martes, 14 de febrero de 2017

La mentira es la primera ley de la República en Cuba


Creo que no hay un mandatario en el mundo que tenga un average mayor de mentiras que Fidel Castro. En el año 1959 prometió que Cuba sería siempre una democracia y que nadie pensara que iba a implantarse el comunismo. 

Cuando viajó por primera vez a los EE.UU dio una conferencia en la que repitió públicamente que el repudiaba el comunismo y que en Cuba no se prohibiría la libertad de expresión ni la libertad de prensa.  Luego lo que hizo fue implantar un régimen totalitario atando de pies y manos al pueblo, obligándolo a obedecer lo que él determinara.   

Nunca restituyó, como lo había prometido, la Constitución del 1940, porque esta constitución garantizaba el pluripartidismo y él  no quería tener  oponentes para de esta manera perpetuarse en el poder.  Por esto el Partido Comunista se convirtió en su instrumento de dominación política.  

Convirtió a Cuba en una nación paupérrima. El salario promedio de un obrero es el equivalente a 10 dólares mensuales, muy por debajo del nivel que el pueblo se merece, la miseria pulula por doquier.

Si José Martí quiso que la primera ley de la republica fuese el respeto a la dignidad plena del hombre, bajo el castrismo la primera ley del gobierno ha sido la diaria repetición de la mentira por  los medios de comunicación que son monopolio del Estado.  

Se repite que la educación y la atención médica son gratuitas para el pueblo, pero esta es una mentira porque el pueblo es el que paga con sus salario de esclavo y los impuestos, lo que el Estado hace.  En Cuba, como en ningún país el Estado regala nada, el gobierno es un administrador de los bienes del pueblo y en Cuba los únicos que viven y se benefician son los dirigentes. 

Por Miguel Cruz, activista del CID en Delicias.

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