lunes, 28 de diciembre de 2015

Los niños refugiados en Costa Rica



  Con los niños cubanos en La Cruz, Costa Rica  

Por Isabel Parera Rodríguez

Cuando me enteré de la situación de los refugiados cubanos que se encuentran varados en Costa Rica, decidí viajar desde Puerto Rico para apoyar a nuestros hermanos, sobre todo a la población infantil que sufre junto a sus padres una de las peores crisis humanitarias del éxodo cubano.
  

 Uno de los albergues de La Cruz de Guanacaste 
en predios de la Iglesia Católica de la Santa Cruz

En los albergues del cantón de La Cruz hay un bebé de 8 meses de nacido; en otros albergues, varios de 1 a 2 años; de 3 en adelante hasta la edad de12 los niños son muchísimos. Luego, unos veinte adolescentes de 13 a 16.
  

 Albergue de refugiados en los predios 
de la Estación de Bomberos local
  

 Niños cubanos refugiados en la Estación de Bomberos

Durante mi visita solo pude visitar cinco albergues cerca del cantón de La Cruz y un campamento en la región fronteriza de Peñas Blancas, cuantificando unos 200 niños refugiados. No obstante, existen alrededor de veintiún albergues. Costa Rica tiene, por lo menos, 8,500 refugiados. No pude continuar mi viaje hacia otros cantones, porque en La Cruz agoté todo lo que llevaba para los niños. Las necesidades son muchas.

Estos niños duermen en espacios abiertos junto a sus padres, sobre colchonetas en el piso y la mayoría no tiene una frazada para protegerse del frío. Comparten las toallas. Tienen que ajustarse a la dieta de los campamentos. Algunos ya se han enfermado y todavía les falta por andar un largo trecho antes de llegar a los Estados Unidos.

Los padres y madres se encuentran desesperados porque no ven una salida a la crisis migratoria que viven. Mientras, tratan de calmar a sus hijos con la promesa de una vida mejor.

Cómo olvidar que yo también fui una refugiada y recibí la comida, el abrigo y el techo de aquellos que me tendieron la mano cuando llegué a los Estados Unidos.  A veces, hasta una palabra de aliento, de apoyo, es todo lo que necesita el migrante para no caer en la desesperanza.

Esos ojos nos hablan. Niños del albergue
 ubicado en el Colegio Nocturno de La Cruz

Todos los albergues se encuentran sobrepoblados. Por ejemplo, en el Colegio Nocturno hay 631 personas alojadas; 185 son mujeres y 16 son niños. Estos albergues proveen un techo y una cocina donde cubanos y costarricenses voluntarios preparan las comidas de cada día. Estos alimentos provienen de donativos en alimentos.

Las autoridades de Costa Rica, la iglesia católica, Caritas, la Cruz Roja y el pueblo tico se han volcado a asistir a los cubanos refugiados; pero estamos hablando de unos 8,500 refugiados y los recursos no son suficientes. Las comunidades de exilados de la diáspora y toda persona de buena voluntad, deben tocarse el corazón y encontrar una manera, cualquier manera, de ayudar en esta crisis, sobre todo a las mujeres y niños, que son los más vulnerables y necesitados.
  

 Campamento en Peñas Blancas, región 
de la frontera con Nicaragua

Es apremiante que la comunidad cubana del exilio se una en un gesto solidario y ayude económica y moralmente a nuestros hermanos. Ellos necesitan nuestro respaldo y también Costa Rica, cuya generosidad se ha demostrado, asumiendo la protección de estos refugiados, de estos hermanos nuestros, que como nosotros salieron de Cuba en busca de libertades y de un futuro mejor para ellos y para sus hijos.  Por favor, no los dejemos solos.

Isabel Parera Rodríguez*
Mi teléfono: (787) 728-2864
Mi correo: isabelparera@yahoo.com

*Isabel Parera nació en Santiago de Cuba, es profesora en la Universidad de Puerto Rico, autora de Cinco años Y Un Día(la historia de la presa política cubana Alicia Rodríguez) publicado por Amazon y tiene un doctorado en Filosofía y Letras.

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