jueves, 25 de febrero de 2016

Poco o nada ha cambiado


Casi diez años han pasado desde que Raúl sustituyó a Fidel y poco o nada ha cambiado en la realidad de nuestra nación. Cuánto tiempo ha pasado desde el famoso discurso pronunciado por Raúl Castro en Camagüey en el acto central por el 26 de julio y cuánto tiempo ha pasado desde que se anunciaron las medidas del proceso de actualización del modelo económico cubano, y hasta el momento ninguno de los anuncios ha traído nada nuevo a la inmensa mayoría de nuestro pueblo.  

La situación de la familia cubana en cuanto a vivienda, servicios de transporte, servicios de salud, alimentación, educación y todos en general sigue sin mostrar que haya ocurrido la más mínima mejoría.  La situación sigue siendo critica, el poder adquisitivo de los cubanos no ha mejorado en nada, los salarios siguen siendo muy bajos, los alimentos escasos y caros, y esto hace que la mayoría del pueblo siga atravesando y viviendo momentos muy difíciles. 

Aquí en el centro del país, que es donde vivo, ni siquiera las limitadas medidas que se han puesto en práctica han traído mejorías para la gran mayoría de los ciudadanos. Los negocios que han abierto han sido muy pocos y muchos de los que en un primer momento abrieron, los dueños se han visto obligados a cerrarlos por los altos impuestos y la falta de un mercado mayorista que afecta grandemente el desarrollo de toda iniciativa privada.  

Sin dudas Raúl Castro busca ganar más tiempo con sus anuncios y con sus medidas; las nuevas leyes de inversión extranjera nada resolverán en la mesa de los cubanos. Los dirigentes están conscientes de las graves crisis que vive la nación, pero no están dispuestos a implementar verdaderas medidas que hagan salir al pueblo de la crisis en la que se encuentra.  

En medio de esta situación se necesitan medidas concretas como, por ejemplo, si el régimen castrista ratificara y respetara los artículos de los pactos internacionales de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales otra cosa sería y estoy convencido que sentaríamos las bases para que comencemos a salir de la compleja situación en la que vive la nación cubana. De la implementación de estos pactos es que sale precisamente nuestra propuesta y nuestra demanda ciudadana por otra Cuba. 

Sin dudas el grave problema que enfrentamos los cubanos es la falta de derechos tantos civiles como políticos, económicos, sociales y culturales. El cubano es trabajador y emprendedor, tanto los de aquí como los del exilio, y soñamos todos con una Cuba donde tengamos un verdadero estado de derecho y libertades básicas. Todos juntos podríamos sacar a nuestra patria de la difícil situación en que el régimen totalitario de los hermanos Castro la ha sumido. 

Por Norge Luis García Molinillo. Delegado provincial del CID en Cienfuegos


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