Cuba aproximadamente cinco mil millones de dólares anuales entre remesas, viajes, mercadería etc. La importancia y magnitud de estos ingresos puede apreciarse cuando se comparan con la subvención venezolana de 10,000 millones de dólares anuales. Las remesas y mercaderías enviadas por el exilio duplican los ingresos que recibe el régimen castrista por turismo extranjero.

Las evidencias del fracaso

Aunque no lo admitiera públicamente, un año después de llegar a la Casa Blanca el optimismo del nuevo gobierno en Washington sobre sus relaciones con el régimen cubano no era el mismo. Las afirmaciones y esperanzas de la nueva era con Cuba, también compartidas por un pequeño sector conciliador de cubanos en el exterior, no habían prosperado.

El 13 de octubre de 2010 el presidente de los Estados Unidos recibió al Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero. Entre los temas que conversaron estuvo el de Cuba. Unos días después, el 25 de ese mes, el periódico español El País hizo pública parte de la conversación entre ambos presidentes.

Lo publicado era tan importante como lo que se infería de la conversación.

Veamos:

El Nuevo Herald reproduce la información de “El País” con este párrafo:

“El presidente norteamericano Barack Obama solicitó a España que mediara ante las autoridades cubanas para que éstas hagan más esfuerzos en mejorar las relaciones con Estados Unidos, sostiene el diario español El País en su edición del domingo”.

El País informó que durante su visita a la Casa Blanca Barack Obama le pidió al Presidente José Luis Rodríguez, que le mandara este mensaje a Raúl:

“Decidle a Raúl que si él no da pasos tampoco yo podré darlos… Nosotros estamos dando pasos, pero si ellos no dan pasos también, será muy difícil que podamos continuar”.

“Que les diga a las autoridades cubanas que comprendemos que no se puede cambiar las cosas de la noche a la mañana, pero que, pasados unos años, cuando se mire hacia atrás, debe quedar claro que éste fue el momento en el que empezaron los cambios”.

Es lógico deducir que esta petición de Obama a Rodríguez Zapatero está precedida por un intercambio previo de mensajes entre Washington y La Habana.

Lo insólito de esta situación es que ya la dictadura cubana estaba recibiendo beneficios cuantiosos por los pasos que habia dado Obama sin haber llegado primero a algún tipo de acuerdo con el régimen de La Habana. Todo parece indicar lo contrario porque Obama está pidiendo alguna señal de reciprocidad.  Pero ésta es una de las dos sorpresas que nos esperan.

La falta de una estrategia alterna

La respuesta cubana a la intermediación de Zapatero no debe haber sido muy positiva porque dos meses después Arturo Valenzuela, Subsecretario de Estado para Latinoamérica, admite el fracaso. El Nuevo Herald informa el 11 de diciembre de 2009 que Valenzuela ha declarado:

“El Gobierno de EEUU se está tomando con "calma'' el acercamiento y el diálogo que inició la Administración del presidente Barack Obama con Cuba, porque no busca un ‘‘cambio súbito'' en este momento en sus relaciones con La Habana…

Washington pretende "tomar el pulso a la situación'' en Cuba para "ver cómo salir adelante''…''Lo que estamos viendo de cara al futuro es cómo seguir avanzando'' en los temas de interés común para EEUU y Cuba, agregó el alto funcionario…

Se trata de "algo que nos estamos tomando en estos momentos con calma''…''No es una cosa en que se está buscando un cambio súbito en este momento. Estamos avanzando'', subrayó el diplomático.

Así que el acercamiento y el diálogo que inició la Administración Obama hacia el castrismo a principios de 2009 ahora debía ser tomado con calma porque Washington en esos momentos no buscaba un cambio súbito en La Habana.   

¿Era La Habana o era Washington quien no quería un cambio súbito? 

La ambigüedad de Valenzuela demuestra que no existía en Washington una estrategia alterna a una posible negativa del régimen castrista a mejorar las relaciones con el nuevo gobierno de Obama y desistir de continuar violando los derechos humanos en Cuba. Simplemente, había que tomarlo con calma. Valenzuela, igual que Obama en sus comentarios a Zapatero, parece sugerir que en algún momento sí se buscó un cambio súbito, pero por alguna negativa, o por un acuerdo con la tiranía, se descartó el objetivo.

¿Por qué no se dijo la verdad?

Ese mismo mes (diciembre del 2010) la dictadura en Cuba arrestó al ciudadano estadounidense Allan Gross y lo acusó de introducir a la isla equipo de comunicación satelital. Equipo que servía para comunicarse directamente con Internet sin pasar por el control del servicio de inteligencia castrista. Gross fue condenado a 15 años de prisión, que hasta el momento cumple mientras miles de millones de dólares siguen fluyendo a Cuba por decisión de Obama. El gobierno de Obama no quiso admitir públicamente el fracaso de su política inicial. No quería pagar un precio político, y mucho menos decir cuál sería su nueva estrategia, pues no le interesaba definirla.

Obama, Cuba y Latinoamérica

Lo que sí logró Obama es que Latinoamérica se convenciera de que Estados Unidos iba a llegar a un acuerdo con la tiranía castrista. Ante esta situación, los países de la región que no eran parte del grupo chavista no estaban dispuestos a quedar como enemigos de La Habana. En marzo de 2009, en forma inesperada, después de 50 años, Costa Rica restableció relaciones con el gobierno cubano. 

El periódico costarricense Al Día recogió declaraciones de dos importantes analistas costarricenses. Para la politóloga Nuria Marín “el acercamiento se da en un momento propicio, tras la llegada de un nuevo gobierno a los Estados Unidos, en donde se marca un cambio en las relaciones internacionales, de apertura al diálogo”. Eduardo Ulibarri, hoy embajador costarricense en la ONU declaró: “No es una medida que celebre. Costa Rica es el penúltimo país latinoamericano que no tenía relaciones con Cuba”.

En junio de 2009 la OEA suspendió las sanciones a “Cuba” que habían sido impuestas en 1962 porque su:

adhesión al marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano y que el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista rompía la unidad y solidaridad continental; que el gobierno de Cuba, identificado con el marxismo-leninismo, es incompatible con los principios y objetivos del sistema interamericano y que esta incompatibilidad excluye al gobierno cubano de participar en el sistema interamericano”.
Parecía que en Cuba había dejado de existir una dictadura marxista leninista, o que si existía ya eso no tenía la menor importancia, porque para Latinoamérica y para Washington el sistema interamericano tenía otras prioridades. El gobierno de Obama no se opuso al levantamiento de estas sanciones a pesar de que desde Cuba Fidel Castro había mostrado su desprecio a la organización:

“24 horas antes de que se pactara el levantamiento de la sanción, el ex presidente cubano Fidel Castro reiteró su indiferencia a pertenecer a la OEA y denunció que la organización ha sido desde su creación "cómplice de todos los crímenes contra Cuba".

Todavía con su fe en resolver los problemas a base de diálogo, Obama no se opuso con firmeza al levantamiento condicionado de las sanciones al régimen castrista en el seno de la OEA, ni planteó con determinación una política regional para obligar al gobierno de La Habana a una transición hacia la democracia. 

Arturo Valenzuela ya había resumido la nueva policía de Washington: había que tomarlo con calma.  Unas horas después del levantamiento de las sanciones en la OEA su Secretario General, José Manuel Insulza, declaró a CNN su convencimiento de que los Estados Unidos iban a levantar el embargo a Cuba. Es muy difícil creer que Insulza afirmara esto sin tener una fuente de información muy confiable en el gobierno de los Estados Unidos.  El panorama desde Washington no debe haber sido muy optimista en cuanto a Latinoamérica. Venezuela estaba en manos de Hugo Chávez y del castrismo. Su influencia en la región era innegable y a Obama no le interesaba confrontarla o contradecirla.  La indecisión que ha caracterizado la política exterior de Obama ya estaba presente en fecha tan cercana del inicio de su primer periodo presidencial en Enero de 2009.

Obama y Zapatero contra la Posición Común de la Unión Europea

Un hecho poco conocido e ignorado es que el presidente estadounidense y el presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero trataron de que la Unión Europea desistiera de su política hacia Cuba conocida como la Posición Común. Esta política fue impulsada en 1996 por el ex presidente del gobierno español José María Aznar. La Posición Común condicionaba la normalización de relaciones con Cuba a los avances que debía dar el régimen comunista hacia la democracia, la liberación de todos los presos políticos y la mejora en el respeto de los derechos humanos.

Sin tener señales de interés de un acercamiento de parte del régimen en Cuba ni tampoco que planeara mejorar el respeto a los derechos humanos, Obama y Rodríguez Zapatero, calladamente, trataron de sustituirla por un diálogo no condicionado con La Habana. El Embajador de España en Costa Rica, Arturo Reig, dio la pista de lo que se había convenido entre ambos mandatarios cuando el 28 de octubre de 2009 publicó un artículo en el periódico La Nación titulado: “Nueva Política hacia Cuba”. En ese artículo el embajador Reig señalaba que la política “de puño de hierro” de sucesivas administraciones estadounidenses y la política de la Unión Europea (Posición Común) no habían logrado cambios en Cuba.  El embajador resumía que ambas políticas habían tenido resultado “nulo, repito nulo.”

En el artículo describe sobre una nueva política hacia Cuba, esta vez como parte de un acuerdo entre Obama y Zapatero, y dice:

“Por cuanto antecede y a la vista del callejón sin salida a que han conducido dichas políticas de la UE y de los EE.UU., había que preguntarse si valía la pena persistir en ellas, y tanto la actual Administración estadounidense como España se han planteado si no había llegado el momento de establecer una auténtica interlocución con el régimen cubano para intentar que el ya mencionado proceso de reforma, pacífico, ordenado y negociado entre todos los cubanos, pueda iniciarse, contando con la ayuda y el apoyo de la comunidad internacional y, en particular, con los EE.UU., la OEA y la UE, y dentro de esta última, con el país que todos los europeos reconocen como el que tiene el mejor conocimiento de la situación en Cuba; es decir, España”.

Después de leer al embajador Reig no hay mucho que demostrar en cuanto a la veracidad sobre el acuerdo entre Obama y Zapatero para tratar de sustituir la Posición Común de la Unión Europea, política que todavía hoy en día se mantiene, en buena parte por la presión de Alemania y otras naciones europeas, y en definitiva porque al régimen castrista no le interesa modificar su poder dictatorial.

Conclusiones

La política de Obama hacia Cuba fracasó porque el diálogo con la tiranía castrista no podía prosperar si a la dictadura no le interesaba. Las concesiones a priori de Obama fueron interpretadas en La Habana como debilidad. Como resultado de esa política, el castrismo se ha beneficiado con el ingreso de miles de millones de dólares. Además, se le brindó a la tiranía una aureola de credibilidad cuyos beneficios llegan hasta la fecha.  A pesar de esos beneficios, y de la sustancial subvención que recibe de Venezuela, la situación del régimen castrista y de la economía cubana ha continuado deteriorándose, y como consecuencia el descontento de la población es cada vez mayor.  Esta crítica situación no tiene nada que ver con el aumento de los viajes de los cubanos del exilio a la isla (los embajadores de la libertad) ni con la indefinida política de Obama. 

Para el pueblo cubano la revolución, como mito y como realidad, ha fracasado. La corrupción corroe todo el sistema, especialmente a la nomenclatura. Los cubanos quieren un cambio, no hacia el capitalismo, sino hacia la democracia.  La población sabe que la causa del fracaso no es el embargo estadounidense, sino la incompetencia de los dirigentes y las contradicciones del comunismo.

Ni el apoyo del gobierno español, el brasileño, el venezolano y otros pueden salvar al castrismo. La revolución cubana ha muerto, sus líderes han envejecido y han perdido toda la credibilidad. La única salvación que tiene el régimen castrista solo la puede brindar Obama levantando la restricción de los ciudadanos americanos para que vayan de turistas a Cuba y permitiendo que empresas de Estados Unidos inviertan en Cuba. Es decir, el levantamiento del embargo. El castrismo está dispuesto a pagar un precio por esas concesiones. No es el precio de la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos que quiere y merece el pueblo cubano, sino un precio que sea políticamente aceptable a Obama.

Aunque ya Obama no necesita los votos de los cubanoamericanos, y por lo tanto podría negociar con el régimen castrista ignorando las aspiraciones democráticas de los cubanos, son los congresistas cubanoamericanos en el Congreso de los Estados Unidos (demócratas y republicanos) la verdadera garantía de que esto no sucederá.  Quizás Obama ya conozca al régimen castrista y no intente cometer un nuevo error. En cuyo caso los cubanos podrán continuar luchando por su libertad y eventualmente alcanzarla. Creemos que el presidente de Estados Unidos desea democracia para Cuba y esperamos que la experiencia de su política inicial le haya sido útil. Obama todavía está haciendo historia, y un juicio anticipado de su legado, en cuanto a Cuba y al mundo, sería precipitado.

Epílogo

Estados Unidos es el país más poderoso del mundo en términos económicos y militares. El conflicto entre los extremistas del aislacionismo y sus contrapartes internacionalistas, sumado a la inexperiencia de algunos presidentes estadounidenses y a la arrogancia que viene con un poder tan superior, los han llevado a cometer errores que empañan sus grandes aciertos y la ejemplar solidaridad del pueblo americano con otros pueblos en el mundo.  La participación estadounidense fue decisiva en dos guerras mundiales que se lucharon por la libertad de otros pueblos. Durante una buena parte del siglo pasado la amenaza soviética contra la democracia fue contenida principalmente por Estados Unidos. Los Estados Unidos han puesto freno y fin a genocidios cuando otras naciones no quisieron asumir responsabilidades. 

La contribución por parte de los Estados Unidos al progreso, la libertad y la justicia en el mundo en el siglo pasado es indiscutiblemente favorable a esta nación. El siglo XXI es un siglo de oportunidades y retos, y Estados Unidos continuará siendo una potencia determinante por mucho tiempo. La democracia estadounidense es un ejemplo de vitalidad y dinamismo que ningún pueblo puede desconocer, y que muchos tratan de imitar dentro del contexto de sus culturas.  En el 2011 había 723,277 estudiantes extranjeros estudiando en Estados Unidos, entre ellos 157,558 de China, 103,895 de India, y 73,351 de Corea del Sur. Millones de profesionales extranjeros han pasado por Estados Unidos, avanzando en sus especialidades o formándose en ese país. La influencia positiva de esa cultura exigente, agresiva pero incluyente y democrática, ha sido, es y posiblemente será durante este siglo más importante que su poder militar.

Su posible sustituto como poder mundial podría eventualmente ser China, un régimen que hoy es el mayor violador de los derechos humanos en el mundo.  El hecho incontrovertible es que durante el siglo pasado y lo que va del presente la ciencia moderna, la economía de mercado y el sistema democrático han ido transformado el planeta hacia una nueva civilización mundial, y la contribución de los Estados Unidos en este proceso ha sido decisiva.

Artículo de Patria Pueblo y Libertad

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