domingo, 13 de enero de 2013

LA CRISIS EN VENEZUELA Y LAS CONSECUENCIAS PARA EL CASTRISMO


Por Huber Matos Garsault*
 
La salud de Hugo Chávez  y la crisis política que ha provocado en Venezuela  tienen implicaciones importantes para el presente y el futuro de Cuba.  El castrismo no acaba de darse cuenta cuánto daño se está haciendo con su burda política intervencionista en esa nación.

La gravedad de Chávez puede  prolongarse o concluir próximamente en un desenlace fatal.  Cualquiera que sea el final de la historia, incluso uno improbablemente favorable al déspota venezolano, los acontecimientos han dejado en evidencia  que el régimen castrista ha manipulado descaradamente a su favor la situación en Venezuela.

La razón ya no puede esconderse.  Es público que la dictadura en Cuba sobrevive gracias a la subvención venezolana enmascarada en un trueque de servicios que representa una verdadera estafa para Venezuela.  Cuba no produce nada que pueda propiciarle recursos para comprar el petróleo en el mercado internacional.  Sin el petróleo de ese país las ciudades y pueblos de la isla comenzarían a quedarse sin electricidad uno detrás de otro y los hoteles se irían quedando sin turistas.  Sería el principio del fin.

La imagen del castrismo como parásito de Venezuela ha reafirmado la percepción en el mundo de que el gobierno de La Habana es inviable sin subvención extranjera.  Aun peor, que incluso con ella no ha podido evitar el continuo deterioro, por lo que la asistencia económica a Cuba por parte de cualquier otro gobierno sería un desperdicio de recursos.  

Los capitalistas que quieran invertir en la isla tienen que apostar primero a la permanencia de un chavismo dócil manejado desde Cuba.  También a que el pueblo cubano se va a mantener permanentemente pasivo hasta que ellos recuperen su inversión.  Si en cualquier país las nuevas empresas son una apuesta a futuro, las que se hagan en Cuba son demasiado riesgosas. 

Como resultado de la intervención en Venezuela hay una consecuencia aun  más grave para el régimen. Ahora  el pueblo cubano no tiene dudas de que la vida del  castrismo depende de que en Venezuela se mantenga en el poder - en  forma permanente - un chavismo obediente.

El resultado es un pesimismo mayor en la población y en la nomenclatura sobre Raúl Castro y su pequeño grupo.   Ellos conducen al país a la ruina y los  planes y propuestas que periódicamente anuncian para tratar de hacerle creer a la población que el cambio viene, se vislumbran cada vez más como  trucos publicitarios.

La  suma de todos los sentimientos y conclusiones negativas sobre el sistema hace menos efectivo el efecto paralizante de la represión y del andamiaje castrense.  No solo la dictadura carece de justificación ideológica y moral para amedrentar y castigar a nadie, sino que un régimen que por su incompetencia y su corrupción depende de otro país para sobrevivir es una armazón frágil que se desploma poco a poco.

Hay que tener paciencia y comprensión hacia los cubanos, apoyarlos y trabajar junto a ellos. Cuando el pueblo un día perciba su inmenso poder, la aurora de la libertad brillará en el horizonte y todos sabrán que el momento ha llegado.

*El Dr. Huber Matos Garsault es presidente de la Alianza Democratica



  

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1 comments:

Luis dijo...

El castrismo es el real perdedor. Sin Chavez, incluso pudiendo su dinastia mantenerse por elecciones (no creo que de otra manera pudieran legitimar su permanencia), les sera muy dificil mantener la dadiva presente porque el pueblo venezolano no quiere saber de ellos, estan concientes de la estafa. Si perdieran el poder en un triunfo de la oposicion quedarian sin salida. Si el embargo se mantiene forzando una apertura democratica podria ocurrir el milagro.

16 de enero de 2013, 9:14

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