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“No disparen. Soy el Che Guevara"



Dos artículos con declaraciones del cubano ex agente de la CIA Félix Rodríguez al periodista Alberto Méndez Castelló fueron recientemente publicados por Cubanet  y Martinoticias.com.  Tratan sobre el encuentro final de Rodríguez  con el Che Guevara antes de su asesinato en Bolivia. La Nueva República resumió a 595 las 3400 palabras de ambos artículos y lo publicó en la edición 148 B.  La  información está causando un gran impacto entre los lectores en la Isla que incluyen una buena cantidad de policías, agentes, miembros del ejército y funcionarios.  El mérito por esta reacción se debe a las revelaciones de Félix Rodríguez, al periodista Méndez, a Cubanet a Martinocias y a los cubanos que valientemente editan, imprimen y distribuyen La Nueva República en Cuba.

LA CIA QUERIA AL CHE VIVO PARA INTERROGARLO Y LOS BOLIVIANOS LO MATARON

“No disparen. Soy el Che Guevara. Yo valgo más vivo que muerto”, dijo el comandante guerrillero al soldadito boliviano que lo hizo prisionero según narró al agente de la CIA el cubano Félix Rodríguez Mendigutía quien vive actualmente en Miami.   

Rodríguez dice que no es cierto que el Che se hubiera quedado sin balas: “La pistola la tenía llena de balas. Era una Browning que no le faltaba un tiro. El fusil sí tenía un balazo y estaba inoperable. El Che le decía a sus hombres que no podían dejarse capturar vivos, que la última bala era para ellos. Y mira que cosa, ningún cubano cayó preso, los mataron, solamente tres escaparon; el único que se rindió fue el Che, que era quien les decía a ellos que no podían cogerlos  vivos. 

La CIA lo quería vivo a toda costa. Teníamos que hacer todo lo posible para mantenerlo con vida, la CIA iba a tener helicópteros y aviones listos para llevarlo a Panamá.  La idea era llevarlo a Panamá para interrogarlo en el Comando Sur. Y honestamente, no creía que eso funcionaría, no creía que el Che Guevara fuera a colaborar.  

Me encontraba hablando con él, cuando en la habitación de al lado sonó un disparo y sentimos un cuerpo caer. Habían matado a Aniceto. El Che movió la cabeza a ambos lados; yo no dije nada, él tampoco, siguió hablando como si no hubiera pasado nada. Pero llega un momento en que salgo, estoy fuera de la habitación cuando llega esa muchacha con un radio de mano y me dice: “Capitán, ¿cuándo lo van a matar?” 


Entonces digo: Señora, ¿por qué usted dice eso? Contestándome ella: “Porque nosotros acabamos de verlo fotografiándose con él, pero la radio está dando la noticia que murió de heridas en combate”. Entonces supe que ya no había nada más que hacer. Eran alrededor de las doce del día, hora de Bolivia. 

Entré en la habitación, él estaba sentado, y parándomele enfrente le digo: “Comandante, lo siento, yo he tratado, pero son órdenes superiores… quedó blanco, blanco como un papel. Yo nunca he visto a una persona perder la expresión de la cara como la perdió él… imagínate, fue un momento muy duro para él”.   “Amargura, derrota. Era un hombre que se sentía amargado y obviamente traicionado”.  

Luego se compuso y me dijo: “Es mejor así, yo nunca debí caer preso vivo”. Entonces le pregunté: ¿Quiere algo para su familia si puedo hacerle llegar el mensaje? Y en una forma sarcástica me dice: “Bueno, si puede, dígale a Fidel que pronto verá una revolución triunfante en América Latina. Y si puedes, dile a mi señora que se case otra vez y que trate de ser feliz”. 

Esas fueron sus últimas palabras. Vino, me dio la mano, me dio un abrazo y al separarnos, se paró en atención, pensando que yo era el que le iba a tirar. Salí de allí, todos los esfuerzos realizados con el mando del Ejército boliviano para cumplir con las indicaciones de mi gobierno –la CIA- no resultaron. 

Y a la una y diez o la una y veinte de la tarde sonó una ráfaga corta, la de la carabina M-2 del teniente Pérez con la que el sargento Terán lo ejecutó”.  Hice todo lo posible por salvarle la vida al Che Guevara. Eso en La Habana lo saben, el Ministro Arguedas se lo dijo cuando les entregó las manos del Che y las fotocopias de su diario”. 

Fuentes Radio Martí, Cubanet, LNR Por Alberto Méndez Castelló.  Foto Félix Rodríguez  y  Alberto Méndez  Castello

LNR 148 La Nueva República B by Cuba Independiente y Democratica


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