domingo, 26 de julio de 2015

Fraudes “revolucionarios”


Ante otro 26 de julio, recapacitemos sobre qué problemas tenía Cuba en 1953 y cómo prometía resolverlos Fidel Castro,de acuerdo a su discurso conocido como “La Historia me absolverá”:

En agricultura denunciaba miles de caballerías de tierra improductivas, mientras muchos no tenían tierra para producir alimentos. Sobre industrialización declaraba que Cuba no podía reducirse a producir algunas materias primas, teniendo que importar casi todo. Sobre vivienda señalaba que muchos vivían en barracones, cuarterías y solares sin  elementales condiciones de higiene y salud. Sobre justicia dijo que enviaban a la cárcel al infeliz que robaba por hambre, no a los ladrones que robaban millones al Estado. Y que los gobernantes vivían en palacetes, sin preocuparle las necesidades del pueblo. Sin que la propaganda castrista pueda confundirnos, se comprobará fácilmente que aquellos problemas de hace más de 60 años siguen presentes en Cuba.

Para resolver esos males, Fidel Castro prometía repartir la tierra a los campesinos y en el resto disponible crear cooperativas. Entregar viviendas a toda la población: “hay piedra suficiente y brazos de sobra para hacerle a cada familia cubana una vivienda decorosa”. Reformar la enseñanza, preparar mejor a futuras generaciones. Sobre la alimentación: “los mercados debieran estar abarrotados de productos; las despensas de las casas debieran estar llenas”. Sobre permanecer en el poder: “la dictadura que ha arruinado al país con la conmoción, la ineptitud y la zozobra, se dedica a la más repugnante politiquería, inventando fórmulas y más fórmulas de perpetuarse en el poder”. 

Fidel Castro imaginaba cinco leyes revolucionarias para supuestamente solucionar esos problemas: Restablecer la Constitución de 1940 como verdadera ley suprema de la nación. Entregar la propiedad de la tierra a todos los que la trabajaran. Conferir a los trabajadores el 30% de las utilidades de sus empresas. Otorgar beneficios a los pequeños productores cañeros. Y confiscar todos los bienes malversados por los gobernantes. Es evidente que no tenía la menor idea de cómo funcionaba un país.

Lo peor y más grave no fueron sus ideas disparatadas para resolver problemas, sino sus burlas, mentiras y engaños a todos los cubanos, la traición a los postulados democráticos de la revolución. Nunca restableció la Constitución de 1940 suspendida tras el golpe de estado de 1952, una de las más avanzadas de la época y que contaba con respaldo popular. En su lugar inventaron “leyes revolucionarias” que reflejaban los intereses y caprichos del gobierno y del propio Fidel Castro.

Y como la Constitución de 1940, la ley más importante del país, nunca fue restablecida, todo lo que vino posteriormente ha sido dictadura, ilegalidad, mentiras, arbitrariedades y fracasos absolutos.

Ese es el verdadero legado histórico de Fidel Castro y del asalto al Cuartel Moncada.

Por Zuleidys Lisbeth Pérez Velázquez, presidenta nacional del CID




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