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En Cuba los impuestos son ochenta y seis veces más altos que en China


Por un ingreso de $180,120 dolares anuales en China se paga el 45% de impuestos pero en Cuba se paga el 50% por un ingreso anual de $2083,33.


La saga cubana de la iniciativa privada

Como era de esperar y muy a pesar de los tantos ingenuos que creyeron en las disposiciones de los llamados lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista, donde se planteaba la creación de “cooperativas de primer grado”, como nueva organización económica, de propiedad colectiva con personalidad jurídica propia, con la finalidad de producir y prestar servicios a la sociedad, todo ha quedado casi que en letra muerta y son más los obstáculos que las facilidades para el emprendimiento privado.


A estas alturas ya ha finalizado un nuevo conclave unipartidista, el VII Congreso del Partido, ¿y que se ha solucionado?

Sin disertar mucho sobre el tema, les ilustrarles con unas pocas imágenes acerca de lo que sucede hoy en la capital cubana, para no mencionar las provincias, principalmente en las esferas de transporte y de expendo de alimentos, estos cuenta-propistas son constantemente asediados por los inspectores estatales y por la policía, que hacen caso omiso y violan constantemente lo estipulado por el Consejo de Ministro de Ministros, que amparado en dichos lineamientos, dictó el Decreto-Ley 305 del 15 de diciembre de 2012 donde autorizó la constitución de las llamadas Cooperativas no Agropecuarias. El Decreto No. 309 recoge el reglamento al que se atendrán en su funcionamiento dichas cooperativas.




Así a inicios de octubre de 2014 se constituyeron las primeras cooperativas no agropecuarias. Al cierre del pasado año en toda Cuba funcionaban 345. En La Habana es donde se concentra la mayor cantidad: 173. Le siguen Artemisa con 64, Matanzas con 20, Mayabeque con 15 y Pinar del Río con unas 12. Según el propio gobierno las cooperativas no agropecuarias están autorizadas para establecer relaciones contractuales con empresas estatales, unidades presupuestadas, con pequeños negocios privados y otras cooperativas, tal como reza en el lineamiento no. 27. Pero también el lineamiento 27 señala, a modo de camisa de fuerza, que “después que las Cooperativas cumplan sus compromisos con el Estado, podrán realizar venta libre”. Esto se contrapone a la naturaleza jurídica de estas nuevas formas de producción que se supone sean independientes y no estén sujetas a ninguna de las estructuras económicas del Estado.



Inicialmente el gobierno autorizó a modo experimental la constitución de 498 de estas cooperativas, pero dos años después solo funcionan y con bastantes problemas 345. De esta manera recordaran como Marino Murillo Jorge, titular de Economía y Planificación, el todo poderoso zar de la economía cubana, fue claro al señalar que las Cooperativas tendrán prioridad de acceso al mercado mayorista sobre los dueños de los pequeños negocios privados. ¿Donde esta ese fabuloso mercado mayoristas con ventas en precios diferenciados?  Otro elemento aparentemente a favor de las cooperativas es que su carga tributaria será 50% menor que la que se aplica a los pequeños empresarios privados.

Según Murillo, estos pasos están dirigidos a estimular la creación de cooperativas y ralentizar, mediante altos impuestos, la actividad privada, para así evitar la extensión y consolidación de los pequeños negociantes privados, e impedir que surja una clase media adinerada e influyente, divorciada por demás de los intereses e ideología gubernamentales, algo simplemente inaceptable para la cúpula que ostenta el poder gracias al totalitarismo que rige los destinos de La Isla.



Afortunadamente el sector privado ha llegado a Cuba para quedarse, tras décadas de socialismo ortodoxo: 201 oficios han sido abiertos ya a la iniciativa privada. Estas cooperativas se rigen por las leyes del mercado, por lógica económica, y no por la planificación y la centralización, por las absurdas consignas que han mantenido por décadas a las empresas y unidades presupuestadas estatales.

Aun así la economía de mercado, en la Cuba de Raúl Castro, también tiene sus peros. "No todos los negocios han podido consolidarse y prosperar", explicaba "Granma". Hasta noviembre de 2013 se habían registrado 407.608 bajas del trabajo por cuenta propia. Los problemas también tienen mucho que ver con la falta de mecanismos de abastecimiento, con las crónicas carencias diarias cubanas



Críticos como el economista Oscar Espinosa Chepe, acusan al gobierno de Raúl Castro de autorizar a los cubanos únicamente la creación de pequeñas "empresas bonsai", que posibilitaran la recaudación de impuestos pero sin permitir el surgimiento de un sector privado robusto. Esto basado en la realidad de que los 201 oficios aprobados para el "cuenta-propismo" se concentran en oficios sencillos como "reparadores de muebles", "fundidor" o "vendedor ambulante", excluyendo por ejemplo a profesionales de alta calificación, como los médicos, colegios de abogados independientes y otros que ilustrarían una verdadera voluntad de permitir el paso hacia un emprendimiento privado de alto porte, que cambe la faz de la economía y la sociedad cubanas.



La nueva política diseñada por el régimen cubano pretende absorber a los desempleados excedentes de la nómina estatal, adicionados a los ya existentes, en un pobre sector no estatal. Este objetivo constituye sin dudas una tarea imposible dada la situación económica que impera en nuestro país, la falta de inversión, la deuda exterior, la dualidad monetaria, la falta de infraestructura, la corrupción muestra un escenario muy difícil. La creación de nuevos empleos demanda un marco legal y una política de impuestos justos. El régimen mantiene un total control, sin permitir que incluso las nuevas medidas tomadas por el gobierno norteamericano para favorecer al cuenta-propismo puedan implementarse.



Hay tres obstáculos que deben eliminarse con urgencia:

1. Una carga de impuestos abusiva que obliga a la evasión o a entregar la licencia

2. La ausencia de una infraestructura que permita el desarrollo de estos pequeños negocios, como es el caso de la existencia de un mercado mayorista entre otros.

3. La falta de leyes justas, claras y transparentes que permitan un crecimiento de estos emprendedores, así como los derechos de propiedad, permisos de importación y exportación.

4. La falta de un sindicato independiente que defienda los intereses de los cuenta-propistas.
Estos factores golpean a todos los cuenta-propistas y hacen imposible el desarrollo natural de la iniciativa privada y estimula la ya existente corrupción y actividades ilegales. Toda ley debe estimular su cumplimiento y no su violación.

A continuación se muestra una comparación de la tasa de impuestos progresivos en Cuba con respecto a otras naciones que presentan ciertas similitudes con nuestro país. Como dato a resaltar está el rango superior y su monto asociado.  Mientras en China se paga el 45 % del ingreso a partir de $180,120.00 al año en Cuba se paga el 50% del ingreso a partir de $2,013.00 dólares al año, definitivamente un impuesto abusivo. En una de las fotos adjuntas se puede ver con mayor detalle la tabla comparativa del porciento de impuestos.



Propuestas dirigidas a trabajadores privados formuladas a partir del Foro por los Derechos y las Libertades y del trabajo comunitario de la Biblioteca Independiente Reinaldo Arenas:

Eliminación del impuesto progresivo para pequeños negocios durante los primeros 5 años de existencias. Aplicación de uno fijo que promueva los nuevos negocios.

Autorizar licencias de importación y exportación a trabajadores privados, incluyendo insumos y equipamientos necesarios para sus negocios.

Otorgar derechos de propiedad de tierras en usufructo, arredramientos a largo plazo y del suelo, promover creación de un mercado inmobiliario.

Liberar categorías para establecer negocios privados, promover la participación en las ramas: Agricultura, manufacturera, servicios profesionales de valor añadido y la construcción.

Autorizar mercados mayoristas privados. Poner fin al monopolio de los organismos intermediarios del Estado.

Libre contratación de trabajadores y adaptación de las leyes laborales a las normas de la Organización Internacional del Trabajo.

Establecimiento de un salario mínimo y un aumento de salarios vinculado a la reducción de la participación del Estado en la actividad de las Empresas.

Eliminar impuestos y gravámenes que recaen sobre el dólar.

Promover formación empresarial y directiva de trabajadores privados (marketing, finanzas, comercialización, logística, calidad)

Liberalización del sistema bancario y financiero. Creación de préstamos para la promoción y lanzamiento de los nuevos negocios.

Recuerden que un puesto de fritas, una carretilla para la venta de viandas y hortalizas o un almendron no son indicadores de que exista un verdadero gremio de emprendedores privados, clave para el verdadero desarrollo sostenible del país y la consiguiente democratizacion de la Nación Cubana.



Hoy ya ha finalizado el VII Congreso del Partido, y que se ha solucionado?

El cubano no siente la mejoría de los indicadores económicos ni en su mesa ni en sus bolsillos, mientras el gobierno se aferra al pasado y arremete contra los cuenta-propistas, la población está harta de tanta mentira y manipulación de una realidad de vida cada vez más dura. La tensión se siente en las calles, en los rostros de mi gente de barrio, de esos cubanos que abandonan la tierra que los vio nacer en éxodo desesperado. 

Por Steve Maikel Pardo Valdes, activista del 

CID en el municipio 10 de Octubre 


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¿Cómo puede el pueblo cubano sobrevivir en esta miseria?



La oferta y la demanda son términos de una economía libre, en la cual los precios los establece el mercado, es decir la oferta y la demanda de determinado bien o servicio.  Si hay escases de un producto, por ejemplo la carne de pollo, el precio sube y eso estimula a más personas a criar pollos por lo cual habría más oferta en el futuro y así los precios bajarían.  Los que crían pollos hacen todo el esfuerzo por hacerlo con eficiencia pues tienen que competir con otros en el mismo giro.  Esos precios van acercándose a un punto de equilibrio pero siempre son sensibles a la oferta y a la demanda.

En el caso de los servicios públicos el Estado interviene en muchos países para evitar el abuso porque no hay suficiente oferta y  el que la controla tiene siempre la tendencia a abusar de quienes necesitan los servicios.  Por ejemplo, el transporte público es un caso.  Pero en la Cuba castrista el régimen se ha ido al extremo de controlar todo a liberalizar hasta los servicios públicos no habiendo suficiente competencia, lo que provoca abusos contra los cubanos más humildes. 

Este es la experiencia de Yoel Batista, un miembro del CID de Fomento que nos envía la siguiente nota: 

En la mañana del 3 de noviembre me dirigí a la terminal de esta localidad para viajar Santi Spíritus y encontré a más de 60 personas en protesta porque el camión, excesivamente pasado de capacidad, y sin ninguna condición de comodidad aumento su precio de 10 pesos moneda nacional  a 15 cuando un cubano promedio no gana 10 pesos en un día de trabajo.  La respuesta fue que el precio era por oferta y demanda.

 ¿Cómo se puede usar este término cuando no contamos con otras opciones?

¿Cómo puede el pueblo cubano sobrevivir en esta miseria? 

Por Yoel Batista





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Cuba y sus recetas



El alto funcionario de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que visitó la Isla recientemente ha dicho que se debe respetar la “receta” cubana para levantar la economía. Sin embargo, la tan celebrada “receta” no ha logrado resultados palpables aún. Cuba está apostando por la inversión extranjera, pero no se ha producido todavía una explosión de entusiastas foráneos que quieran poner su dinero aquí.

Ni siquiera los padrinos económicos del régimen cubano se entusiasman demasiado. Parece que la política debe dar más muestras de apertura, incluso para naciones potencialmente interesadas que no son precisamente paradigmas de la democracia. En la televisión se habla de muchos convenios, de diplomacia y de curiosidad internacional por los cambios que lleva a cabo el gobierno de Raúl Castro, pero nada concreto se refleja en la vida nacional.

¿Quiénes han sido los que mayor fuerza le han dado a las modificaciones?: los cuentapropistas. El sector privado es el protagonista de los mayores cambios que se ven en las calles, si bien esos también han sido insuficientes y la eclosión inicial de trabajadores por cuenta propia ha experimentado un estancamiento en sus números. La cifra de privados se ha mantenido en 450 000 aproximadamente durante muchos meses.

La OMC, sin embargo, al parecer no hizo mención de la importancia de las pequeñas y medianas empresas para la economía de la nación. No tuvo en cuenta tampoco, quizá, la imposibilidad que tienen los cubanos de invertir en empresas de gran tamaño en su propio país. Esta es una anomalía que ni siquiera en China se da.

La economía cubana no sufrirá cambios sustanciales en tanto no se normalicen sus condiciones. La apariencia externa es lo de menos, si dentro de este país no se cambian los paradigmas sin sentido que regulan la vida económica hasta hoy, a saber, la crítica enriquecimiento y la desvaloración del sector privado.

Por Víctor Ariel González



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Inversión Extranjera: una ley, dos discursos


Los artículos que hablan sobre el tema más recurrente sobre la actualidad cubana, la nueva Ley de Inversión Extranjera, muestran dos discursos contradictorios. Quieren demostrar que el socialismo como modelo es posible, mas no aceptan que esa posibilidad exista gracias al capitalismo, su archienemigo. Lo cierto es que sin dinero, no hay socialismo que valga: los materiales para construirlo salen excesivamente caros.

Los altos dirigentes han llegado a la conclusión de que la intransigencia no sirve cuando se está solo. Venezuela ya no es una carta segura; por lo tanto hay que cambiar el juego que permitió al régimen cubano sobrevivir los últimos quince años. Pasó lo mismo cuando la metrópoli soviética desapareció y hubo que realizar aperturas a la inversión extranjera. El de ahora es un escenario similar a aquél, pero sus actores han cambiado junto a la realidad global y los paradigmas, que dejaron de ser los de antes. La nación cubana ha ido deformándose –la crisis extendida por décadas es la causa– y las generaciones post-soviéticas no le dan a los viejos símbolos el mismo significado que se les diera antes.

La experiencia de aperturas económicas previas condiciona a varios inversionistas que se atrevieron a poner capitales en Cuba y que hoy no quieran regresar. Inclusive, puede que algunos de ellos hayan hecho advertencias sobre los riesgos que implica negociar con los dirigentes cubanos. Y es que Cuba puede ser ciertamente un mercado virgen, o un país trabajador que está ávido de consumo (tales rasgos lo harían atractivo para invertir), pero como mismo se “aprueba” de un día para otro una ley que protege a los capitalistas que vienen a invertir, mañana se elabora otra que nacionalice sus negocios por una “cuestión de interés público” (así se ha anunciado en la ley). En tal caso los inversionistas, decepcionados e inconformes, se sorprenderán cuando vean de nuevo un “consenso unánime” en los diputados del mismo Parlamento que antes los invitase a la fiesta, y que luego ha decidido quitarles las empresas. Ya se ha hecho antes.

Se dice que la recién nacida “es una ley que beneficia las políticas de la Revolución en el camino del socialismo”, cuando fueron precisamente las políticas de la Revolución las que violentaron las inversiones que abundaban en el país, durante los meses en los cuales camino del socialismo no era más que una acusación que hacían los enemigos del pueblo a la naciente tiranía. 

Permitir la inversión extranjera en Cuba “no quiere decir bajo ningún concepto que se venda el país al mejor postor”, se han apurado en aclarar los funcionarios de la Isla. Afirmando tal cosa, se ponen en evidencia pues reconocen que esa es la primera reacción no sólo del público, sino también lo primero que piensan ellos mismos. Pero “la atracción del capital extranjero está orientada hacia grandes y necesarios proyectos que contribuyan al desarrollo económico y social de Cuba”, cuestiones a las que está obligado un régimen cuya deuda de promesas incumplidas pesa cada vez más.

Según el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, con esta ley se trabajará “sobre la base de nuestros proyectos y necesidades, (…) dándole prioridad a las asociaciones y empresarios serios, con buena situación financiera y que por supuesto, no estén involucrados en acciones contra Cuba de ninguna índole” ¿Quiénes serán? Los mejores candidatos son estados similares al cubano en cuanto al trato que dan a su ciudadanía y la carencia de derechos humanos. En este discurso, para empezar, se evidencia la arrogancia de un funcionario público que cree conocer “nuestras necesidades”, muy distintas entre la clase dirigente –a la cual él pertenece– y el pueblo cubano.

Por otra parte en cuanto a la posibilidad de que los cubanos residentes en el exterior inviertan en el país, se dice que “la Ley de Inversión extranjera vigente contempla esa opción”. Es difícil imaginarse un empresario cubano residente en el extranjero, con buena situación financiera y a la vez serio, que quiera involucrarse con los sátrapas del comunismo caribeño.

“Existirán agencias empleadoras por sector de inversión que facilitarán la contratación del personal cubano (…) Serán igualmente las encargadas de negociar el salario de los empleados y otras condiciones de trabajo” Esta es una forma de esclavitud moderna: si un extranjero quiere pagar bien a sus trabajadores no podrá hacerlo porque el gobierno cubano no quiere. 

El crecimiento del PIB en años anteriores ha sido del 3.1% (2012) y del 2.7% (2013). Se planea que para 2014 el crecimiento sea del 2.2%, lo que significa que hay una franca desaceleración. Si el comportamiento de la economía cubana en los últimos años no ha propiciado el grado de satisfacción que espera la nación, que se ve reflejado en esos números, ¿cómo estar seguros de que ahora sí va a haber resultados que eleven los índices económicos positivos? 

No debe sonar atractivo para un inversionista que esta se trate de una propuesta de Ley “desde la convicción socialista de nuestra economía”, como ha afirmado el diario Granma. En cuanto a si es necesaria y oportuna, cabe preguntarse si llegó en el tiempo justo y no demasiado tarde. Quizá sea un poco pronto para también darle la calificación de “acertada” que le han puesto los analistas de la oficialidad.

Tampoco debe ser alentador el comentario oficial de “nadie imagine un tropel de inversionistas ‘plantando’ fondos donde y del modo que quieran”. Esto, antes de ser una garantía, es de un desincentivo poco disimulado. Además, la política de inversiones se materializará basándose en las necesidades del país, es decir, los intereses de los dirigentes. Veremos quién está dispuesto a seguirles su errático paso.

En definitiva, esta ley estará emparentada con sus homólogas asiáticas en China o Vietnam, con mayor o menor apertura. Los estudios que se han realizado sobre experiencias previas en otros lugares del mundo acusan estos dos ejemplos. Se ha hablado mucho a los cubanos sobre el significado político de esta nueva ley, en principio económica. Ahora cabe preguntarse qué le habrá dicho al mundo el gobierno de La Habana por tal de sacar el país a la subasta mundial para “salvar el socialismo”. No sería de sorprender que el discurso nacionalista que se ha dado al pueblo cubano sea muy distinto cuando se dirige al exterior.

Por Víctor Ariel González

Artículos relacionados:

•“Una ley estratégica” Diario Juventud Rebelde, 29 de marzo de 2014. Pág.4
•“Ley dentro de mi casa” Diario Granma, 2 de abril de 2014. Pág.8
•“Defender siempre los intereses del país” y “Legislar para el desarrollo” Diario Granma, 29 de marzo de 2014. Pág.2

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