domingo, 23 de abril de 2017

Cuba: un socialismo de socios

Policía patrulla con perro entrenado 
en las calles de Manzanillo
 
Es humillante el temor con el que tienen que trabajar los vendedores en las calles de nuestras ciudades, sean adultos de la tercera edad o impedidos físicos. Compran en el mercado negro lo que la economía estatizada no puede ofrecer y día a día tratan de sobrevivir los abusos y decomisos de un gobierno que se aprovecha de cualquier cosa para estrujarlos. Viven abrumados de necesidades e incertidumbres económicas. Son ingeniosos y perseverantes y si vivieran en un estado de derecho prosperarían y resolverían las necesidades de una parte de la población. 

Venden cualquier cosa que aporte mínimas ganancias y así poder comprar al finalizar el día un plato de comida. Muchos no tienen pensión por jubilación y hasta quienes la reciben viven en la miseria porque no les alcanza para nada. Ofertan desde bolsas de nylon, repuestos de lapiceros, libretas, fósforos, otros se dedican a la venta del pan especial, etc. Siempre con el susto de que se les aparezca un inspector o un carro de patrulla y sean conducidos hasta la estación de la policía donde se les decomisa la mercancía, les quitan todo el dinero e imponen multas abusivas, todo esto se hace bajo maltratos y amenazas de llevarlos antes los tribunales.

El cuerpo policial opera por toda la ciudad con perros entrenados que persiguen a los vendedores ambulantes cuando tratan de escapar. Mientras tanto la dictadura se asocia con empresas capitalistas extranjeras para que exploten a los trabajadores cubanos pagándoles sueldos de hambre.  Cuba es un país de contradicciones, un socialismo de socios, los socios poderosos que mandan aquí y los poderosos que llegan del extranjero a aprovecharse de la isla de los esclavos.

Por María del Carmen Guisado Cisneros, delegació27 de Febrero Huber Matos Benítez, Manzanillo, Cuba. 

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