martes, 23 de agosto de 2016

De un momento a otro arderá la chispa que necesita esta sociedad


Desde el triunfo de la mal llamada revolución en el año 1959, las expectativas de una vida mejor para los cubanos han sido sólo eso; expectativas. Lo que parecía ser el derrocamiento de una dictadura para un estado de derecho, donde el hombre no fuera un instrumento del gobierno, se quedó en los sueños de aquellos que no alcanzaron a ver lo que es la Cuba de hoy. O de otros que con dolor desde el exilio aun luchan por instaurar una verdadera democracia. 

La política de educación y salud gratuitas ha sido durante cincuenta y seis años la justificación del gobierno comunista, para  esclavizar al pueblo cubano, que desconoce en su gran mayoría, cuáles son sus derechos propios por el sólo hecho de haber nacido.

Toda una sociedad en función de la solidaridad con los pueblos, del internacionalismo proletario, ha despojado a los cubanos de lo poco que poseían, ha convertido a la familia cubana en rehenes de la incertidumbre.

Nada de conservar los preceptos o las normas de conducta; la politización  del sistema educacional trajo como consecuencia la pérdida de valores y a su vez la deformación de toda una generación que en gran mayoría hoy rechaza sus raíces y sólo piensan en vivir en el extranjero bajo cualquier circunstancia.

El cambio es la única solución posible para los cubanos, antes tanto engaños y desesperación, una economía estancada que no es más que resultado de la maniobra del gobierno, se impone a la sustitución de un sistema político obsoleto, que no responde a las necesidades básicas del pueblo.

Las libertades se conquistan, que es precisamente lo que está sucediendo en Cuba porque el control se está escapando  de las garras de la dictadura. Es imposible no sentir el descontento popular, la inconformidad de la clase trabajadores que llega a mitad del mes sin un peso en el bolsillo, delirando con la crítica situación que enfrentan con la alimentación de la familia.

De un momento a otro ardera la chispa que necesita esta sociedad para rodar la maquinaria de la transición pacífica. Las condiciones maduran por días, es sólo cuestión de tiempo para los cubanos. Para el Gobierno comenzó la cuenta regresiva. 

 Por Niurka Caridad Ortega Cruz

La lucha continúa

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