lunes, 18 de julio de 2011

Donde coinciden Raúl Castro y Obama (I)

Raúl Castro parece haber puesto muchas de sus esperanzas en los trabajadores por cuenta propia en Cuba; Barack Obama también. Como dicen que muchas veces en política la percepción es más importante que la realidad, analicemos al tema a ver adonde nos lleva.

Raúl Castro, como parte de su plan para continuar mandando en Cuba hasta que lo lleven al cementerio, y que su hijo el coronel de seguridad del estado se quede con el poder, ha abierto las puertas a los trabajadores por cuenta propia. Esa acción le ha ganado bastante publicidad en el exterior. Para muchos es un reformista, y escriben y comentan que Cuba ya va por buen camino.

Con el cuentapropismo se resuelven dos problemas a la vez. Pasando un porcentaje de los trabajadores del Estado a actividades por cuenta propia se ahorra, y se aumenta la producción. El mundo perfecto. Hasta el dinero para esta iniciativa vendría del exterior. En eso también coincide la dictadura con la Casa Blanca.

Además, como un beneficio importante para el régimen, se le abriría a mucha gente en Cuba otra válvula de escape, además de la emigración a USA. Con el cuentapropismo los inconformes en la Isla no tienen que huir o hacer fila para conseguir una visa que los lleve a Miami. Pueden convertirse en pequeños empresarios. En resumen, saldrían de la penuria con esta oportunidad y un poco de esfuerzo.

En el lado contrario, la Casa Blanca piensa que con los trabajadores por cuenta propia se alcanzará la democracia en Cuba. Un vocero del gobierno de Obama acaba de declarar que impedir el flujo de remesas a la isla:

“daría al traste con los esfuerzos del Presidente por incrementar el contacto entre familias cubanas divididas, socavaría los esfuerzos por la independencia económica del pueblo cubano y el apoyo al sector privado en Cuba, esfuerzos que provienen de las remesas crecientes de familiares”.

Ahora que apareció la formula salvadora del cuentapropismo, el gobierno de Obama ya no pone tanto énfasis en el turismo estadounidense a Cuba. Los turistas serían una especie, y así se dijo oficialmente, de “embajadores de la libertad”. Washington creía que estos embajadores eran el instrumento ideal para gradualmente acabar con la tiranía en Cuba. Fue un magnifico descubrimiento que a mucha gente le encantó. Estoy seguro de que a Raúl Castro entre ellos.

Así los cubanos, al entrar en una especie de “osmosis” ideológica con los turistas “americanos”, se encaminarían, qué coincidencia, por cuenta propia, irremediablemente hacia la libertad. En aquellos tiempos un grupo de cubanos de la disidencia en la Isla apoyaron la iniciativa del turismo estadounidense a Cuba con el mismo entusiasmo y fe que el gobierno de Obama. En aquella ocasión escribimos algo sobre el tema y la iniciativa: Lanzándole un salvavidas a Raúl Castro.

Los congresistas cubanoamericanos no compraron la idea de los “embajadores de la libertad”, y la bloquearon. Eso si fue y es un bloqueo, y los turistas estadounidenses no pudieron viajar a Cuba, como Obama, Raúl Castro y el grupo de opositores quería. Quizás los estadounidenses viajaron al Oriente Medio y desataron allá la Primavera Árabe; habría que investigar.

Pues del turismo que viajaría a la isla con la antorcha o el virus de la libertad, se pasó a buscar otra idea de cómo resolver el problema de la falta de democracia en Cuba. Raúl Castro lo resolvió con el plan del trabajo por cuenta propia. Así ganó el favor de los estrategas obamistas y castristas. Contradictoriamente, unos a favor de la libertad y otros a favor de la tiranía.

Continuará...

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