II Cumbre de la CELAC: rostros ocultos
El
gobierno cubano está utilizando la actual Cumbre de la Comunidad de
Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) para reforzar la retórica
anti-estadounidense junto a algunos países del continente que, en los
últimos años, se han ido alineando con La Habana en esta práctica. El
propósito primario de la Comunidad es, para quien consulta la prensa
permitida en Cuba, aislar a EE.UU. en la toma de decisiones que implican
un consenso regional.
Sin embargo, no todos los gobiernos de las naciones representadas en la reunión persiguen los mismos objetivos ni tienen las mismas prioridades cuando se les analiza independientemente. Es justo señalar que los objetivos de la nueva organización no son necesariamente los que el gobierno cubano quiere hacerle ver a su país, y que quizá exista la voluntad real por parte de algunos líderes de crear un foro útil para solucionar mancomunadamente los no pocos problemas de la región.
El sábado 25 de enero, «Granma» consideró que la CELAC es “el hecho institucional más importante en América Latina y el Caribe en el último siglo”, una herramienta que servirá para combatir más efectivamente las consecuencias de la “profunda crisis económica” por la cual atraviesa el mundo. Ya sea cierta esa crisis o no, el régimen cubano se ha convertido en una especie de paparazzi del Armagedón. En realidad, se trata de un sistema cuya existencia se encuentra a término, que proyecta sus propios problemas hacia el exterior. Siguiendo esta política de publicación, en los periódicos ha habido alertas sobre guerras mundiales inminentes y el final del sistema capitalista y del mundo tal como lo (des)conocemos los cubanos.
Sin embargo, no todos los gobiernos de las naciones representadas en la reunión persiguen los mismos objetivos ni tienen las mismas prioridades cuando se les analiza independientemente. Es justo señalar que los objetivos de la nueva organización no son necesariamente los que el gobierno cubano quiere hacerle ver a su país, y que quizá exista la voluntad real por parte de algunos líderes de crear un foro útil para solucionar mancomunadamente los no pocos problemas de la región.
El sábado 25 de enero, «Granma» consideró que la CELAC es “el hecho institucional más importante en América Latina y el Caribe en el último siglo”, una herramienta que servirá para combatir más efectivamente las consecuencias de la “profunda crisis económica” por la cual atraviesa el mundo. Ya sea cierta esa crisis o no, el régimen cubano se ha convertido en una especie de paparazzi del Armagedón. En realidad, se trata de un sistema cuya existencia se encuentra a término, que proyecta sus propios problemas hacia el exterior. Siguiendo esta política de publicación, en los periódicos ha habido alertas sobre guerras mundiales inminentes y el final del sistema capitalista y del mundo tal como lo (des)conocemos los cubanos.
Pese a este sombrío panorama con el que se pretende preocupar a la gente, aumenta el flujo masivo de inmigrantes que ya no retornarán jamás. El norte “terrible” sigue siendo el destino preferido de los también para los cubanos que emigran. Tanto así, que el año pasado fueron más de cuarenta mil los que llegaron a la que no pierde su mote de The land of the free (la tierra de los libres).
¿Qué tienen los países de la CELAC para ofrecer al pueblo de Cuba? Posiblemente más refugio, porque también algunos países de este empobrecido hemisferio se han convertido en el destino de los que huyen de La Mayor de las Antillas. Ya no es sólo EE.UU., Canadá o la lejana Europa; son destinos muy atractivos también Chile, México, República Dominicana. La gente en Cuba suele decir “me voy hasta para Haití”, expresando su deseo de emigrar así sea para una tierra devastada por siglos de pobreza. Para esa gran cantidad de cubanos, cualquier país es más prometedor que el propio, y lo peor es que llevan al menos algo de razón. Tanta es la falta de esperanza en este lugar. Lo que es la Cumbre de dicha Comunidad, no va a traer lo que el país necesita: una apertura honesta –no velada, como la actual– hacia un sistema económico de mercado, así como la transición hacia un marco político plural en donde estén representadas todas las ideologías y los más variados intereses de la nación, por sólo citar algunos cambios de carácter urgente.
¿Qué tiene Cuba para ofrecer a la CELAC? Un mal ejemplo de Estado dictatorial y de sociedad que involuciona en muchos sentidos. Un asidero ideológico para nuevos caudillos y una oportunidad de mercado virgen para algunas economías emergentes, con políticos en ocasiones inescrupulosos porque prefieren ignorar la situación de los derechos humanos en la Isla.
Artículo relacionado:
•“América Latina y el Caribe manifiestan su vocación de independencia” Diario Granma, enero 25 de 2014
*Arte: Rostros ocultos de Angela Way
Por Víctor Ariel González
Fuente: Bloqueo informativo al pueblo cubano, suplemento de La Nueva República
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